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Ángel Villarino

RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Carne de laboratorio

24/06/2022

En el Centro Peres por la Paz de Tel Aviv hay una sala entera dedicada a las 'start-up' más prometedoras de la 'start-up nation', como les gusta a los políticos israelíes referirse a su país desde hace ya algunos años. En sus pantallas táctiles se despliega un poco de todo. Y casi todo relacionado con la sostenibilidad y el medioambiente.
La 'carne de laboratorio' ocupa una estantería. No se debe confundir con los sucedáneos de carne fabricados con emplastos vegetales que ya están en los supermercados de todo el mundo. En este caso, se trata de cultivos 'in vitro' a partir de proteínas de vacuno o bovino, a los que simplemente se les extrae una muestra de tejido para el cultivo.
«Una vez que se tiene la muestra, es como hacer yogur», simplifican los guías que enseñan el prodigio. Quienes lo han probado dicen que sabe exactamente igual que la carne de verdad y que incluso llega a estar más sabrosa porque se puede controlar la cantidad de grasa y otras variables para hacerlo al gusto del consumidor.
Los inversores, a la postre, prometen la cuadratura del círculo: comer carne más sana, más sostenible, más barata, sin matar animales, ni dañar el medioambiente. «Si miras a través de un microscopio, resulta imposible distinguirlo de la carne real. También el ADN es idéntico». En España ya hay también empresas desarrollando esta 'carne cultivada', aunque tardará un tiempo todavía en llegar al mercado y lo normal es que sus precios, al menos al inicio, no estén al alcance de cualquiera.
La posibilidad de alimentarse con carne de laboratorio abre muchos interrogantes, preguntas que previsiblemente generarán acaloradas polémicas en los próximos años. ¿De verdad es seguro comer proteínas cultivadas entre probetas? ¿Tiene implicaciones éticas? ¿Amenaza al sector ganadero? ¿Ayudará a combatir el hambre o ensanchará las brechas? Yo tiendo a ser optimista al respecto y estoy dispuesto a probarlo en cuanto pase los exámenes de los reguladores. Pero entiendo que es una actitud vital más que una certeza.

ARCHIVADO EN: Tel Aviv, Inversores