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El movimiento comunero vivo 500 años después

Jaime Galán
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La Asociación Cultural Montes de Toledo rindió ayer homenaje a la que fuera líder del movimiento en la ciudad, María Pacheco, con una «placa informativa» en su honor

Placa instaurada en la sede de la asociación cultural Montes de Toledo, junto a la puerta del Cambrón. - Foto: David Pérez

Como alfa y omega, el inicio y el final se reproduce en el mismo lugar. En este caso concreto se hace referencia a la puerta del Cambrón, último lugar de la ciudad que pisó María Pacheco antes de marchar al exilio y misma ubicación en la que la asociación cultural Montes de Toledo eligió ayer para rendir homenaje a la que fuera líder del movimiento comunero toledano y viuda de Juan de Padilla. 

Esta conmemoración se produjo un día antes de que se cumplieran los 500 años de la rendición de los comuneros y su posterior juramento de fidelidad al rey de Castilla, Carlos I de España y V de Alemania. La asociación tiene en la puerta del Cambrón su sede porque representa «el símbolo de la conclusión definitiva del movimiento comunero encarnado en María Pacheco», señaló su presidente Ventura Leblic. 

Durante el acto, al que asistieron una veintena de personas, se desplegó una placa «informativa y no conmemorativa» porque relata el episodio del exilio vivido en este entorno por María Pacheco. El reconocimiento en cuestión cita lo siguiente: «El movimiento comunero castellano concluyó al abandonar la ciudad de Toledo Doña María Pacheco por la puerta del Cambrón en febrero de 1522».

Antes de mostrar la placa a los asistentes, tapada con la bandera de Castilla, el presidente de la asociación cultural Montes de Toledo narró el origen del movimiento comunero, el conflicto hasta su derrota en la batalla de Villalar y la posterior resistencia del frente toledano dirigido por la viuda de Juan de Padilla, María Pacheco. Un movimiento que, según Ventura Leblic, comenzó y terminó en Toledo porque se inició «al tomar la ciudad la iniciativa de rebelarse contra el gobierno extranjero del emperador reuniendo a otras ciudades castellanas en Ávila, dónde se creó una junta como alternativa al gobierno Imperial considerándose, en ausencia del rey y de las autoridades sublevadas, fuente legítima de poder».

Posteriormente, Leblic relató como tras la derrota comunera nacional siguieron resistiendo Madrid y Toledo para quedar finalmente sola la actual capital regional.  A partir de ese momento asumió el mando la citada María Pacheco, la que acabó llegando a un acuerdo de paz con el arzobispo de Bari, por el que  se pactó «un compromiso favorable para la ciudad, garantizando una amnistía general, manteniendo los privilegios, franquicias y libertades toledanas y respetando a sus defensores». Finalmente, Leblic añadió que la benevolencia del acuerdo terminó cuando los franceses fueron derrotados en Navarra. 

Al acto asistió una alta representación del Partido Popular, con miembros tanto del grupo municipal como de la institución regional, como por ejemplo su presidente en Castilla-La Mancha, Paco Núñez, o concejales de Toledo como Pablo José Corrales o José López Gamarra, entre otros. Por Ciudadanos acudieron el diputado provincial, Julio Comendador, y su portavoz en las Cortes regionales, David Muñoz Zapata. La representación socialista corrió a cargo de su presidente en las Cortes, Fernando Mora.