Duelo de novileros

Dominguín
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Alejandro Peñaranda logró dos trofeos en una tarde taurina en Toledo donde Guillermo Muñoz y Rubén Núñez cortaron un apéndice por coleta. Buena novillada de la ganadería toledana 'Bellos Montes' que hacía su debut en el coso de Mendigorría

Guillermo Muñoz puso muchas ganas toda la tarde. - Foto: Dominguín

El sábado en tarde de agradable temperatura, se volvieron a abrir las puertas del coso de Mendigorría. Una novillada sin picadores que significaba el debut ganadero con un encierro completo de José Manuel Bello Montes, con su hierro de ‘Bellos Montes’. Un encierro variado de capas y hechuras, que en líneas generales fue propicio para el lucimiento de los noveles, que, pese a su poco bagaje, demostraron en el ruedo ganas de agradar dentro de las posibilidades de cada uno.
El representante local y espada más antiguo del cartel, fue el talaverano Guillermo Muñoz, alumno de la Escuela Taurina de Toledo ‘Domingo Ortega’, que ha participado en el certamen de novillero ‘Promesas de Nuestra Tierra’ con gran nota. Sorteó un serio eral para abrir plaza, con pitones y alzada que no le puso fácil el buen toreo. Recibió con ganas de capa al novillo y se dobló con poder en el comienzo de muleta. Luego con la diestra de manera firme tiró en línea del animal que embestía sin convicción. Buenos finales que le podían haber hecho conseguir el primer trofeo que se cerró por el pinchazo previo a la estocada y los golpes de verduguillo, saludando una fuerte ovación en el tercio.
Al gacho y colorado que hizo cuarto lo recibió genuflexo con el capote, meciendo las claras embestidas por ambos pitones que encandilaron a los asistentes. Tras el brindis de Muñoz a una prima suya que estaba en el tendido, se fue al centro del anillo y de rodillas llamó al de Bellos Montes que se arrancó con brío y alegría. Toreó con temple y poder por ambos pitones meciendo la embestida dulce del eral acompañando siempre cada una de las tandas con la plasticidad que tiene el joven espada. El paisanaje le arropó hasta el final del trasteo que subió la temperatura de la faena, al enterrar el estoque entero dando con el animal en la arena toledana. Oreja para el local que paseó orgulloso por el anillo, entre los aplauso y algarabías de los que se desplazaron a verle.
Buena tarde de toros con temperatura agradable.Buena tarde de toros con temperatura agradable. - Foto: DominguínAlejandro Peñaranda venía de triunfar del certamen ‘Promesas de Nuestra Tierra’ al que vimos también hace pocas semanas muy firme en Añover de Tajo. Se le nota que esta toreado y firme ante los astados. Tiene la táctica muy bien aprendida y usa los trastos con facilidad. Muy variado y animoso con el capote, así como poderoso con la pañosa tanto con la diestra que la llevó cosida al hocico del eral como por naturales sentidos. Le faltó algo de conexión con los tendidos, ponerle alma a su faena, no obstante mato al primer embroque lo que le hizo conseguir el primer trofeo de la tarde.
Al que hizo quinto Peñaranda, lo volvió a torear con suavidad y temple y logró realizarle una faena de mucho oficio. El novillo toledano fue bueno y transmitió en la faena en la que se acopló de maravilla con el astado el albaceteño. Se le ve oficio y capacidad, logrando otra oreja que le hizo sumar dos a su esportón.
El tercer espada del festejo fue el mejicano Rubén Núñez de la escuela de Guadalajara. Un joven novillero que dejó buenos momentos tanto con la capa como con la pañosa. Realizó ante el buen y noble eral de Montes una faena de quietud en la que mostró un valor sereno con el que consigue pasarse los animales cerca de la faja. Mal el chaval con los aceros que se le atascaron oyendo dos avisos.
Quiso en el sexto quitarse la espina y salió con ganas a enmendar el fallo. Y lo consiguió con el oficio y el valor toreo bien en el recibo capotero echándose varias veces de rodillas en el tercio ante el cuajado eral. Quite por tafalleras antes de realizar una faena entregada y compacta que le valió para obtener un trofeo al acertar con los aceros.