Querencias

Miguel Ángel Sánchez


Escribir

22/01/2021

En estos días es complicado escribir. Todo se ha parado. Lo intento analizar y me vienen a la cabeza algunos retazos de Guerra y Paz, cuando Tolstói se entretiene ante el paisaje blanco de nieve, detenido en un momento tan eterno como fugaz. Pero hay que escribir. Un tiempo de silencio, con un virus que nos va matando poco a poco, arrinconándonos en el silencio de las calles por la noche, vacías y desesperadas. Escribir. La capa de nieve desde los satélites artificiales, las fotografías de la nieve llenando las cantorreras de la Jara, las llanuras sin fin de la Mancha, como imágenes antiguas en blanco y negro de un tiempo que ya no iba a volver. Escribir. Es difícil cuando la distancia ya sólo son los ojos, fijos tantos días en la nube de humo y polución que nos ha empapado. Escribir. Pero cómo hacerlo si no se puede ir a Gredos, si el Tiétar es ya frontera. Escribir en un tiempo donde todo se va reduciendo y apretando. Es complicado escribir.
Escribir en un tiempo donde se nos hace culpables, como la última excusa ante tanta ineptitud. Nos lo hemos ganado. De eso sí somos responsables. O quizá no, que las cosas son como son. Y deben ser. Quién sabe. Escribir. Para qué. Todo ya está dicho. Mejor leer. Libros que van cayendo uno tras otro, algunos empezados, otros terminados. Viejos manuales castellanos de cantería y despiece, ensayos sobre las dos Américas, arquitectura mudéjar en León y Castilla… Organizo la biblioteca, la reconstruyo con pedazos supervivientes al derrumbe. La madera aguanta. Estructuras estáticas. Tiempo para leer. Tiempo de agregar, conocer y ampliar, de mirar los, de trazar rutas en los mapas para cuando los vientos cambien. Tiempo para volver al silencio.
Escribir. Va a ser un año de leer, pensar, guardar. Un año para sobrevivir. O al menos intentarlo. Pero aún queda mucho para la primavera. Escribir. Habrá que seguir intentándolo, buscando el desorden perfecto de las palabras. Mientras el mundo pasa al otro lado de la ventana. Quizá tendría que escribir de algo concreto en este tiempo cartesiano y despiadado. Pero no me apetece. Otro día. Quizá.