«Ven al Casco no como un barrio, sino como una industria»

J. Monroy
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El portavoz de Iniciativa Ciudadana considera que «hay mucha, mucha, mucha gente empadronada en el Casco exclusivamente para tener la tarjeta de la ORA»

«Ven al Casco no como un barrio, sino como una industria" - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

¿Le da la sensación de que para algunos sectores de la ciudad el Casco es tan solo una fuente de ingresos?
Nosotros, desde el principio, creemos que la política municipal, e incluso la política regional, ve al Casco no como un barrio, sino como una industria, donde lo principal es hacer una zona especialmente favorable para las visitas, pero no para vivir en ella. Naturalmente, eso genera una dinámica donde todas las inversiones y todas las decisiones se piensan en función del sector empresarial turístico.
¿Se está así matando a la gallina de los huevos de oro?
Eso lo tendrán que valorar dentro del sector empresarial turístico. En lo que a nosotros nos afecta, desde una asociación vecinal, vemos que los servicios que deberían proporcionarse a los vecinos residentes del Casco o no se modernizan, o no llegan. No hay mercado de proximidad y tenemos, por ejemplo, los problemas de los avances en la telecomunicaciones, que no se ven por ninguna parte, a pesar de los convenios que se firman.
¿Cómo es posible que haya un solo céntimo de dinero del Consorcio que acabe en la creación de apartamientos turísticos?
Es culpa de la legislación y de la voluntad política. En la legislación pone bien claro que no se pueden subvencionar edificios que vayan a estar destinados a usos turísticos. Lo que pasa es que la permite hacer convenios por elementos patrimoniales dignos de conservar. Y como en el Casco cualquier casa que se compre va a tener una fachada que se deba conservar o unos sótanos abovedados, escaleras o vigas. Al final se empieza a subvencionar todos los edificios que se están dedicando a usos turísticos, con lo que la normativa que prohibe dar dinero público viviendas de uso turístico no se cumple. 
¿Qué ejemplos tenemos?
Están el de Aljibillos y el que se está construyendo en la Sillería, y otros muchos que desconocemos seguramente. El proyecto total de callejón de Menores, por las noticias que tenemos, superaba los 500.000 euros, en tres fases, y no sabemos exactamente la parte que puso el Consorcio. Estaba destinado únicamente para proporcionar pisos de alquiler para estudiantes. Pero nunca ha estado habitado y la parte de dinero público se ha ido a la porra. Es un ejemplo más de las inversiones que hace el Consorcio, que no proporcionan más vecinos al Casco. 
El resultado ¿son derrumbamientos como el de Tendillas?
¿Mantequilla o cañones? Si dedicas dinero a subvencionar proyectos turísticos, no termina llegando a proyectos de restauración de edificios donde viven verdaderos residentes. Y hay que recordar que el Consorcio, cuando quiere, hace proyectos de oficio, no hace falta que el propietario vaya a solicitarlo. Tenemos el ejemplo de Aljibillos, donde fue el Consorcio el que enjuició que ese edificio, que se estaba deteriorando, era de interés público. Fue el que se dirigió a los propietarios para hacerlo. Su gerente estaba muy contento de recuperar un edificio con valores patrimoniales que iba a tener cinco viviendas. Al final ha sido todo alojamientos turísticos, uno de los propietarios no pagó, el dueño del local que se adjudicó de forma directa a uno de sus amigos.
Se abandonan edificios y llegan las palomas, los gatos y hasta las culebras.
Las culebras son algo anecdótico. Lo que sí genera más problemas es las plagas de palomas. Son las que más molestan, por ejemplo, en Tendillas, eje por el que suben y bajan el remonte de Recaredo, tiene mucho tráfico de peatones y hay dos o tres edificios abandonados, verdaderas granjas de palomas, que generan muchos problemas. El Gobierno municipal debería presionar a los propietarios de esos edificios para que no tuvieran esas plagas y los terminaran restaurando.
En realidad, lo más grave es que no haya políticas reales para mantener al residente.
Los datos dicen eso. En estos últimos años, desde 2009 a 2018, hemos perdido mil treinta y tanto habitantes. El Consorcio en quince años ha invertido más de cien millones de euros en casi tres mil viviendas y no hemos avanzado nada en población y en los últimos diez años estamos perdiendo lo poquito que habíamos recuperando, tendiendo a la baja. Además, teniendo en cuenta que muchos pensamos que el padrón está hinchado (para conseguir la tarjeta de la ORA o porque propietarios de apartamentos turísticos se empadronan allí para ocultarlo), a lo mejor de los 10.411 habitantes del último padrón, a lo mejor fácilmente no llegamos a diez mil. Muchas veces hablamos de la España vaciada, pero a lo mejor también tenemos que empezar a hablar de los barrios vaciados en las ciudades turísticas.
Agravado todo por la subida de precios de la turisficación
En el barrio todo el mundo conoce a alguien que tenía un contrato residencial, que en principio no iba a tener problemas para que se renovara, y de repente cuando quieren hacerlo, le piden el doble. Los propietarios aquí son crudamente sinceros, o les dan el doble, o pierden dinero, porque si piden por un alquiler residencial quinientos euros al mes, es lo que ganan un fin de semana en un apartamento turístico. La presión del sector empresarial turístico se nota sobre todo en el sector inmobiliario, sobre todo el en Casco.
En esta situación, ¿hay ocupas en el Casco?
Yo no tengo noticia. A lo mejor hay vandalismo, o gente que entra en casas abandonadas a ver lo que hay, incluso con intenciones de hurto. Pero últimamente no he oído nada de ocupaciones. Creo que donde hay más problemas es en los barrios donde hay viviendas nuevas y abandonadas.
¿Hay demasiado turismo ya en Toledo?
En algunas zonas sí se ve cierta saturación en algunos días, sobre todo, en el eje del Miradero a la Catedral y hasta Santo Tomé. Por otras zonas, no tanto, pero los vecinos nos movemos por todos lados. Por ejemplo, utilizamos como gran centro de compra el mercado municipal, que está en el meollo del circuito turístico. Cada vez que vas a comprar es una aventura y tienes que pedir paso cada cinco o seis veces.
De hecho, es relativamente normal encontrarse con una calle bloqueada por un grupo de turistas.
Ese es un problema de ocupación de vía pública, algo que debían autocontrolarse los propios guías turísticos. No es que los vecinos se quejen de que los turistas tapan la calle, sino que los clientes de un negocio están tapando la calle, y su responsable, el guía, debería decir a sus clientes que no pueden hacerlo. La Policía Local también debería intervenir, y no mirarlo desde lejos.
¿Cuando se cierran los museos se acaba la vida en el Casco?
La vida no termina, vivimos todavía gente. Pero las tiendas, como la mayor parte del comercio se dedica a los turistas, cierran cuando desaparecen los turistas. El comercio del Casco, desgraciadamente, no piensa en los diez mil vecinos que vivimos aquí, sino en los dos millones y medio de turistas que nos visitan cada año.
¿Cómo puede influir 'Puy du Fou' en el Casco?
Si se cumplen las previsiones de los empresarios, que dicen que pueden llegar a 1,25 millones de visitantes, que además querrán pernoctar, y lo querrán hacer en el Casco, lo que va a ocasionar es una mayor presión sobre el parque de viviendas residenciales. Es algo que desde las esferas políticas dan por bueno. Pero si en el Casco hay menos viviendas para residentes, naturalmente, no solo no vamos a recuperar población, vamos poco a poco a disminuirla.

