Juan Sánchez o el militante de la libertad

C.M
-

El que fuera director de la Biblioteca regional hasta hace dos años falleció este sábado tras combatir una grave enfermedad. Su ciudad pierde una de las voces más independientes de los últimos tiempos

Juan Sánchez deja la Academia después de 26 años. - Foto: Víctor Ballesteros

Historiador y bibliotecario. Así firmaba Juan Sánchez Sánchez sus escritos y opiniones a través de los que, como él relataba, participar en la vida pública para intentar contribuir a mejorar nuestra sociedad. Este hombre bueno y libre, toledano director de la Biblioteca regional hasta 2017, y ahora jubilado «de profesión», falleció a los 67 años tras combatir -siempre desde la sonrisa- con una cáncer que lo alejó en los últimos meses «de mis actividades cotidianas, entre ellas escribir». No dejó, sin embargo de seguir la actualidad de una ciudad, la suya, que diseccionó con la mayor de las inteligencias y, sobre todo, libre de clientelismos y tutelas.
Por su eterno deseo de realizar sus labores desde «la libertad y la independencia», Juan Sánchez - se declaraba «un hombre sin partido»- no se cansó de denunciar las actuaciones y decisiones que consideraba impropias de una dinámica política que, en ocasiones, olvida al ciudadano que, como él, tiene el derecho de «participar en la vida pública y de intentar contribuir a mejorar nuestra sociedad».
Su jubilación propició que fueran algunos los amigos, o simplemente conocidos, que le insistieran en que debería militar en un partido e incluso presentarme a elecciones, pero dijo «alto y claro que cuando uno se jubila, debe estar jubilado», de ahí que se declarara como «ciudadano que vive en Toledo, en España; y observo cada día lo que me rodea. Y este observador se convierte en un ciudadano que opina, escribe, piensa, comparte... Nada más».
Una afirmación que completó, en su escrito fechado en enero, invitando a que «nadie se enfade porque un jubilado siga escribiendo» ya que, aunque su paciencia era infinita, se estaba empezando «a hartar de todos los poderosos que se quejan que yo siga escribiendo». Lo hizo público porque las batallas emprendidas por Juan Sánchez eran certeras, directas y muy bien documentada. Y, sobre todo, porque nunca claudicaba ante indicaciones/advertencias políticas, gregarias o academicistas.
La ciudad se ha quedado sin un contestatario guerrero, valiente y lúcido, que tuvo distintas responsabilidades, en unos casos políticas y en otras técnicas, en las que, apuntó, «siempre intentó buscar soluciones consensuadas y de sentido común». Lo demostró gestionando los designios -desde 2012- de su amada Biblioteca regional, espacio que abrió como nadie hubiera podido hacerlo. Creía, y no dejaba de repetirlo, que la Cultura debe ser una «prioridad política, y especialmente las bibliotecas públicas, como derecho universal de todos los ciudadanos». Un escenario, insistía, sobre el que propiciar un modelo de cultura que anime a crear,  compartir,  soñar, participar... Porque Juan Sánchez era un activista de la cultura, un instigador del conocimiento y, ante todo, un inmejorable anfitrión.
Historiador y bibliotecario, Juan Sánchez deja en herencia textos, análisis y opiniones que, por desgracia, muchos no han querido no ya debatir, ni tan siquiera ni leer.


Condolencias. Algunos han sido los recuerdos institucionales ante el fallecimiento de Juan Sánchez, el Gobierno regional lo hacía lamentando «la pérdida del histórico director de la Biblioteca Regional del Alcázar de Toledo», y Milagros Tolón ha hecho lo propio destacado que fue un «gran amante de Toledo, dinamizador de la vida social de nuestra ciudad y una autoridad en el campo de la gestión cultural. Una gran pérdida».
Por su parte, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo expresó su pesar por el fallecimiento de «quien fue académico numerario de esta institución» que Juan Sánchez abandonó tras 26 años.
Pero la tristeza por el fallecimiento de Sánchez se ha hecho notar, sobre todo, en las palabras de sus amigos y compañeros. Entre los muchos mensajes publicados en las redes sociales, tan sólo citar el de Antonio Casado Poyales -historiador de formación, y técnico de archivos, bibliotecas y museos de profesión- porque casi todo lo resume: «Ahora llegarán las lágrimas de cocodrilo de todos los que le criticaban, por su independencia, su sinceridad y por no querer casarse con nadie. Nos dejas en la ‘Noche del Patrimonio’, que tanto defendiste. Descansa en paz, amigo». Que así sea.