"Nos rebelamos contra un sistema de violencia hacia mujeres"

Isabel G. Villota
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Entrevista con Raquel Riba Rossy, creadora del personaje de comic Lola Vendetta

"Nos rebelamos contra un sistema de violencia hacia mujeres" - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Raquel Riba Rossy es la mujer que hay detrás del personaje de Lola Vendetta. Desde los seis años quiso ser ilustradora y hace cinco empezó a removerse en el asiento cuando en sus viñetas comenzó a detectar constantes reivindicaciones feministas. Nunca se había declarado abiertamente feminista hasta entonces. Lo es. Esos dibujos procedían de charlas con las mujeres de su entorno. Con sus amigas, con su madre, con sus familiares. Todas habían sentido lo mismo. Habían sentido desigualdad. Habían oído comentarios machistas. Había crecido con un rol por ser chicas. Incluso habían callaron historias de violencia. Así lo cuenta en una llamada con La Tribuna que atiende desde la calle porque en el bar donde se encuentra, en Toledo, no tiene cobertura.
Afilada, contundente, femenina... y feminista. Así es Lola Vendetta. Así es también Raquel. Publicó su primer libro en 2014. Ahora ofrece charlas, hace vídeos, monólogos, textos y canciones. El denominador es común: lucha. En sus inicios con una katana en la mano, una katana que ha guardado por el momento. Ahora más sosegada y menos agresiva. Pero siempre hay que estar alerta, avisa. Este martes desembarcó en Toledo para ofrecer una charla en la biblioteca de Castilla-La Mancha enmarcada en la Semana del 25-N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. 1.028 mujeres asesinadas desde que hay registros.  


¿Cómo viviste este 25 de noviembre?
Me dediqué el día entero a hacer un gráfico de la rueda de maltrato para que se difundiera por internet. Es un gráfico que ya existe pero lo tuneé con cosas de Lola Vendetta para que la gente lo difunda y las mujeres que están sufriendo violencia de género y se preguntan si realmente les está pasando tengan una referencia para reflejar la realidad. También hice un vídeo dedicado a esto. El 25-N me dediqué a trabajar para las redes sociales, que es donde puedo ser más útil. No llegué a la manifestación porque estaba terminando de editar el vídeo.


¿En tu caso fue antes el feminismo, el personaje o la ilustración?
Lo primero fue la ilustración porque desde los seis años sé que quiero ser ilustradora. Hace cinco años empecé con el personaje, sin tener un nombre todavía. Nació como un desahogo de lo que me estaba pasando como mujer. Lo iba contrastando con mis amigas y sobre nuestras conversaciones me inventaba viñetas. Me di cuenta de que estaba hablando de feminismo.
Y me percaté de que toda la vida había sentido que el feminismo hablaba de algo que a mi me interesa mucho. Nunca me había atrevido a proclamarlo y en ese momento empecé a verlo clarísimo. Lola Vendetta me llevó a declararme abiertamente feminista.


¿Cómo fue ese proceso de irte redescubriendo?
Lo más flipante fue ver que no es algo que me pasaba solo a mi, sino que lo compartía con un montón de mujeres. A todas las mujeres de mi alrededor les pasaba. Ahí me dije que no quería normalizar todo eso que nos estaba pasando. Por legado histórico parece que teníamos que cargar con eso. Me di cuenta de que todas estábamos en el mismo pensamiento. Eso genera una red y desde esa red se puede empezar a cambiar algo. Una sola no puede cambiar el mundo pero cuando es una red gigante que se teje por todo el mundo, ahí sí podemos empezar a cambiar los patrones históricos.


Siempre dices que Lola Vendetta nace fruto de la rabia y que ha ido evolucionando, quizá como el propio movimiento.
Pocas personas entran al feminismo desde la alegría. Cuando empiezas a leer sobre derechos de la mujer te encuentras realidades muy crudas. Que la rabia o la tristeza sean los primeros sentimientos es absolutamente normal. Escuchando esa rabia te rebelas contra esas cosas porque sin rabia no te puedes rebelar contra nada. Esa rabia es el primer capítulo. Yo me metí de cabeza cuando me percaté de que esto me hacía hervir la sangre. Hice un trabajo psicológico heavy con círculos de mujeres y de hombres y fui entendiendo dónde estaba ese dolor común.
Cuando empiezas a moverte en un espacio donde la vulnerabilidad está segura, puedes abrirte a otros capítulos. Puedes soltar la rabia. No recibes el juicio y ves la tristeza que hay detrás de la rabia, los dolores acumulados, descubres historias que se han acumulado en tu familia y en tu entorno. Historias de maltrato muy bestia contra las mujeres, historias que se ocultaron por el grupo familiar, familiares que negaron el asesinato de una tatarabuela por parte de su marido. Son historias que muchas familias tenemos. Vas rascando, vas vaciando la maleta de esa carga que lleva el legado femenino y ahí empiezas a ver otros aspectos del mismo discurso.


