Torrijos prohibirá los botellones en el Estado de Alarma

F. Rodríguez
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La localidad varias aglomeraciones a lo largo del fin de semana y el alcalde anuncia su cancelación y una modificación de la ordenanza de venta y consumo de alcohol

Torrijos prohibirá los botellones en el Estado de Alarma

El Ayuntamiento de Torrijos no está dispuesto a que el comportamiento incívico de unos pocos ponga en riesgo la salud de todo el municipio. Las imágenes de decenas de jóvenes de botellón este pasado fin de semana en la localidad ciudadrealeña de Tomelloso han tenido su réplica, aunque a menor escala, en Torrijos, y es por ello que desde el Consistorio se ha optado por plantear la prohibición de beber en la calle a ciertas horas para evitar la celebración de estos botellones.
La idea de su alcalde, Anastasio Arevalillo, va más allá, y su intención es proponer una modificación de la ordenanza de cara a volverla más restrictiva, similar a la que actualmente hay en vigor en Toledo capital, en donde se prohibe la venta de alcohol a partir de las diez de la noche en cualquier establecimiento y que cuenta con zonas libres de botellón, como el conjunto histórico-monumental de su Casco.
Lo ocurrido en Torrijos este fin de semana no fue un macrobotellón propiamente dicho, pero lo cierto es que la gente de diferentes grupos se acumuló en un mismo sitio de la localidad para beber en la vía pública, terminando por abarrotar las calles cercanas a un conocido establecimiento de una cadena de alimentación.
Pese a que la Policía Local pasó varias veces por la zona el sábado por la noche, sus avisos de que se respetaran las medidas de distanciamiento social o, en su caso, el uso de la mascarilla, no fueron del todo atendidos por las decenas de personas que se encontraban de fiesta bebiendo en las calles.
El domingo por la mañana tuvieron que acudir  a la zona los servicios de limpieza para recoger todos los residuos generados por el botellón.
Aunque la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Torrijos se reunió en el día de ayer, será necesario llevar la modificación de la ordenanza al próximo Pleno Municipal para que así pueda ejecutarse un cambio hacia unas medidas más restrictivas y de control de la venta y consumo de alcohol en la vía pública.
La idea es no favorecer los contagios durante la desescalada y, de paso, hacer de la localidad, un lugar más cívico y libre de prácticas incívicas como los botellones.