Manual de primeros auxilios para peques

I.G.Villota
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El cuento infantil 'Manos al corazón' de la enfermera del Sescam Miriam Hidalgo ofrece nociones de primeros auxilios para los menores con el objetivo de que sean adultos preparados. «Una actuación puede salvar una vida», subraya

Manual de primeros auxilios para peques

«El papá de Bruno ha sufrido un accidente. Bruno y Abril no lo dudan dos veces: utilizan las técnicas de primeros auxilios que les ha enseñado la mamá de Jimena, que es enfermera, para ayudarle. Ahora saben que gracias a estas técnicas pueden salvar vidas. ¿Quieres aprender con ellos?». Así se presenta ‘Manos al corazón’, el cuento infantil sobre primeros auxilios de Miriam Hidalgo Cabanillas, enfermera y actualmente inspectora enfermera del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).
Miriam imparte cursos de soporte vital básico donde ha descubierto la falta de preparación general en esta materia. Pero la verdadera inspiración llegó gracias a su hija de cuatro años. En casa trabajaban mensajes importantes como el de llamar al 112 ante una emergencia o saber qué preguntar al ver a alguien inconsciente.
Madre e hija lo anotaron en folios y realizaron unos dibujos para ilustrar las  indicaciones. «Me di cuenta de que se fijaba mucho en ello y me preguntaba», comenta Miriam. A partir de ahí surgió la idea de dar forma a este proyecto y plasmarlas en un cuento infantil con las ilustraciones de Virginia González. Ahora el libro está nominado a los Premios Círculo Rojo.
«El objetivo es que los niños y las niñas aprendan y sepan reaccionar si se les da un caso, por ejemplo si uno de sus abuelos o de sus papás se marea y pierde el conocimiento», indica Miriam, quien sostiene que este aprendizaje es fundamental para tener «adultos más preparados».
Y es que, una buena actuación puede salvar una vida, consiguiendo que la sangre circule y lleve oxígeno al cerebro. «El tiempo es vida en una parada cardiaca. Con poco que hagas con un masaje, aunque no sea perfecto, ya estás incrementando las posibilidades de que esa persona sobreviva o tenga menos secuelas neurológicas», subraya.
Esta enfermera indica que una persona que sufre una parada cardiaca muere en diez minutos, motivo por el que es muy importante actuar además de llamar a emergencias para que llegue una ambulancia.
No en vano, por cada minuto que el paciente está en parada cardiorrespiratoria sin maniobras de resucitación, las posibilidades de supervivencia se reducen un 10 por ciento. «Diez minutos sin hacer nada es muy poco tiempo, pasan muy rápido. Con poco que hagas, aunque no sea una reanimación perfecta, estás ayudando a que la persona en parada cardiaca tenga una oportunidad», insiste.
La autora insiste en la importancia de este aprendizaje en la infancia. «Se naturaliza e incluso unos pueden enseñarse a otros», apunta.