Castillos de la provincia de Toledo (VI)

José García Cano*
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El castillo de Peñaflor tiene referencias históricas desde el sigo XIII y actualmente es un edificio muy maltradado. En la cercana Mazarambroz se encuentra su torre-castillo, cuya finca fue adquirida por el pintor Manuel Romero Carrión y rehabilitó s

Castillo de Cuerva.

La sexta entrega la comenzamos con el castillo de Cuerva –también llamado de Peñaflor- cuyo origen lo sitúan algunas crónicas en el siglo XIII, en época de Alfonso X el Sabio quien concedería a esta villa el fuero de Sevilla. Posee planta rectangular con cubos circulares de gran diámetro y se conservan actualmente los frentes norte, oeste y sur. En sus muros encontramos grandes ventanales de arcos rebajados, prueba de que en época renacentista se reformó la fortaleza muy posiblemente para adaptarla como residencia por la familia Lasso de la Vega. De nuevo nos encontramos ante un edificio bastante maltratado por el tiempo y la desidia del hombre; sus estancias estaban arruinadas ya a principios del siglo XX y al no conservarse demasiados documentos sobre su historia, no se puede perfilar un recorrido cronológico sobre lo acontecido entre sus muros. El Conde de Cedillo ya documentó la existencia de una construcción anterior al castillo que pudo ser una atalaya donde controlar al enemigo musulmán que podía llegar desde el puerto de Los Yébenes. Es cierto que la localidad ya es mencionada en 1220 con lo cual en esa época ya había constituido un núcleo de población. En el siglo XV don Juan Carrillo de Toledo compraría la villa y su castillo para pasar poco tiempo después mediante una venta a Garci-Lasso de la Vega, Comendador de León y Señor de Batres, el cual lo reformó y adaptó aunque la familia finalmente residió más tiempo en el palacio que poseía dentro de la población y que llamaban el ‘palacio viejo’. Esta familia de los Lasso de la Vega también fundó en Cuerva en 1623 el Colegio de Gramáticos y costeó determinadas obras en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol. Gracias a las Relaciones de Felipe II sabemos que en 1576 el castillo estaba bastante arruinado ostentando en ese momento el señorío de la villa don Pero Lasso de la Vega y Guzmán. En el siglo XVIII el propietario del castillo era el conde de Oñate quien tampoco dedicó demasiadas inversiones en el edificio. A finales del XIX se tiene documentado que la cara este del castillo fue desmantelada para utilizarla para obtener grava y utilizarla en la obra de la nueva carretera de Cuerva a Gálvez. Sería incorporado finalmente al Estado sin que los supuestos herederos reclamasen su propiedad. Fue declarado Bien de Interés Cultural por Decreto de 22 de abril de 1949.
Continuamos con Mazarambroz una localidad muy cercana a Cuerva y cuyo castillo (que más bien definen algunos autores como torre de vigilancia) datamos entre finales del siglo XIV o principios del XV, también comparte la ruina del anterior. Solo se conserva de él una parte de la torre esquinera de tres pisos y de planta cuadrada, construida con grandes sillares. La localidad aparece por primera vez citada como Manzel Amrus en un documento de venta en 1238. El Conde de Cedillo apreció algunas estrechas saeteras, así como unas fuertes bóvedas de ladrillo, enmarcándolo dentro de una clara arquitectura militar. A principios del siglo XX se describen en él algunos modillones de los que fueron voladizos matacanes, varias aspilleras, una ventana y poco o nada de su recinto interior. Destaca de nuevo -como en otros castillos- la falta de documentación sobre los avatares de este castillo que nos impiden precisar su interesante historia. A mediados del siglo XX la finca fue adquirida por el pintor Manuel Romero Carrión quien rehabilitó su interior para uso particular.
Y aunque en la mayor parte de los casos en estas líneas hablemos de castillos medievales en el caso de Mazarambroz también debemos hablar de un castillo moderno, que más parece palacio encantado o de cuento; nos referimos al palacio del Castañar, propiedad del Duque de Pastrana, que fue declarado Bien de Interés Cultural siguiendo las trazas de otros castillos escoceses y que rompe con los tradicionales edificios de nuestra geografía provincial. Su sola contemplación desde el exterior nos hace rememorar viejas narraciones y leyendas que escuchábamos de niños. A su alrededor un frondoso bosque y dos jardines al estilo europeo, sirven de perfecto acompañamiento a este original edificio que esconde la localidad de Mazarambroz dentro de su término. Tampoco podemos olvidar el interesante pasado romano de esta localidad, ya que en ella se conserva la presa de La Alcantarilla una de las más importantes de época romana construida en España y declarada BIC precisamente este año 2020, con la categoría de Monumento.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.