Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Otro frente más

30/11/2020

En plena recogida del único y preciado fruto que madura en un árbol y se funde en oro líquido en la almazara, «en el país más rico del mundo» -como dice la campaña de ‘Alimentos de España’ del Ministerio de Agricultura-, surge para los olivareros, y especialmente para los envasadores y comercializadores otro frente más. Por si no habían tenido suficiente hasta ahora con los problemas de comercialización en un segmento tan sensible al precio, y las negociaciones administrativas para diseñar una hoja de ruta que encauce al sector más tradicional en su irreversible convivencia con los crecientes modelos intensivos, se enfrenta a otro dilema con la futura catalogación de los valores nutricionales y saludables en la que trabaja el Ministerio de Consumo.
El código ‘Nutri-Score’ impondrá un baremo informativo sobre la categoría de los alimentos que aparecerá con un distintivo de color, entre verde y rojo, para determinar si  es «muy saludable» o «poco saludable». El sistema fue impulsado en Francia y la realidad es que, en el empeño de la industria y de los gobiernos para precisar al máximo la información al comprador, ha seducido pronto a otros países europeos como Alemania, donde también se estudia para su desarrollo interno.
Hasta aquí, todo parece conveniente, aunque la lectura del borrador del Ministerio que dirige Alberto Garzón, ha desatado los peores temores en el sector aceitero al situar en la misma escala nutricional a los de origen vegetal con los de semillas. Para entenderlo bien, si se aprobara hoy mismo, un consumidor vería que es igualmente saludable un virgen extra que un aceite de colza cuando sus parámetros nada tienen que ver.
Al menos, las propias denominaciones de origen de aceite de oliva del país han puesto el grito en el cielo nada más salir de un encuentro -el pasado martes- con el departamento de Consumo, a quien exigieron protección para una grasa que tiene ya una calificación de máximo nivel otorgada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) por su papel en la prevención de enfermedades coronarias, antiinflamatorias y determinadas tipologías de cáncer, entre muchas otras.
El asunto es importante y estratégico para la industria y los productores ya que, gracias a la vocación exportadora y a la demanda internacional, el liderazgo español en los mercados podría trasladar mensajes muy confusos para los consumidores de otras plazas después de todo el esfuerzo promocional realizado con el dinero de esta cadena.
Este lunes acuden a una reunión con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Está convocado el sector al completo donde esperan llegar a tiempo antes de que se impongan nuevos requisitos en un etiquetado que, en otro ámbito, en el de la calidad, también quiere mejorar el Ministerio de Agricultura a través de un Real Decreto. Regulación que no falte, que diría aquél.
Y todo, volviendo al ‘Nutri-Score’, sin tener en cuenta la evidencia científica a favor del aceite de oliva como también predican y prescriben los propios médicos.