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Pedro Carreño

La Ínsula

Pedro Carreño


El agrotenor

25/01/2022

El llamado realismo mágico manchego es una alacena repleta de orzas con pócimas extraordinarias. Una de ellas lleva el nombre de Juan Pedro, el agricultor que salió de la mente del maestro Jacinto Guerrero y su canción del sembrador. Si abrimos la orza oiremos la voz de Juan Pedro, un labrador enamorado de su faena y cuya alegría al cantar, revienta todos los vientos de La Mancha.
El compositor de Ajofrín confiere a su protagonista de 'La rosa del azafrán', unas virtudes y cualidades casi mágicas. Juan Pedro es sembrador y cantante. Convierte el trigo en amor. Canta que hay que plantarlo, mimarlo y cuidarlo para que madure, germine y pare una extensa cosecha. O una apasionada y longeva relación amorosa. «Cuando siembro voy cantando porque pienso que al cantar, con el trigo voy sembrando, mis amores al azar», entona Juan Pedro.
El realismo mágico salta en el tiempo y nos sitúa en la Mesa de Ocaña. Allí vive hoy José Manuel, a quien acompañan los apellidos Montero y Valdeolivas.
José Manuel frisa un medio siglo muy bien aprovechado. En su primera juventud fue militar de carrera, especializado en guerra electrónica. En el coro del Ejército, despuntó como tenor. Inquieto como pocos, se matriculo en Periodismo y, a las pocas semanas, ya era el solista de aquella  Gloriosa y Añorada Tuna de Ciencias de la Información.
Uno de esos viajes veraniegos de tunantes por Europa -en Alemania con tres amigos-, cambió su vida. Una noche, en una cantina de Múnich, el director de la Opera de esa ciudad le oye cantar y José Manuel ya no vuelve a España. Se quedó becado en Alemania para cantar ópera en la lengua de Goethe que, hasta ese momento, desconocía.
José Manuel se esfuerza como pocos en el canto y tiene que tomar una decisión: abandonar el arma de ingenieros y abrazar con ardor guerrero las trincheras del pentagrama. Decide lo segundo.
Su carrera como cantante ha sido, y es, brillante. Reclamado muchas veces para cantar en Alemania – y también en España-, su papel preferido ha sido el de 'Rodolfo', en La Bohème de Puccini. Siempre especializado en papeles dramáticos, junto a los principales del repertorio lírico.
Hasta ahí, el perfil de tenor. Amante de su tierra, en 2005 se echa a las espaldas la explotación familiar, y no precisamente como rentista. Moderniza sus tierras. Hace los cursos de capacitación agraria, de acceso a la agricultura y bucea de lleno en la agricultura ecológica. Hoy, José Manuel está al frente de una explotación de veinticinco hectáreas, ocho de ellas dedicadas al cultivo de la vid y 1.500 olivos. También planta almendros.
Al  lado de la orza mágica de Juan Pedro, hay otra maravillosa que lleva por nombre 'el agrotenor', que es como se conoce a José Manuel. Si usted, lector, cruza alguna vez por los campos de Ocaña y oye en un olivar una voz lírica maravillosa, sepa que ha topado con esa orza mágica y manchega. Escúchela y deléitese.
Y si lo prefiere, acérquese estos días por el Teatro Real y también podrá escuchar al toledano. Esta vez, en el estreno absoluto de la ópera 'El abrecartas', de Luis de Pablo, como Rafael.
Los sueños, como el del agrotenor, están para saborearlos. «Por cantar en tierra parda, José Manuel, el gran tenor manchego, es a gusto labrador».