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El lado oscuro del reinado de Alfonso X

Jaime Galán
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El coordinador del VIII Centenario del nacimiento del rey Sabio, Martín Molina, impartió esta tarde una charla sobre los últimos años de su reinado, que acabaron con una guerra civil por su sucesión

Martín Molina en el atril bajo la mirada de Milagros Tolón y Mari Luz Santos.

La figura de Alfonso X 'El Sabio' es tan rica en sectores como el científico, el intelectual o el cultural que ha permitido organizar multitud de actividades para la conmemoración del VIII Centenario de su nacimiento. Sin embargo, uno de los aspectos que aún no se habían tratado y que también fue importante para la historia de España es la fase final de su reinado. La Sala Capitular del Ayuntamiento fue el escenario que puso los focos para analizar este apartado en la tarde de este martes.

El encargado de ilustrar a los asistentes fue el propio coordinador de esta efeméride, Martín Molina. Este narró la historia de como a partir de 1275 se torció el reinado del monarca nacido en Toledo a raíz de dos episodios. El primero de ellos, la negativa que obtuvo Alfonso X por parte del Papa Gregorio X en sus aspiraciones por proclamarse emperador del Sacro Imperio Romano. Sueño que lo dejó «realmente frustrado», apuntó Martín Molina. El segundo de los acontecimientos es el fallecimiento de Fernando de la Cerda a los 20 años «de manera repentina», el que era su hijo mayor y primogénito.

Este último ocasionó una guerra civil «que duró 30 años», debido al conflicto de intereses entre los que pedían a los hijos de Fernando de la Cerda como futuros sucesores de la Corona, «aún infantes», y los defensores de Sancho, el hermano menor del primogénito.

Alfonso X en su testamento había elegido a Sancho como futuro sucesor, pero «la impaciencia de este acabó en una sublevación ante su padre, el que se vio obligado  a cambiar de nuevo el derecho de sucesión». En plena guerra civil, el rey Sabio muere por enfermedad y Sancho IV es nombrado nuevo rey pese a tener en contra el testamento de su padre. 

Una historia narrada con pelos y señales en la que Toledo no podía pasar desapercibido. Molina mencionó que Sancho IV «otorgó privilegios a la ciudad para contar con su apoyo durante la guerra» e, incluso, se casó  y coronó en la hoy capital regional. También desveló como el sucesor del rey Sabio «se quedó con el tesoro real de su padre, guardado en Toledo, y en el que se encontraba la Corona de Camafeos», pieza expuesta en el Museo de Santa Cruz este año.

Al lado de Martín Molina estuvo la alcaldesa, Milagros Tolón, que se deshizo en elogios hacia su persona porque «sin su vocación activa habría sido imposible desarrollar esta conmemoración». Y, precisamente, sobre la efeméride, Tolón dijo que «ha cumplido los objetivos marcados: revitalizar el patrimonio toledano, la cultura y su economía». También participó Mari Luz Santos, presidenta de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos del Casco Histórico y Azucaica.