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El reto de coser al centroderecha

María López (EFE)
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Casado arranca hoy en Santiago una convención nacional del PP con el desafío de unir a los suyos y encarar a Vox para volver a La Moncloa

La cita culminará en Valencia, una plaza simbólica en la que sentar las bases para recuperar el poder perdido. - Foto: Juan Carlos Hidalgo

Pablo Casado afronta una semana clave. El líder del PP encara la convención nacional de su partido con el reto de rearmar el puzle del centroderecha y superar, orillando a Vox, una fractura que lastra sus intereses electorales. El objetivo es, también, pescar más allá de este espacio para poder poner rumbo a La Moncloa.

Para alcanzar esta meta, los populares han armado un macrocónclave que hoy da su pistoletazo de salida en Santiago de Compostela. Serán siete días, y seis localizaciones: las capitales de las cinco autonomías en las que gobiernan -Santiago, Valladolid, Madrid, Sevilla y Cartagena- y un cierre de dos jornadas en Valencia, una plaza simbólica en la que sentar las bases para recuperar el poder perdido.

Debate ideológico para abanderar la «batalla de las ideas», exdirigentes de Cs y Vox y un poder de convocatoria que supere al resto son los ingredientes con los que buscan lanzar un mensaje: el PP que gana elecciones está de vuelta y se reúne en torno a una figura, la de Casado.

Los conservadores quieren llevar a la plaza de toros valenciana a 8.000 personas, o las que permita el aforo por la COVID. El partido al completo y todos sus presidentes autonómicos, también la madrileña Isabel Díaz Ayuso, se volcará en dar una imagen de fuerza. Un acto para el recuerdo, el primero en el que Casado se ve en La Moncloa.

El PP llegaba a esta cita con viento de cola. Su líder vivía su momento más dulce desde que asumió el liderazgo tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. Desde mayo encabezaban los sondeos, en una suma que para gobernar incluye a Vox. Sin embargo, las últimas semanas han estado marcadas por la batalla abierta en Madrid.

El paso adelante de Ayuso para presidir el PP madrileño no gustó en Génova y el choque se avivó cuando Casado introdujo en la terna al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Con el enfado ya extramuros, alusiones incluso a la innombrable -la corrupción- y desconcierto entre los dirigentes, el subidón experimentado por el PP tras las elecciones madrileñas ha empezado a dar signos de agotamiento. Encuestas, como la del Instituto DYM, hablan de empate técnico con los socialistas.

Las encuestas

En el PP sostienen que, a excepción del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), todos los sondeos les mantienen como ganadores, con Cs en desaparición y Vox estancado. En una suerte de parábola del hijo pródigo, el PP quiere mostrarse además como un partido sin rencor con quienes se fueron decepcionados con la política de Rajoy. Que les da cobijo, como han evidenciado las recientes fugas desde la formación naranja y la que lidera Santiago Abascal. Pero en su cónclave solo han logrado la asistencia de dos exdirigentes de ambos partidos, Juan Carlos Girauta y Alejo Vidal-Quadras. No estará, pese a los rumores, Albert Rivera.

En Génova consideran que el mensaje se entiende igual: con el PP se retratan personas que en algún momento no lo han votado. Liberales, democratacristianos y conservadores, las tres corrientes del centroderecha, tienen en ellos su casa, recalcan. El objetivo es llegar a La Moncloa emulando lo logrado para Ayuso: que Vox para frenarles deba votar con la izquierda.