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Francisco Javier Díaz Revorio

El Miradero

Francisco Javier Díaz Revorio


Castilla-La Mancha: precisiones

03/06/2022

Ya que esta semana hemos celebrado el día de Castilla-La Mancha, no está de más hacer algunas precisiones y aclarar alguna cosilla sobre nuestra región. Aunque lo que voy a decir se supone que debería ser conocido sin dudas por todos los castellanomanchegos, no estoy del todo seguro de que así sea; y, por lo demás, esta colaboración tiene lectores de otras comunidades y otros países, que seguramente agradezcan saber algo más de nuestra comunidad. Para empezar, conviene fijarse bien en cómo se escribe el nombre, Castilla-La Mancha, con guión, que tiene su sentido, y todos sus términos con mayúscula inicial. Así que no Castilla La Mancha, ni Castilla la Mancha, ni Castilla-la Mancha, ni Castilla de la Mancha, ni Castilla y La Mancha (la conjunción sí es preceptiva, por contraste, en Castilla y León, enfatizando así que se trata de una unión de dos entidades y antiguos reinos, lo que no sucede en nuestra Comunidad). Con la actual configuración de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, nuestra región es relativamente joven, ya que nació como entre preautonómico el 31 de octubre de 1978, y como comunidad autónoma, con la aprobación de su Estatuto el 10 de agosto de 1982, así que este año conmemoramos los cuarenta años de Comunidad, como ya he recordado en alguna columna anterior. Pero el día de Castilla-La Mancha se celebra el 31 de mayo por un evento ligeramente posterior, como es la constitución de las primeras Cortes elegidas directamente por la población de la Comunidad por sufragio universal, lo que tuvo lugar en la iglesia de San Pedro Mártir en ese día del año 1983 (así que acabamos de celebrar 39 años de aquella constitución).
En cuanto al nombre, como tal era la primera vez que se utilizaba, y se eligió para distinguir la nueva comunidad de la tradicional región de Castilla la Nueva, con la que coincide parcialmente, pero no del todo (porque en Castilla la Nueva estaba Madrid, y sin embargo faltaba Albacete). Pero este nombre compuesto finalmente elegido tiene la peculiaridad de que no coincide con Castilla, que es un territorio más amplio, ni tampoco con La Mancha, que es una tradicional comarca natural, y también fue hace siglos una provincia, aunque en ambas condiciones sus límites son más reducidos que los de nuestra actual región. Así que a los habitantes de Castilla-La Mancha se nos debe denominar castellanomanchegos (o castellano-manchegos, como todavía dice el Estatuto), mejor que castellanos, que sería más impreciso y ambiguo, pues ese calificativo lo compartimos con parte de los que habitan en Castilla y León; y tampoco a todos se nos debe decir manchegos, como se dice con frecuencia, pues eso no es aplicable, entre otros, a los habitantes de la provincia de Guadalajara, ni a amplias zonas de las de Toledo y Cuenca.