Me la juego

Ana Nodal de Arce


Esplendor en la hierba

24/09/2020

Atravesamos tiempos de incertidumbre, de dudas, de inquietud. Nuestra única certeza es adaptar los hábitos cotidianos a esta distópica realidad que padecemos. No somos los mismos, nuestro mundo se ha tambaleado y nuestros idílicos sueños se han transformado en pesadillas ciertas de las que tal vez saldremos airosos, pero con dolor, con desasosiego, ante un futuro que ya se nos antoja irremediablemente difuso.
Reflexiones filosóficas aparte, lo que está claro es que somos resistentes, capaces de cumplir normas incoherentes y de sobrevivir a riesgos y limitaciones que nunca hubiéramos imaginado que iban a marcar nuestra existencia. No estábamos preparados para afrontar una pandemia, pero estamos luchando por salir adelante, aunque hayamos dejado a miles de los nuestros en el camino. Sin rencor, pero con memoria.
Ahora son los que mandan quienes deben mostrar su sentido de la responsabilidad, su empatía y su talento. Que a estas alturas la lucha por vencer al covid pase por el color de los partidos que gobiernan en cada Comunidad es imperdonable. Tanto, como la falta de previsión para impedir que nos avasalle un virus que lleva entre nosotros más de seis meses. Lo cierto es que Sánchez se ha ido tres semanas de vacaciones, Simón ha rodado un programa de televisión y la señora Montero, Irene, responde a especulaciones sobre presuntas infidelidades de su pareja. Estupefactos ante estas conductas relajadas e incluso frívolas, podríamos llegar a pensar que la cosa no está tan mal, pero las restricciones y las cifras de contagiados y hospitalizados nos indican lo contrario.
En Toledo, estamos en una fase  desconcertante, desconozco ya el número. Solo sé que no podemos ir al médico de primaria, que los especialistas no pasan consulta y que hay largas colas en la calle a las puertas de los centros sanitarios. Y aguantamos. Mientras, en los centros de enseñanza, hay niños y profesores que miran hacia adelante, valientes, con la única idea de que el virus no haga trizas sus expectativas.
El lado más cruel sigue en las residencias. La señora Sánchez, sé que muchos no la conocerán pero es la titular de Bienestar Social, dice que todo va bien. Ella ha decidido que convivir con el covid es confinar a los mayores. Aislarlos. Dejarlos vivir en una trágica soledad. Pues nada, ahí aguantamos, pensando que quizás esta consejera tenga a bien poner solución a una política inhumana e insoportable que ha arrancado los derechos a los mayores, los más vulnerable, pisoteados por la Administración. Pero la paciencia se agota. Es verdad que algunos nos aliviamos con cultura, con música, con lectura, con cine. Y sobrevivimos a esta dramática situación disfrutando, por ejemplo, de una obra maestra como ‘Esplendor en la hierba’, con esos inolvidables versos de Wordsworth y pensando, al contrario de lo que dice el poeta, que podremos devolver la gloria a las flores. No nos desafíen, que ganamos.