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«Otra mirada», para extrapolar lecciones del pasado

Mario Gómez
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El profesor de Sociología de la Universidad de A Coruña Juan de Dios Ruano, impartió ayer una conferencia en el Museo del Ejército sobre la interpretación de las obras del Museo del Prado

Ruano disertó sobre la intrahistoria que pretenden transmitir algunas obras del Museo del Prado. - Foto: Yolanda Lancha

Una de las citas más recordadas de la pasada cumbre de la OTAN el pasado mes de junio en Madrid, fue la cena Euroatlántica celebrada en el Museo del Prado, en la que los mandatarios y sus cónyuges pudieron degustar un menú mientras contemplaban las obras de una de las pinacotecas más importantes del mundo.

Es así como los 30 países aliados, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y los seis miembros de la UE que no pertenecen a la OTAN (Suecia, Finlandia, Chipre, Irlanda, Malta e Irlanda), participaron de un acto que dejó imágenes icónicas.

Una de ellas es la del máximo mandatario estadounidense, Joe Biden, contemplando el cuadro de 'Las meninas', de Velázquez. A pesar de lo que Biden pudiera observar a simple vista, los cuadros de la pinacoteca tienen una lectura mucho más profunda y cargada de simbolismo, tal y como explicó ayer el profesor de la Facultad de Sociología de la Universidad de A Coruña Juan de Dios Ruano.

Bajo el título 'Ocho miradas estratégicas desde el Museo Nacional del Prado', Ruano explicaba en declaraciones a La Tribuna, que aprovechando la visita de los mandatarios y las icónicas estampas que dejaron, aprovechó la conferencia para analizar la historia artística de las obras y «las lecciones aprendidas del pasado que podemos extraer para la política de defensa actual».

Por ello, gran parte de los mandatos de la política de defensa de la OTAN y española, coinciden «con muchas de las lecciones aprendidas de esas obras del Museo del Prado». 

El ejemplo más plausible, según Ruano, es la «idea de proyectar estabilidad o disuadir», que precisamente en el cuadro de 'Las meninas', podemos encontrar que «los dos cuadros del fondo son alusivos a la disuasión de aquellos que se atreven a poner en duda el poder o capacidad de gobierno», con la pintura dedicada a la fábula de aracne y otra dedicada a la competición entre Pan y Apolo.

Otro mensaje político de «proyección de estabilidad» es el que se destila de la «jarrita de barro» que una de las meninas le da a beber a la Infanta Margarita. En este momento «uno de los problemas que más inquietud generaba», explica el profesor, era el hecho de la dinastía de los Austria iba a tener descendencia. La explicación a que el agua se le ofrezca en la vasija y no en un vaso de cristal tallado, se encuentra en que en el siglo XVII se sabía que esos barros comestibles y procedentes de México «provocaban la regulación de la menstruación», por lo que si la Infanta bebía en un recipiente de barro, era signo de que a sus 9 años «ya era mujer». De este modo, se enviaba un mensaje político de que «la Monarquía española, no tiene ningún problema de sucesión».

Dos detalles que denotan como desde antiguo, ya se usaba la pintura para proyectar un mensaje sobre la capacidad de disuasión y la proyección de estabilidad de la monarquía.