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Un banquillo que quema mucho

J. M. Loeches
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El sucesor de Diego Merino será el vigésimo tercer técnico del CD Toledo en las últimas veinte temporadas, a pesar de algunas renovaciones y segundas etapas

Un banquillo que quema mucho - Foto: Yolanda Lancha

El banquillo local del Salto del Caballo quema más de la cuenta. La presión de una afición que quiere revivir tiempos pasados no permite ningún respiro al mínimo mal resultado. Por eso, el sucesor de Diego Merino será el vigésimo tercer entrenador en las últimas veinte temporadas. Una cifra alta si se tiene en cuenta que alguno repitió o dirigió al club en etapas diferentes.

En casi la mitad de los cursos, incluido en el que nos encontramos, el cuadro verde ha tenido que recurrir a dos inquilinos para su banquillo. Precisamente hace justo veinte años, en la campaña 2003/04, en Segunda B, llegaron a pasar hasta cuatro personas: Fernando Calderón, que tuvo que dejarlo por enfermedad para volver después, Julián Arguedas, Ángel Bernabé y Guillermo López. La anterior fue para Antonio Ruiz Vilches de principio a fin.

Como el CD Toledo dio con sus huesos en Tercera División en el curso 2004/05, el regreso no fue nada fácil. El talaverano Javier Rosado no terminó de cuajar y, mediada la temporada, le tuvo que relevar José Antonio Carrobles. En el verano de 2005, se le encomendó el equipo a Antonio Iriondo, uno de los que más estabilidad ha tenido, pues se mantuvo durante dos años y llegó a disputar dos 'playoff' consecutivos.

Sin embargo, la llegada de la empresa Arquinver al accionariado cambió los planes y el elegido fue Carlos Sánchez Aguiar, que tampoco renovó por los múltiples problemas surgidos y el inolvidable 'Sangonerazo'. Para la 2008/09 entró Luis Díaz, y el de Alcalá de Henares devolvió al equipo capitalino a la categoría de bronce del fútbol nacional, lo que le valió para su continuidad. Pero los resultados mandan y se le acabó destituyendo para entregarle la plantilla a Antonio Iriondo, en su segunda etapa. Un final desastroso acabó con otro descenso doloroso en los 'playoff' de permanencia.

Hubo que volver a cambiar el proyecto en ese verano de 2010 y Ricardo Serna fue el elegido. Las presiones externas por la dudosa profesionalidad del sevillano y el entonces director deportivo acabaron por provocar otro relevo, que dio con Manolo Alfaro como entrenador. La temporada se recondujo y se logró ascender de nuevo. Tras otra renovación, el exjugador del Hércules, entre otros, no llegó hasta el final  y Antonio Acosta tampoco pudo evitar lo que se veía venir.

La campaña 2012/13 arrancó con Fernando Collado y Txema Indias como núcleo duro del club, y la primera decisión del secretario técnico fue traer a Abraham García, figura en quien dejó de confiar a pesar del ascenso. Llegó entonces para Segunda B Imanol Idiakez (2013/14). En este caso, su éxito no sirvió para prorrogar el contrato porque el vasco decidió salir al Lleida Esportiu, rival en aquellos 'playoff' a Segunda.

En 2014, por tanto, se fichó a Josip Visnjic, nada del agrado de la hinchada, aunque aguantó hasta el final. Tras la salida de Indias al CD Leganés, Joaquín Sorribas tomó la batuta deportiva y se decantó por Onésimo Sánchez. El vallisoletano tiene el honor ser el técnico más duradero, con dos temporadas y medio. Los resultados se lo cargaron en la campaña 2017/18 y le sucedió Miguel Falcón.

Lo más reciente está todavía en el recuerdo. Los años de Tercera División no fueron sencillos. A Fran Cano no se le dio tregua y se le forzó a la salida para traer a Manu Calleja, que terminó esa temporada, con fase de ascenso frente al Sestao River, y continuó la siguiente, condicionada, eso sí, por la pandemia. El caso es que el cántabro anunció tras caer ante el Socuéllamos en los 'playoff' que no iba a continuar. Ese verano de 2020 fue convulso, pero salió adelante con el anuncio de Roberto Aguirre, en quien la nueva propiedad nunca confió. Al mínimo derrape se lo quitaron de en medio para poner en el trono a Diego Merino. El resto de la película ya se sabe de sobra. Todavía no ha terminado. O quizás sí. El caso es que el extremeño lleva tres semanas agonizando. A rey muerto, rey puesto.