'Monarca' el Obús carlista de a 6

Germán Dueñas Beraiz
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Se trata de una pieza de artillería ligera, de 246 kilos, facilmente transportable por los montes vascos durante la guerra por el trono entre Carlos María Isidro de Borbón e Isabel II

‘Monarca’ el Obús carlista de a 6

Estimado lector, me llamo Monarca y nací el 25 de agosto de 1837 en una ferrería llamada Zubillaga, cerca de una pequeña pero importante ciudad guipuzcoana, Oñate. Mi nombre hace referencia al rey que me mandó fabricar y cuya causa tenía que defender, Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII, y que pretendía arrebatar la corona española a su sobrina Isabel II.

Soy un obús de a 6, y estoy hecho de hierro forjado a base de unir piezas a fuerza de brazos y martillo. Soy una pieza de artillería ligera, pesar de mis 246 kgr., que disparaba sobre todo granadas y metralla, y que podía viajar fácilmente por los montes vascos a lomos de animales, siendo muy eficaz y práctico en esos escenarios bélicos. Mis creadores fueron el herrero guipuzcoano José de Eizaguirre y un joven alavés muy inteligente y avanzado, Justo Montoya, quien recogiendo técnicas ya usadas con anterioridad, consiguió fabricarme a mi y a muchos hermanos, dotando de alguna artillería a las tropas carlistas. Además ideó máquinas para construir mejor y más rápidamente artillería, como una máquina para tornear cañones. Colocó orgulloso su nombre en uno de mis muñones, mis cortos brazos que servían para apoyarme en el carro, cureña, que me transportaba y me permitían disparar. Al acabar la guerra carlista, Montoya fundó una compañía de carros y diligencias que fue la industria más importante en Vitoria durante mucho tiempo, y la más reputada empresa a nivel nacional, teniendo oficinas en París y en Madrid, calle Barquillo 12. Llegando a ser proveedor de la Casa Real y de las más importantes líneas de diligencias. E incluso llegó a construir poco después vagones de ferrocarril. En el otro muñón está el nombre del responsable de la artillería carlista el General Don Joaquín de Montenegro. Los dos crearon la  Maestranza, Fabrica de cañones de hierro forjado y Laboratorio de fuegos artificiales en Oñate, tan bien y rápidamente se organizó, que nos vino a visitar el propio rey, el 4 de abril de 1838, quedándose admirado de las instalaciones de y del producto allí fabricado.

Después de combatir un año por los montes guipuzcoanos, fui capturado en la batalla de Belascoáin en 1838. Fui trasladado después a Barcelona, destinado a la segunda Brigada montada de artillería, para servir junto a mi hermano, Soberano, capturado a su vez en la batalla de Peñacerada.

Tras mi vida militar los jefes artilleros decidieron, no sin antes estudiarme en profundidad, que estaba tan bien hecho y tenía tanta historia, que debía de pasar el resto de mis días en el Museo del arma, el Museo de Artillería, en Madrid, donde ingresé en 1843. Allí entré junto a mis hermanos Soberano y Guardamino, además de con otros obuses de a 5 fabricados en el mismo lugar, Guipuzcoano, Navarro, Vizcaino y Alavés. Todos estuvimos más de un siglo allí expuestos, hasta que que fuimos trasladados a una nueva casa en el Alcázar de Toledo. Yo y mis hermanos Guipuzcoano y Guardamino, os esperamos en la Sala de Artillería, donde junto a otros compañeros me muestro erguido y orgulloso. El Navarro se encuentra en la Sala Liberales Absolutistas en la zona dedicada a las Primera Guerra Carlista. Mientras que el Vizcaíno se encuentra expuesto en el Gobierno Militar de Barcelona. Últimamente estoy muy tranquilo, casi sin visitantes. Me ha dicho mi cuidador, conservador le llaman, que es debido a una enfermedad, pero que pronto pasará, y que gracias a que parte de mi historia se conocerá, volveré a tener pronto mucha compañía. Agur (adiós).