Cuando hablamos de violencia machista hablamos de las mujeres asesinadas. Un dato abrumador de 1.028 desde que hay registros. ¿Pero identificamos con claridad los micromachismos y el resto de las violencias?
Ahora lo podemos empezar a señalar con el dedo. Hace tan solo cinco años era imposible que las niñas de 15 años fueran detectando estos micromachismos. Estaban completamente difuminados con la realidad. Los entendíamos como algo normal, que los tíos son más brutos. Estaba mezclado con los tópicos de género.
Ahora podemos señalar y discernir. Se está dando un cambio considerable que ha sido muy rápido. Si miras chavales de diez años menos (Raquel tiene 29) ya hablan en claves de feminismo. Es una manera de comunicarse en la que el feminismo está completamente integrado. Son una generación que ha pasado la adolescencia hablando de estos temas. Han terminado de construirse hablando de ello.


Pero siguen creciendo los índices de maltrato en población joven.
Nos estamos rebelando con un sistema de violencia hacia las mujeres que ha tenido mucha fuerza durante muchos años. Una de las primeras consecuencias de que se rebele la mitad de la población es que genera roces y una contra respuesta machista mucho más acentuada y agresiva. Es un punto al que todo el mundo le tiene miedo. Hay muchas personas que tienen miedo a hablar porque saben que cuando te rebelas contra la autoridad, esta autoridad se va a resentir y va a contraatacar. Esto se está viviendo ahora.
Este año, en el 25 de noviembre se recordó a las víctimas, pero también se señaló a los asesinos y maltratadores.
Es urgente detectar qué sucede psicológicamente para que se creen tantos perfiles de maltratador, es decir, cuál es la suma de factores que hacen como resultado una persona que es capaz de matar a su pareja cuando supuestamente tenía que amarla.


¿Qué mensaje es imprescindible en tus conferencias e intervenciones?
Siempre, siempre digo, porque es así, que a las mujeres se nos ha educado y se nos ha explicado la relación con nuestros cuerpos desde una perspectiva de dolor y de miedo. Te va a doler la menstruación, vas a sufrir durante el parto, cuidado no te quedes embarazada, cuidado que te va a doler la primera vez que tengas relaciones sexuales... Y eso hace que nuestra relación con nuestro cuerpo sea de temor y de sensación de que no es de nuestra propiedad, que le pertenece a otra persona.
Es fundamental que empecemos a escribir una historia de placer. El empoderamiento a veces empieza por nuestro cuerpo, que es el territorio que poseemos.


Siempre dices que el feminismo no se sufre, se disfruta. ¿A qué te refieres exactamente?
Lo que te decía. La historia de la mujer se ha escrito en clave de sufrimiento y de estar a la sombra de un hijo, de un marido, de servir, de no poder tener voz.
El feminismo llega no solo para que podamos barrer todos estos traumas generacionales que tenemos en nuestra historia sino para empezar a disfrutar de la realidad de ser mujeres y de manifestarnos a través de este disfrute. Eso nos va a enraizar en el placer de ser nosotras mismas.


¿Nos pasa algo si no somos madres o no nos casamos?
Detecto la ironía, pero aún así respondo. Absolutamente no. De hecho la maternidad y la paternidad deben ser una vocación. Es muy triste ver padres y madres que no tienen vocación. Ves a niños alimentándose de la tristeza que eso genera.


La ilustración está siendo una herramienta feminista. Hay muchas ilustradoras como tú. ¿Por qué cala tanto?
La ilustración es un Caballo de Troya. Puedes hablar de cosas muy heavies a través de la ilustración y te entran en el cerebro en un segundo. Si logras condensar un montón de información lo puedes hacer además de una manera muy emocional que en un segundo genera una reacción y esa imagen se queda ahí.
Lo bonito que ha pasado al combinar el feminismo con la ilustración es que ha llegado a muchas personas que igual no se hubieran puesto a leer un libro gordo de feminismo. La ilustración hace el feminismo muy visible para muchos millones de personas.


¿Has abandonado la katana para siempre o hay que estar permanentemente vigilante?
Lola Vendetta guardó la katana en el último libro y dijo que solo la sacaría en caso de emergencia. Ya veremos en el cuarto libro las emergencias que se presentan (se ríe). Pero desgraciadamente hay que seguir vigilando. Ojalá pronto podamos guardar la katana para siempre.