Un desconocido viaje por el Toledo de 1929

Adolfo de Mingo / Toledo
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La Colección Fernández Rivero de fotografía histórica recuerda esta semana el traveltalk o «reportaje de viajes» que el prolífico documentalista James A. FitzPatrick filmó durante su estancia en España

Un desconocido viaje por el Toledo de 1929

Los amantes del cine filmado en Toledo están de enhorabuena esta semana gracias a la Colección Fernández Rivero de fotografía histórica. Su blog (cfrivero.blog) recupera un excepcional documental estadounidense, From Grenada to Toledo, realizado en 1929 por James A. FitzPatrick (1894-1980), prolífico realizador de traveltalks o «reportajes de viajes» que sería conocido durante los años treinta como «The Voice of the Globe» («la Voz del Mundo»).
El film, de alrededor de diez minutos de duración -en los cuales aparecen también las ciudades de Málaga y Sevilla-, «es difícil de encontrar en los catálogos de editores y distribuidores, quizá por ser uno de los más tempranos de los traveltalks que FitzPatrick filmó». Keith Phillips, de hecho -indica el blog, a modo de bibliografía-, no inició su estudio de 2002 sobre los reportajes del realizador norteamericano hasta 1930, un año antes de producirse su viaje a España. Resultado del mismo fueron también otros dos cortometrajes: De Valencia a Granada y El viejo Madrid. 
Los responsables de la Colección Fernández Rivero han incluido en su blog desde este mismo lunes una copia de la película, la cual «se incluía como complemento en las proyecciones de las salas de cine».
Un desconocido viaje por el Toledo de 1929Un desconocido viaje por el Toledo de 1929La parte toledana del documental comienza con un recurso muy habitual: un largo movimiento de cámara, realizado desde el otro lado del Valle, que recorre desde un extremo del torno del río (a la altura del torreón de Alfarach) hasta el Alcázar. La voz del narrador, mientras tanto, explica cadenciosamente cómo todas las culturas han tenido asiento en esta ciudad desde época romana.
A continuación, el documentalista hace partícipe al espectador mediante un bello plano subjetivo, tomado desde el propio automóvil, a punto de penetrar en la ciudad por la Puerta de Bisagra. La cámara muestra la doble fila de acacias que antiguamente acotaba el acceso y el surtidor de gasolina situado frente a la puerta, abastecimiento que desde su creación, un par de años atrás, gestionaba la CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo SA). Un pequeño Ford parece estacionado junto al característico poste del surtidor, mientras la cámara sigue a un humilde carro a punto de entrar en la ciudad.
La propia Puerta de Bisagra era antiguamente -hasta la rotura de la muralla a izquierda y derecha del monumento para permitir el tráfico rodado- el acceso principal a la ciudad. Por ella penetra la cámara, aunque el montaje del documental nos priva de contemplar el interior de su patio de armas (previsiblemente, debido al gran contraste de luz), retomando la filmación una vez dentro de la ciudad y en dirección a la fachada interior. En aquel entonces había aún varias viviendas entre el ábside de Santiago del Arrabal y la puerta, edificios que serían derribados poco después, en 1934.
Un desconocido viaje por el Toledo de 1929Un desconocido viaje por el Toledo de 1929A partir de este momento, el documental recoge varias calles de la ciudad, como la Real del Arrabal, Santo Tomé y Jardines. FitzPatrick muestra la actividad cotidiana de los toledanos, que montan en bicicleta (en bata blanca de faena) o se desplazan a lomos de un humilde burro. Tal como señalan los responsables del blog de la Colección Fernández Rivero, la película incluye efectos sonoros añadidos tras el montaje como la bocina del coche o las campanillas de la caballería.
Posteriormente, el documental se detiene en uno de los establecimientos de artesanía de la ciudad. Concretamente, Casa Martín, situada frente a la sinagoga del Tránsito. La tienda y su taller, con su característica línea de arcos de herradura de ladrillo a los jardines, acababa de ser abierto por José Martín en el año 1920. Además del supuesto propietario, que posa ante la cámara, puede apreciarse el trabajo de dos jóvenes damasquinadores -en la memoria de este taller se mantiene el recuerdo de un tal Juanito «el Feo»- y sus creaciones: una arqueta y un pequeño bargueño de sobremesa.
Del interés por los damasquinados, el documental pasa a la espadería. Un personaje en traje claro, con un elegante sombrero canotier -¿el propio FitzPatrick?-, comprueba ante la cámara el temple de una espada isabelina, doblando la hoja y haciéndola oscilar. La labor de los artesanos toledanos aparece recogida en varios documentales españoles y franceses de los años veinte y treinta, entre ellos Toledo y sus viejas industrias, de Leopoldo Alonso (1928 / 1945), al que La Tribuna dedicó un reportaje de dos páginas el pasado 15 de diciembre y en donde podía apreciarse la labor de artesanos como Julio Pascual o Elías Labraña. 
Un desconocido viaje por el Toledo de 1929Un desconocido viaje por el Toledo de 1929From Grenada [originalmente escrito en inglés, como el nombre que los anglosajones dan a la isla caribeña] to Toledo, para finalizar, se centra en el río Tajo y su entorno. Primero, filmando el puente de San Martín y los cerros situados más allá del mismo, sobre los cuales puede apreciarse ya la elevada construcción del cigarral de Montealegre. El documental también recoge la curva del rodadero situado bajo el viejo Matadero (actual IES Sefarad) y el Baño de la Cava -entonces mucho más árido que ahora, debido a la acción del pastoreo-, así como la basílica del Cristo de la Vega, en la lejanía, con las lomas baldías sobre las que algunos años después comenzará a desarrollarse el barrio de Palomarejos. El film finaliza con un recorrido de la cámara en sentido inverso, desde el Matadero hasta el convento de San Gil (actual sede de las Cortes de Castilla-La Mancha), que se muestra sobre los arcos del puente. Al mismo tiempo, el narrador concluye con una poética reflexión sobre el fluir de las aguas del río.