Olías del Rey en 1782

José García Cano*
-

Uno de los primeros datos sobre la historia de Olías que nos aportan las Descripciones del Cardenal Lorenzana

Iglesia de Olías del Rey saqueada tras la Guerra Civil. En la bóveda rotura producida por un obús. - Foto: Foto Biblioteca Nacional de España

Precisamente pasado mañana se cumplen los 239 años de las respuestas dadas por la localidad de Olías del Rey al arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana quien remitió un cuestionario a todos los párrocos de la diócesis toledana, de cara a conocer el estado de los pueblos pertenecientes a su diócesis y poder confeccionar un mapa del territorio arzobispal que elaboraría el geógrafo Tomás López. Uno de los primeros datos sobre la historia de Olías que nos aportan las Descripciones del Cardenal Lorenzana, es el número de vecinos que apenas llegaban a 2.000. La iglesia parroquial estaba dedicada a San Pedro Apóstol y como personas del clero se registraban un sacerdote, un beneficiado y seis capellanes, los cuales también cuidaban de las ermitas del Santo Cristo de la Cruz a Cuestas, de la de Santa Bárbara y de la de San Gregorio Nacianceno, el cual era ya el patrón de la localidad y celebraban su festividad el 9 de mayo, ya que los vecinos hicieron voto sobresaliendo el detalle de que cuando se realizaba la procesión a la ermita de San Gregorio, tenía que asistir al menos un miembro de cada casa. El sacerdote que responde al interrogatorio confirma que existía en Olías una cátedra de latinidad, con la que se enseñaba gratis a todos los hijos de los vecinos y que fue fundada por doña Catalina de Silva -condesa de Lemos-. La misma condesa estableció anualmente una fiesta dedicada a San Antonio de Padua, ya que parece ser que este santo protagonizó un milagro gracias al cual la salvó la vida después de una grave enfermedad. También había en Olías por aquél entonces una escuela de primeras letras en la que se enseñaba a 12 jóvenes pobres, que fue fundada por don Antonio de Huerta, racionero de la Catedral de Toledo.
En cuanto a los cultivos y vegetación que se encontraban en el término de Olías encontramos olivas, viñas, albaricoques, viñas y ciruelos. Sobre el origen de Olías del Rey se recuerda la leyenda mitológica que decía que había sido fundado por Tubal y se apuntaba que el rey Alfonso VI había acampado en la localidad justo antes de la toma de Toledo en mayo de 1085, añadiendo que en tiempos del rey Felipe V se la nombró villa, concediéndole el título y privilegio correspondientes y llamándose desde entonces Olías del Rey, añadiéndose las armas reales en el año 1741. De los oficios y profesiones destacamos las labores en seda que hacían las mujeres del municipio, como medias, guantes, mitones, gorros y cofias, llegando el producto de estos productos a la cifra de 100.000 reales al año. Igualmente había dos médicos, un cirujano, tres sangradores, un barbero, un boticario, un escribano, dos herradores, 74 arrieros, 6 tenderos de chocolate, 2 tratantes de mulas, un administrador del tabaco, 4 albañiles, 2 herreros, 3 carreteros, un carpintero -que a la vez era notario-, 4 sastres, 4 zapateros, 3 coleteros y 300 jornaleros, 12 labradores y 80 pobres. Había cuatro molinos de aceite de diferentes dueños. Como servicios públicos destacamos dos ventas o posadas, donde se vendía vino todo el año, tres mesones, una tienda de especería, una carnicería y otra tienda para vender aceite, vinagre y pescado. Dato reseñable es la buena salud con la que gozaban sus vecinos, los cuales era habitual que ya por entonces llegasen a los 90 años y alguno «mui cerca de ciento», algo poco común para el promedio máximo de edad en el siglo XVIII; de ahí que la localidad fuera frecuentemente visitada por personas de alta alcurnia, como marqueses, condes y otros personajes ilustres, quienes deseaban tomar los aires del entorno. Las fuentes de agua con las que contaba Olías eran tres, con abundante agua dulce y saludable, más otra ubicada en la salida hacia el camio de Toledo a Madrid. Como acontecimientos destacables se recuerdan el paso del cuerpo de San Eugenio, de camino a Toledo, el cual hizo parada durante tres días en la iglesia parroquial hasta que fue recogido por las autoridades civiles y religiosas para llevarlo hasta la Catedral toledana. Existía en el pueblo un hospital para recoger pobres y como edificio destacaba un palacio con jardín, que pertenecía a la Duquesa de Alba, donde tuvo lugar 1776 el matrimonio del infante don Luis de Borbón y doña María Teresa Ballabriga, conservándose su partida de casamiento en el archivo de la parroquia. Como despoblados pertenecientes a la jurisdicción de Olías del Rey recordamos a Mazarrazín y a Olihuelas.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.