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Juan Ignacio de Mesa

Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Políticamente correcto

26/09/2022

La pasada semana nos trajo una noticia curiosa. Dos políticos de distinto partido, no solo no se insultaban, sino que valoraban positivamente la figura del contrario. Emiliano García-Page lo hacía con Alberto Núñez Feijóo recordando sus coincidencias como presidentes de sus respectivas comunidades autónomas, y Alberto Núñez Feijóo lo hacia con Emiliano García Page por sus diversas declaraciones sobre temas que afectan a la situación española actual.
Las reacciones no tardaron en producirse, valoraciones negativas de las citadas actitudes se registraron en casi todo el arco político. Y lo que me llamó la atención es que la noticia se centraba en que el insulto se había sustituido por una valoración razonada de las actitudes personales de ambos personajes. Es casi como si el insulto y la descalificación sin argumentos, se hubiera situado entre lo 'políticamente correcto' y el razonamiento y la calificación de actitudes por la forma en que estas demostraron su utilidad, se hubieran convertido en la excepción que no debería plantearse en el escenario actual.
Yo debo de estar totalmente amortizado para los tiempos actuales. Sigo considerando que la argumentación, el razonamiento y la confrontación razonada, debe ser la base de cualquier debate para que se puedan buscar soluciones. Mientras que el insulto y la descalificación, lo único que demuestran es la falta de argumentos para poder plantear, con un mínimo de sentido común, que se tiene capacidad para plantear soluciones. Debo reconocer que actitudes como las de García-Page y Feijóo, me parecen más acordes con las que deben tener los líderes políticos que pueden resolver los problemas que tiene nuestra sociedad. Lo curioso es que la forma en que reaccionan dentro de sus propios partidos pone de manifiesto que no vamos camino de ir a mejor. Y lo malo es que esta actitud se nos pega. Hace unos días reaccioné de manera inadecuada ante unas manifestaciones que se hicieron en la Red. Posteriormente, analizando con frialdad mi respuesta, me di cuenta de que había caído tan bajo como ciertos personajes públicos que basan su argumentación en la descalificación y en el insulto. Me veo pidiendo perdón y cumpliendo penitencia por mi error y así lo he hecho. Confío en que los 'insultadores' de oficio, también lo hagan.