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Miguel Ángel Dionisio

El torreón de San Martín

Miguel Ángel Dionisio


Sándor Márai

08/06/2022

Descubrí su obra al comenzar mis estudios de doctorado, allá por el 2005, gracias al entusiasmo por la misma de una profesora, Isabel Cabrera Bosch –la entrañable Maisi, prematuramente fallecida-, quien nos la trasmitió al pequeño grupo de aprendices de investigadores que asistíamos a sus clases en la Universidad Autónoma de Madrid. Al comenzar a leerlo, me fascinó de tal modo que se ha convertido en uno de mis autores preferidos.
Novelista húngaro, nacido en 1900 en la ciudad de Kassa, hoy la eslovaca Kosice, perteneciente entonces al Imperio Austro-Húngaro, y fallecido al suicidarse en 1989, Sándor Márai fue uno de los grandes novelistas europeos de la primera mitad del siglo XX. Exiliado durante el régimen de Horthy, conoció un nuevo y definitivo exilio con la instauración del régimen comunista en Hungría tras la Segunda Guerra Mundial, estableciéndose finalmente en Estados Unidos. Su obra, a lo largo de aquellos años trágicos, fue cayendo en el olvido hasta que a comienzos de nuestro siglo ha vuelto a cobrar protagonismo. En español contamos con las espléndidas traducciones publicadas en Salamandra, que abarcan once de sus novelas y cuatro obras autobiográficas. Puedo presumir de haberlas leído todas, añadiendo alguna que, no traducida al español, sí lo está al italiano, como Il sangue di san Gennaro. El aprecio por su literatura y el interés por su figura me llevó, aprovechando un viaje a Eslovaquia, a visitar su ciudad natal, donde su memoria ha quedado plasmada en una estatua sedente que invita a compartir con él unos momentos de confidencias literarias.
Su producción, en la que refleja la crisis de la conciencia burguesa a principios del siglo XX, es una elegía a la gran tradición cultural europea que, con la llegada de los diferentes totalitarismos tras el impacto de la Gran Guerra, pareció entrar en un acelerado proceso de desaparición. Es, en ese sentido, parangonable a alguno de los escritos de Stefan Zweig, particularmente el desgarrador testimonio final del hundimiento de dicha cultura que plasma el autor austriaco en El mundo de ayer.
Tras varios años sin hacerlo, se ha vuelto, este abril último, a publicar uno de sus libros. Se trata de su primera obra, El matarife, una breve novelita que dista aún de sus escritos de madurez, como Los rebeldes, Divorcio en Buda, La herencia de Eszter o La amante de Bolzano, pero que ya contiene alguna de sus características posteriores, como la prosa límpida o una escritura precisa, que nos muestra el drama psíquico de un personaje enajenado, marcado por la violencia desde antes de nacer, como reflejan las soberbias primeras páginas, en el que se condensa todo el desquiciamiento y desarraigo producido en los jóvenes que participaron en la Guerra de 1914.
Acercarse a la obra de Márai, quizá el mayor escritor húngaro del XX, es adentrarse en unos textos absorbentes y seductores, a pesar de sus prolijos monólogos, que merece la pena descubrir.