Me la juego

Ana Nodal de Arce


¡Que Toledo se mueva!

02/07/2020

Esta maldita primavera ha herido al Casco de Toledo. Cierto es que la vida no es la misma en esta extraña normalidad, pero mientras otros barrios recobran su devenir cotidiano, los residentes en la zona histórica de la capital muestran su preocupación por la falta de actividad, por la agonía que aboca a nuestra joya a convertirse a un escenario fantasmagórico plagado de piedras y desierto de vida. No nos engañemos: desde hace tiempo nuestro colosal Casco se ha transformado en el epicentro de un voraz negocio turístico que, con la aquiescencia de la administración municipal, ha ido engullendo al pequeño comercio, a los locales de toda la vida, a las viviendas más tradicionales. Ahora hay que reactivarlo para nuestro disfrute.
Este verano, lo tengo claro: Toledo, que, obviamente, no puede competir con otros destinos nacionales costeros, ha de convertirse en un referente cultural, con espectáculos teatrales, íntimos y discretos, en plazas y rincones del Casco, con música por doquier, recitales de cantantes locales y cualquier otra iniciativa gratuita que invite no solo a turistas, sino a residentes en cualquier barrio, a subir a la zona histórica. De hecho, una programación de estas características se ha presentado en Talavera. Aquí, de momento, hay una buena exposición de fotos en la Puerta de Bisagra y unas rutas del Consorcio que prometen. Mientras, los amantes del cine de verano del Parque de las Tres Culturas estamos a la expectativa, a ver si abre sus puertas antes de que acabe la temporada. Qué tristeza.
Demos un empujón al equipo de Gobierno para que salga de esa abulia a la que nos tiene sometidos, para que nos dé un respiro al estrés ocasionado por la pandemia al que se suma el provocado por el insoportable calor. Por cierto, hacen falta sombras, pese a la teoría del sol y el coronavirus del edil Lorente. No nos tomen el pelo, dejen de talar árboles y apuesten por soluciones imaginativas para que lugares abrasadores se conviertan en entornos que inviten al paseo. Aquí cuesta tanto innovar que me atrevo a decir que no se ha concluido un proyecto en condiciones desde hace veinte años, cuando se inauguraron las escaleras mecánicas de Recadero, proyectadas por Agustín Conde.
Hace falta que Toledo se mueva, que iniciativa pública y privada se unan para impulsar una ciudad que derrocha historia, con un patrimonio excepcional y una gastronomía espléndida. Vendamos Toledo entre los propios habitantes de la provincia, rememos para que esto no se hunda, sin dejar de reivindicar la limpieza del Tajo, una Vega Baja libre de cemento y un Casco sin coches. ¡Vamos!