Rosa Montero: «Estamos cambiando una situación de milenios»

Leticia G. Colao
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Rosa Montero, escritora y periodista. - Foto: Manu Reino

Es una de las grandes de la cultura y las letras españolas pero su espontaneidad y cercanía le bajan cada día al mundo real.Rosa Montero es un referente del feminismo y de los derechos de la mujer de los que no disfrutó en sus inicios en periodismo

Es una de las grandes de la cultura y las letras españolas pero su espontaneidad y cercanía le bajan cada día al mundo real. Rosa Montero habla deprisa pero sabiendo lo que dice, sin filtros, y no lo hace sólo de su literatura, de sus libros de ‘Bruna Husky’ cuya última entrega ‘Los tiempos del Odio’ presentó el miércoles en Talavera.
Montero es un referente del feminismo y del compromiso, de los derechos de las mujeres de los que no disfrutó en sus primeros años como periodista, a principios de los 70, y de los que habla sin pelos en la lengua, aún consciente de que esto le ha supuesto problemas en su reconocimiento en el mundo literario. Éste fue el que la concedió el Premio Nacional de las Letras en 2017, aunque lamenta que de 37 ediciones, este galardón sólo haya recaído en tres mujeres.
Aquí es donde está su ‘lucha’, la de tantas mujeres y otros muchos hombres. Para evitar malentendidos, habla de feminismo pero también de antisexismo, donde también les involucra a ellos, porque «es tan de los hombres como de las mujeres, les interesa a ellos también porque estamos cambiando la sociedad y nuestros papeles».


Viene a Talavera a presentar su último novela, tercera de Bruna Husky, ‘Los Tiempos del Odio’, ¿en qué ha cambiado la detective con respecto a los dos últimos libros?
El personaje va evolucionando hacia una mayor aceptación de sus propias emociones. Bruna Husky es una replicante de combate que ahora es detective que es muy valiente físicamente. Es un tipo de persona que va por la noche por una ciudad por una zona peligrosa y no tiene ningún  miedo pero sin embargo sí que es cobarde en cuanto a las emociones, tiene miedo a sus propios sentimientos porque cree que la debilitan. Es un personaje que ha estado muy armado, muy acorazado y que en las primeras novelas no tenía ni amigos... ha ido ya aprendiendo a tener un poco más de valor y todavía le quedaba la asignatura pendiente del amor sentimental, del amor pasional. En esta novela es importante para Bruna porque en ella aprende a dar ese paso y a comprometerse emocionalmente.
La vida de Bruna se desarrolla en el siglo 22. ¿No le gusta el mundo actual? ¿Está mucho mejor el futuro?
No tiene que ver, la ciencia ficción lo que hace es darnos una herramienta metafórica muy poderosa para hablar del aquí y el ahora. La ciencia ficción trata de lo que somos, del ser humano, de la condición humana, y tiene ese capacidad metafórica poderosísima para reflejar nuestra realidad.
De hecho, siempre digo que mis novelas de Bruna Husky son las más realistas que he escrito, y esta ú ltima ‘Los Tiempos del Odio’ más realista todavía. La siento muy pegada al mundo en el que vivimos, creo que lo refleja muy bien.Por otro lado creo que también es la mejor de las tres y tiene el final de la novela que más me ha emocionado escribir, porque realmente pienso que habla mucho de quienes somos y de lo que somos.
Dice que es muy realista y actual y se titula ‘Los Tiempos del Odio’. ¿Se refiere a la actualidad política?
En la actualidad política y social, a lo que somos y a los movimientos sociales y a donde está yendo el mundo. La novela transcurre dentro de 90 años y he intentado que esa evolución, ese mundo que reflejo sea posible e incluso probable tanto desde el punto de vista social como tecnológico y científico, porque a mi la ciencia me gusta mucho. He intentado desarrollar un poco como podría ser ese mundo.
