Ledesma aboga por mantener el espíritu constitucional

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Ledesma aboga por mantener el espíritu constitucional - Foto: Víctor Ballesteros

Afirma que gracias a la Constitución, que es «el gran pacto democrático», España y los españoles «han vivido el periodo más largo de paz y bienestar de toda la historia»

El ex ministro de Justicia Fernando Ledesma participó ayer con una conferencia sobre ‘Perfiles jurídico-constitucionales y sociales del consejo de Estado’ en las jornadas sobre los 40 años de la Constitución que organiza la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo.  En su ponencia explicó que el Consejo de Estado es el supremo órgano consultivo del Gobierno y de las Comunidades Autónomas que no han creado su consejo consultivo.

Es, además, una institución histórica, «viene de la época del emperador Carlos V», y a lo largo de este tiempo «ha logrado respetabilidad  y ‘autoritas’» que hace que los gobiernos sucesivos sigan sus dictámenes (con excepciones) metódicamente. Recuerda que el Consejo tiene voz en muchas materias, por ejemplo debe ser consultado antes de interponer los recursos de inconstitucionalidad y dice si ve fundamentos o no. También examina muchos anteproyectos de ley, reglamentos, etc.

Ledesma también entró a valorar los 40 años de la Constitución y «los pasos dados en la solución de problemas crónicos» que ha padecido España sobre economía, distribución de poder, la relación Iglesia-Estado, la intromisión de lo militar en la gobernación de España...

En su opinión, en estos 40 años, gracias a la Constitución, que es «el gran pacto democrático», España y los españoles  «han vivido el periodo más largo de paz y bienestar de toda la historia». En este sentido considera que se debe valorar el momento en que se redactó y el hecho de que se alcanzarán consensos «desde posiciones muy distintas» ya que  todos los que  participaron hicieron esfuerzos para alcanzar la solución común. «Ese espíritu debemos procurar mantenerlo siempre en España».

 Ledesma es consejero permanente del Consejo de Estado y ha sido magistrado del Tribunal Supremo en dos periodos distintos (el paréntesis lo abrió para dirigir el Ministerio). Preguntado si el prestigio de este órgano se ha visto mermado cree que la regulación no estaba clara y las sentencias del impuesto de las hipotecas pueden tener repercusión «pero no es adecuada ni justa la descalificación global».

Entiende que hay que valorar al Supremo teniendo más perspectiva de tiempo y de trayectoria. Además señala que el Gobierno lo va a solucionar modificando la ley para definir el sujeto pasivo del impuesto dentro de  la normalidad democrática, cuando ve que la sentencia no se ajusta a los intereses generales.