Realmente se han dado curso a pocas de las propuestas de Iniciativa en la última legislatura. ¿En qué ha mejorado el Casco estos cuatro años?
En lo que respecta al Casco y a las propuestas de nuestra Asociación, se ha avanzado bastante poco. En estos cuatro años, desde el punto de vista vecinal, no han ido las cosas a peor, que es lo mejor que se puede decir, pero tampoco han mejorado muchas cosas que tendrían que haber mejorado. Teníamos muchas esperanzas en la última reforma de la Participación Ciudadana, porque si bien éramos conscientes de que las propuestas no iban a ser de obligado cumplimiento, sí que se nos decía que si no se cumplían, el concejal de turno tenía que remitir un escrito motivando las razones. Eso podría haber obligado mucho al cumplimiento de las propuestas, pero no se ha hecho.
Está la ampliación de la ORA de residentes, eso sí.
La reivindicación que nosotros siempre hemos hecho, compartida además con La Cornisa, es que el aparcamiento para residentes fuera veinticuatro horas al días, los 365 días del año. Agradecemos el pequeño avance, pero debería haber sido más. Ya se había calculado lo que supondría las veinticuatro horas, unos 180.000 euros más al año. Eso es asumible, cuando el Ayuntamiento se gasta 250.000 euros en iluminar un edificio.
Han sido otros cuatro años sin Hospitalito.
Es algo increíble el grado de incumplimiento político de una promesa en el Hospitalito del Rey, sobre todo de nuestro actual presidente, Emiliano García-Page, que durante cuatro años reivindicó ese hospital, y sus más allegados concejales, que ahora son cargos en la Junta, incluso en Bienestar Social, que tuvieron discursos muy vehementes a favor de la apertura de esa infraestructura muy necesaria para los mayores del Casco y del resto de Toledo. Y de repente, llegan a la Junta y mienten y casi incumplen para no abrir la residencia. En los barrios vaciados, como en la España vaciada, poco a poco los servicios que pueden retener a la gente, como una residencia de mayores, se quitan. Si hay un veinte por ciento de mayores en el Casco, que pueden suponer dos mil personas, poco a poco acabarán abandonando el barrio.
¿Qué hace falta para quitar el bolseo?
Nosotros somos partidarios de terminar con el bolseo, no porque tengamos un capricho, sino porque en el resto de la ciudad funcionan los contenedores, y aquí durante más de diez años estamos viendo que el sistema no funciona, produce suciedad, no tiene recogida selectiva de residuos, se siguen formando las montoneras, la gente sigue sin respetar el dejar la basura a la puerta de su casa o la frecuencia de recogida es demasiado larga, con lo que hay bolsas que pueden estar cinco horas. Pensamos que, sin que sea la solución para todo, la recogida por contenedores es mejor y tiene más puntos positivos sobre el bolseo. Así se pidió en el Consejo de Participación y en la Asamblea del Casco, así como en el Grupo de Trabajo del Casco. Lo único que sabemos es que a la alcaldesa no le gustan los contenedores, a pesar de que en el Casco ha habido contenedores. Porque antes de entrar Valoriza estaba Urbaser, que tenía repartidos 115 contenedores en el Casco. Y la gente no se quejaba del sistema, sino del mantenimiento, no se arreglaban, ni se sustituían.