Me da hasta miedo porque cosas que yo pongo en las novelas, luego suceden en la realidad. Cuando empecé la primera, hace diez años, yo ya veía que en nuestro mundo había como un anhelo de regresar al dogma, a los totalitarismos, autoritarismos por una gran parte de la sociedad, porque el sistema democrático está en una gran crisis de legitimidad y credibilidad como nunca en su historia.Mucha gente no se siente representada por este sistema que les parece, y lo es, hipócrita, corrupto e injusto. Entonces, equivocándose, porque les falta cultura histórica y básica, se dejan convencer por la falta de pureza de los dogmas, de estos sistemas ultras donde dan más respuestas que preguntas... y esto no ha hecho más que empeorar en las novelas de Bruna, pero también en nuestro mundo.
En la primera novela de Bruna hablaba de una tierra flotante que es una sociedad ultrarreligosa, reaccionaria, brutal, esclavista... y la escribí como dos o tres años antes de que surgiera ISIS. Es solo un ejemplo, pero en montones de cosas, parece que la realidad va detrás de mis novelas.
La extrema derecha está llegando a Europa y a medio mundo y parece que en España lo hará en breve, ¿Somos conscientes de ello?
Sí, en todo el mundo. Bolsonaro, Trump... hay una tentación de involución tremenda, tenemos que refundar la democracia. Yo he nacido en una dictadura y sé muy bien que cualquier democracia, incluso la peor democracia es mejor que una dictadura.  Tenemos que refundar la democracia para volver a ofrecer un proyecto que sea aceptable y emocionante para la gente joven. Si no cambiamos esa manera de hacer política y de regir nuestras sociedades democráticas, vamos al abismo.
Los partidos de ultraderecha son los que dicen que muchas mujeres se inventan el maltrato de sus parejas y quieren acabar con la Ley de Violencia de Género...
Sí, eso es típico. Hace años recuerdo que hablé con una intelectual argelina y me destacaba, con toda la razón, hasta qué punto la situación de la mujer es el mejor barómetro para saber cuál es la salud democrática y el desarrollo de una sociedad. Cuando hay un proceso involutivo, retrogrado, como puede ser el de estos extremismos, la primera línea de guerra, los primeros soldados en caer somos las mujeres.  
Estamos en la semana del Día Internacional de la Mujer, estos días son muchos los titulares que se centran en el papel de la mujer en diferentes ámbitos, en reconocimientos, en cifras de desigualdades… pero y el resto del año ¿todo sigue igual?
No, no sigue todo igual. Ha habido un paso hacia adelante, histórico. Hace 100 años las mujeres no podríamos si quiera ni estudiar en las universidades y no hemos conseguido el voto hasta hace nada. Se han conseguido unos grandes avances en 100 años, cuatro o cinco generaciones estamos cambiando una situación de milenios y en los últimos dos o tres años ha habido un impulso hacia adelante muy fuerte, y uno de los ingredientes importantísimos de este impulso es el hecho de que por primera vez han entrado masivamente los hombres al movimiento antisexista, al movimiento feminista. Siempre ha habido hombres feministas pero eran unos pocos. Una de las características de esta ola última es que de repente han entrado muchísimos, como es lógico, porque el feminismo como el antisexismo es tan de los hombres como de las mujeres, les interesa a ellos también porque estamos cambiando la sociedad y nuestros papeles. En las últimas manifestaciones del 8 de marzo en Madrid por ejemplo, había un 40 por ciento de hombres en la manifestación y en menores de 25 años es casi igualitario.
Ha salido una encuesta en ElPaís que decía que el 46 por ciento de los hombres menores de 25 se consideraban feministas, es tremendo, eso da muchas esperanzas.
¿Hay que hacer huelga el 8 de marzo?
Yo creo que sí, si se puede. Otra cosa es que no se pueda porque les van a descontar dinero. Si es así, ni siquiera una mirada de desprecio en quien no la haga, pero yo creo que deberíamos hacerla, yo sí la voy a hacer.
Si el 46 por ciento de los hombres menores de 25 años se consideran feministas, ¿Las mujeres adolescentes y jóvenes tienen ya el ADN de la igualdad?
