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Javier D. Bazaga

NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Un pacto difícil de conseguir

08/07/2022

El problema nos lo estamos encontrando en el contexto. Es tan desalentador el panorama económico actual –y el futuro ya no digamos–, que va a suponer todo un triunfo pactar nada en estas circunstancias. La vicepresidenta primera y ministra de Economía del Gobierno, Nadia Calviño, está intentando que patronal y sindicatos acerquen posturas sobre un pacto de rentas en una situación tan compleja que parece casi imposible. Con la inflación por las nubes –y sin atisbo de que baje–, con los precios disparados, sin posibilidad de contener el precio de la energía, y una guerra, que está motivando todo esto, que no parece vaya a acabar en el corto plazo, hace que tanto trabajadores como empresarios se muestren incapaces de consensuar nada.
Calviño planteó este pasado miércoles un pacto de rentas hasta 2025, que pasa por una «moderación» de rentas tanto salariales como empresariales para hacer frente a esta situación. «Pensamos que un acuerdo a tres años vista es la contribución que necesita la economía española del diálogo social», dijo la ministra tras la reunión que mantuvieron Gobierno y agentes sociales, poniendo el acento en que los márgenes empresariales no se amplíen y que los salarios crezcan de manera moderada para evitar la persistencia de la inflación. Es decir, que ni unos se aprovechen de la situación e intenten sacar tajada, ni los otros sigan empobreciéndose pero sin llegar a sus aspiraciones de adecuar los salarios al coste de la vida. Tres años de contención por todas las partes para tapar el agujero que ha dejado la pandemia primero, y que está dejando la guerra de Rusia en Ucrania ahora. No olvidemos que todas las ayudas y paquetes de medidas que se han activado por parte del Ejecutivo, y que tendrán que ser prorrogadas, están teniendo un gran impacto en las cuentas públicas, y un presupuesto nacional que por definición es finito.
En definitiva, un esfuerzo por parte de todos que exige pragmatismo. El mismo que le pone la ministra al hacer una propuesta que mira más allá de los intereses de unos y otros, y que platea una solución a largo plazo en un contexto económico que, a pesar del crecimiento que estamos experimentando, alentado en buena medida por los fondos europeos, parece que devendrá en una crisis económica profunda. No parece que ese gran acuerdo por un pacto de rentas esté a día de hoy cerca de conseguirse, y no ayuda la situación política en la que las fricciones en la coalición de Gobierno no solo cuestionan liderazgos, sino hasta la propia continuidad de la legislatura.
Eso sí, eso será ya el próximo otoño. Será entonces cuando nos vengan todos los males juntos: una séptima u octava ola de Covid-19 con variantes más contagiosas, los cortes en el suministro del gas, una crisis más profunda, una posible crisis de gobierno… Así que a los que estén con las vacaciones a la vuelta de la esquina o descontando los días, hagan como Pepe Álvarez, líder de UGT, y manden a quien haga falta a «hacer puñetas» y disfruten del verano.