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Vinícius, baile y diversión

Agencias
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El extremo se va con Brasil después de disputar un derbi contra el Atlético en el que fue el foco de atención por el clima de tensión que se había generado por sus celebraciones

Vinícius, baile y diversión - Foto: SUSANA VERA

Ajeno a todo lo que ha rodeado a su figura en una semana de locura previa al derbi contra el Atlético de Madrid, centrado en el fútbol, en ser decisivo en un gran compromiso que disfrutó del primer minuto al último, en el que cortó su racha de cuatro jornadas de Liga consecutivas marcando, Vinícius se estrelló con la madera, pero generó desequilibrio y reivindicó una manera de entender la vida bailando con Rodrygo Goes tras el gol que rompió el encuentro.

El Metropolitano vio la esencia pura del jugador brasileño, para lo bueno y lo malo. Fue esencial, como casi siempre, por su velocidad al espacio para generar el segundo tanto. Pero también fue evitable su comportamiento en alguna simulación, como un golpe en el cuello inexistente, o el intento de un regate de tacón con 2-0 en el marcador que provocó que el feudo rojiblanco corease el calificativo despectivo de «tonto».

Fue la única falta de respeto dentro del Metropolitano. Como gran referente del aficionado madridista que es, 'Vini' estuvo en el centro de la diana de los espectadores colchoneros que se dieron cita en su estadio, siempre con silbidos cada vez que entró en escena, pero sin los cánticos racistas que se escucharon en las inmediaciones del campo. «Eres un mono, Vinícius eres un mono», cantó una minoría, que durante el enfrentamiento quedó claro no representaban al Atlético.

«'Vini' dame tu camiseta y yo bailo», mostraba una pancarta de un aficionado en la grada. Y Vinícius entonó su coreografía. No por una diana suya, pero sí por la de su inseparable compañero de ataque Rodrygo en la acción que marcó el partido. 

La primera llegada del cuadro merengue fue un golpe directo al mentón rojiblanco. Lo tenían hablado y se buscaron para realizar un baile que muestra una forma de entender la vida. Ante la crítica, la falta de respeto y cualquier acto racista, ellos demostraron su esencia.

Y lo seguirán haciendo. En el Santiago Bernabéu o en casa del gran contrincante de la capital de España, el Atlético. Nada afectó al juego del extremo, no tan decisivo como otros duelos, pero siempre importante en el ataque de su conjunto. 

Ante los silbidos respondió tocando de tacón el primer balón, luchando por cada pelota, metiendo velocidad en la carrera para disfrutar de la ocasión que estrelló en el palo y acabó en el tanto de Fede Valverde. Su celebración, en su camino hasta el uruguayo dando saltos, mostró las ganas que tenía de celebrarlo todo.

Cuando 'Vini' cayó en esa parte que aún debe corregir conforme vaya madurando, metiéndose en un lío evitable con Rodrigo de Paul, simulando en una acción, apareció rápido la voz de la experiencia de un jugador de 37 años como Luka Modric para pedir cabeza a su compañero. Es un gesto repetido desde la banda por Carlo Ancelotti, que plasmó la extensión sobre el terreno de juego del entrenador italiano.

Tenía en el recuerdo el brasileño el firme marcaje del último derbi de Marcos Llorente, que lo secó por completo. El pasado domingo se quitó esa espina que tenía clavada. Superior cuando fue hacia dentro y encontrando espacios entre el lateral derecho y Felipe, también en el uno a uno cuando se atrevió a intentarlo. Siempre buscó la asociación con Rodrygo, una conexión nacional que está siendo decisiva en el impecable arranque de temporada del Real Madrid. Fue el derbi de Vinícius, el noveno sin marcar, pero con un buen sabor de boca. A cualquier polémica no hay mejor respuesta que el fútbol y el baile.

Invencibles

Por encima de todo, la victoria merengue en el derbi madrileño puso sobre la mesa algo que ya se viene comprobando desde el comienzo de la temporada: el Real Madrid es un equipo intratable y encadena ya nueve victorias en sus nueve encuentros disputados entre todas las competiciones.

El cuadro dirigido por Ancelotti se acerca de esta forma a su récord histórico. En las campañas 1961/1962 y 1968/1969 el combinado de Chamartín encadenó un inicio de curso con 11 triunfos en los 11 primeros enfrentamientos que jugó. El de la 61/62 era el bloque que llegaba de reinar en el continente con sus cinco Copas de Europa consecutivas, aún con Alfredo di Stéfano en la primera plantilla. El segundo, el de la 68/69, también había conseguido la victoria en el máximo torneo de clubes dos años atrás.

Así las cosas, el Madrid se va al parón de selecciones aferrado al liderato de Primera División, perseguido de cerca por un Barcelona que no iguala los números blancos por el traspiés inicial ante el Rayo Vallecano.