No, en absoluto, para nada, de hecho el machismo es una ideología en que se nos educa a todos y hay muchísimas mujeres machistas, muchísimas mujeres más machistas que muchos hombres, y muchas mujeres jóvenes, muy machistas. Si hay un 46 por ciento de hombres menores de 25 que se consideran feministas, me gustaría saber qué porcentaje hay entre las mujeres, que seguramente no sea mayor.
Los partidos políticos, en plena precampaña electoral, ‘luchan’ por apropiarse de los logros en la igualdad de hombre y mujer, ¿significa que estamos en el buen camino?
Bienvenidos sean. Eso significa que el movimiento es muy fuerte. Sí, vamos por el buen camino.
Sin embargo, los principales candidatos políticos, todos los de La Moncloa, son hombres…
Sí, y es increíble, porque ya va siendo hora de que haya una presidenta mujer en España.
¿Le ha traído problemas su defensa de la mujer y del feminismo en general?
Claro, siempre ha habido problemas, es como al principio cuando yo empecé, era joven y había pocas mujeres y simplemente en las cosas más sensatas. Cuando hablabas desde fuera del machismo, te consideraban ‘lo otro’. Efectivamente me lo han puesto muy difícil para mi reconocimiento literario, cosa que ya se ha superado, pero en el principio, sí.
¿Qué le parece el término feminazi?
Me parece nazi.
He leído que usted abandonó la redacción del diario Pueblo por el machismo brutal que existía, ¿en qué sentido?
Sí, yo tenía 19 años y era colaboradora y había un machismo en aquella época... era el año 70 o 71. Pueblo era el diario más importante de entonces y la redacción estaba llena de machistas, lo que hice fue que en lugar de trabajar en la redacción, me refugiaba en el área de Documentación, donde la gente era mucho más maja y más normal.
¿Hace literatura feminista?
No, la literatura no puede ser ni feminista, ni machista, ni sexista... ni ningún ista. La novela en el sentido de escribir novela es la búsqueda del sentido de la existencia y no puedes empezar ese viaje de conocimiento llevando respuestas previas. No se puede hacer novela feminista, es una aberración.
Sí se puede ser y se debe ser una ciudadana o ciudadano feminista, puedes hacer periodismo feminista en el sentido de que puedes escribir un artículo de opinión donde defiendas tus ideas, puedes hacer ensayos feministas, antisexistas... porque el ensayo también lo admite, pero la novela no.
¿Existe techo de cristal en el mundo de la cultura y el periodismo? ¿Y si es así, es difícil de romper?
Sí, en todas partes, absolutamente en todas partes. En literatura, que parece que por primera vez hay tantísimas mujeres escritoras, seguimos estando totalmente discriminadas en el mundo cultural. Para que te hagas una idea, los Premios de la Crítica llevan 63 años y solo se han dado a cuatro mujeres, es ridículo. No estamos igual en las antologías, en las academias, no estamos igual en las enciclopedias, en otros premios. El Premio Nacional de las Letras que me dieron el año pasado llevan 37 años y somos tres mujeres.
Ridículo. Y así todo. Pertenezco a una asociación que se llama ‘Clásicas y Modernas’ y hace tres o cuatro años hicieron un estudio de las cuatro revistas de libros más importantes de España, las de La Vanguardia, ABC, El Mundo yEl País. Pues solamente sacaban un 25 por ciento o quizá menos críticas a libros de mujeres, y ni siquiera hacían crítica a los libros de mujeres que salían en sus listas de más vendidos, porque el 39 por ciento de los más vendidos eran de mujeres. Hay una discriminación todavía brutal.
Es entonces cuestión de tiempo...
Es cuestión de tiempo, sí. Si empujamos, claro. Tenemos que ir conquistando cada día, que haya más críticas mujeres, críticas concienciadas, porque la mayoría de los críticos de los periódicos son hombres, aunque el 70 por ciento de las licenciadas de Filología son mujeres, los críticos siguen siendo hombres en su mayoría.