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A paso de tortuga (0-0)

J. M. Loeches
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El CD Toledo colecciona otro empate sin goles en el campo del Atlético Pulpileño, en un partido que desnudó de nuevo los problemas para marcar goles

A paso de tortuga (0-0)

Quizás no por propia voluntad, pero el CD Toledo ya está camino del Calvario, como la Cuaresma que está a punto de expirar. Hay días que no se merece el triunfo, y no se consigue. Y hay otros días (suele ser fuera de casa) que sí hacen méritos. Y tampoco hay tres puntos. El empate cosechado en el San Miguel frente al Atlético Pulpileño sabe a lo mismo que los de semanas pasadas: a nada. Solo para alargar la agonía en Segunda RFEF.

El coqueto San Miguel favoreció la analogía con un partido de tenis en los primeros minutos. Los verdes apretaron primero, con un par de llegadas peligrosas. En una, el córner lo remató fuera De Felipe; y en la otra, Alberto Bernardo puso un centro al área que acabó atajando el portero Galván. El problema es que no había que confiarse, porque, un balón a la espalda de la defensa, casi lo aprovecha Casi delante de Roberto. Parecía que estaba en fuera de juego.

Con (casi) todo perdido, Javi Sánchez tiró de inventiva con un once en el que Rubén Moreno fue el delantero y Andriu el mediapunta. Además, colocó a Mario Gómez como lateral derecho y De Felipe hizo de central junto con Adrián Jiménez. Por fin, se pudo ver a Kike Pina como atacante por la derecha. Este once mandó a algunos 'importantes' al banquillo. Nadie es imprescindible. Y menos a estas alturas.

El encuentro fue perdiendo fuelle a medida que se pasó el ímpetu inicial, sobre todo por parte del CD Toledo, pues al Atlético Pulpileño le servía no aguantar sin encajar gol. No está tan urgido, aunque tampoco va sobrado. En el minuto 24, una entrada por la derecha tampoco tuvo frutos. El centro de Arturo lo cogió el portero ante el acoso de Kike Pina. Sin terminar de controlar el choque, algo complicadísimo en ese campo, sí que la sensación era de que el terreno de juego tenía pendiente descendiente hacia la portería local.

Sin embargo, ya es sabido del acierto (o no acierto) de los capitalinos, sin necesidad de leerlo en ningún medio. Y, tirando de hemeroteca, el Atlético Pulpileño ganó en el Salto del Caballo en la primera vuelta sin hacer demasiado, y con uno menos. De hecho, los almerienses con alma murciana fueron ganando terreno y forzaron varios saques de esquina que, por las distancias, siempre resultaron peligrosos.

Y vale que, ni unos son el Werder Bremen, ni otros son el Milán, pero el encuentro se predisponía a otra propuesta un poco más atractiva. El viento tampoco ayudó. Desde luego. El caso es que entre pases, era posible ponerse en el área contraria. Eso le pasó a Rubén Moreno en el minuto 37, pero el disparo le salió al estilo de los habituales: manso. Antes, una cesión defectuosa de Mati para su portero estuvo cerca de exprimirla Kike Pina. No llegó el albaceteño por un pelo. El caso es que el partido se fue al descanso sin apenas picante. Los locales no estaban dispuestos a arriesgar, y el CD Toledo tampoco es que enloquezca en su desesperación.

El inicio de la segunda parte fue un calco de la primera… hasta que el Atlético Pulpileño, con el ABC del fútbol, empezó a plantarse cada vez más cerca de Roberto. A base de balones colgados, consiguió generar mucho peligro. Y es que, por arriba, los de verde tampoco dominaron. Es más, suelen flaquear. Pero es verdad que fue un momento de duda, porque luego, sin excesos, el CD Toledo tuvo más la pelota y merodeó el área contraria.

El caso es que la faceta goleadora, no se va a aprobar ni en junio. Y menos con los dos máximos anotadores en el banquillo. Aun así, en un córner, Rubén Moreno probó desde dentro del área con todo el Pulpileño por delante. Se encontró con unas piernas. Lógico. El encuentro se acercaba al minuto 60, y ya estaba volcado completamente el cuadro visitante sobre la portería de Galván. Alberto tampoco tuvo tino, entrando por la derecha, al mandar altísimo un disparo que podía haber sido más claro.

Javi Sánchez por fin se decidió a modificar sus piezas, y metió a tres de golpe: Pepe Carmona, Cédric y Migue García. Todo por evitar otro 0-0 más. Aunque antes, Borja García puso un centro desde la izquierda que era un caramelo. Nacho López, delante del guardameta, la pegó fatal. Suerte para el CD Toledo. Por entonces, si había que otorgarle a alguien el control, era para el Atlético Pulpileño.

Ni con una falta muy escorada pero casi pegada a la línea del área grande pudieron los visitantes poner en aprietos a Galván. Migue García la puso rasa y Andriu, en vez de rematar, la sacó hacia afuera. Así es difícil. Muy complicado. Imposible. Al menos, ahora había alguien que colgaba balones con criterio. El '7'.

Pero tampoco mete el Toledo las claras. Y más que la de Cédric, a quien le favoreció un rechazo y se fue como una moto hacia el portero, no la tuvieron los verdes. Galván la paró, y en el rechazo, sin ángulo, remató peor todavía. El Pulpileño replicó con una doble ocasión bastante maja. Ahí estaba Roberto para no engrandecer el drama.

Con la cuenta atrás de quince minutos, el partido se puso precioso. No le servía la igualada al Toledo, y, al pisar el acelerador, generó ocasiones propias, pero también ajenas. Andriu le regaló un balón filtrado a Cédric al que se anticipó el guardameta. Nadie fallaba. Y el gol se supeditaba a un error. Si no… Y ni por esas. Ni con balones muertos dentro del área. Ni con dos para uno. Menudo mosqueo se pilló Rodri cuando Cédric pecó de ambicioso y no le cedió la pelota cuando se encontraba solo.

Ya en este punto, casi en el descuento, nadie se lamentaba. El CD Toledo había dado otra imagen. La de fuera. La buena. El problema es que tampoco le da para ganar. Ni jugando bien, ni jugando mal. De nada sirven los halagos de los que no te ven todos los días si la familia no celebra victorias. De nuevo, los de verde están una semana más cerca de volver a Tercera.