Homenaje a un médico de pueblo

J.M.
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Los vecinos de El Real de San Vicente reconocieron ayer al médico recién jubilado Juan Antonio Sanz los 25 años de dedicación en el municipio serrano

Homenaje a un médico de pueblo

Juan Antonio entiende el oficio de médico como un ejercicio humanístico y lo transmitió durante 25 años al millar de vecinos de El Real de San Vicente. Ahora, recién jubilado, sus pacientes de toda la vida le han rendido un reconocimiento. «Estoy muy orgulloso y satisfecho», dice a este diario este licenciado en la Universidad Computense en 1979.
Desde entonces, trabajó casi siempre en pueblos, la mayor parte en la Sierra de San Vicente, donde ejerció también dos años en Hinojosa de San Vicente. Desde octubre de 1993 hasta diciembre de 2018, atendió a los pacientes realeños en la sala de consulta. «Tengo unos vínculos que, aunque no sean familiares, son muy cercanos. Es una medicina muy humana», afirma este médico de cabecera por el trato con los vecinos, a los que sigue atentamente aunque ya esté jubilado.
El alcalde de El Real, Jorge Martín, encabezó ayer el homenaje de todos los realeños a Juan Antonio Sanz y le entregó una placa de reconocimiento. El médico hace hincapié en que los pacientes de El Real lo consideraban «su médico», la expresión que más gusta a los facultativos rurales.
Este vecino de Talavera se dedicó desde 1981 a la atención médica en pueblos, un servicio integral que abarca todas las especialidades. En El Real, ha visto evolucionar a toda una generación. «Hay chicos de 25 años a los que he visto en el vientre de sus madres. Y he llevado la evolución de su infancia y adolescencia», subraya, al igual que ha visto envejecer a mucha población. Y morir a otros.
De esta manera, Juan Antonio ha captado el envejecimiento general de la media de edad de El Real de San Vicente, síntoma de la despoblación en esta comarca de la provincia. También ha comprobado cómo los avances han permitido la superación de las cardiopatías. O la informatización de la consulta.
Entre las anécdotas divertidas, rescata cómo el hijo de un paciente se enfadaba tras la hospitalización del progenitor porque en el informe se detallaba: «Antecedentes familiares. Sin interés». El hombre entendió que los médicos apuntaban a un abandono de la familia durante la estadía cuando, en verdad, habían estado día y noche pendientes. Juan Antonio le explicó que hacía referencia a que no había un antecedente patológico.
Por su parte, el alcalde de El Real de San Vicente destacó la amabilidad y cordialidad de este médico de cabecera que resultaba hasta «cansino» por la insistencia a los vecinos de que pasaran revisiones médicas. «Contabas con él fuera de sus horas de trabajo», menciona entre los méritos contraídos durante un cuarto de siglo con los vecinos de El Real de San Vicente que pudieron agradecer tanta dedicación. Por cierto, una vecina que lo llamó el jueves para lamentar que no podía ir al homenaje, chafó la sorpresa de este recibimiento del pueblo en la plaza.