Editorial

Los atajos del Gobierno recuperan la polémica electoralista

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El Gobierno ha encontrado a dos días de que se convoquen las elecciones el resquicio legal para poder destinar más de 4.500 millones de euros a las asfixiadas comunidades autónomas. Con la interinidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez, Hacienda no veía la manera de poder contentar a las regiones que desde hace meses manejan presupuestos sin los fondos a cuenta que el Estado a estas alturas debía tener ya resuelto. En esa parálisis en la que no parece pasar nada, los Gobierno autonómicos llevan meses estirando los presupuestos y aplazando pagos a la espera de que se formara un ejecutivo de una vez por todas. Ni hasta eso han tenido en cuenta las principales fuerzas políticas a la hora de cerrar un acuerdo que diera la estabilidad necesaria. 
Porque detrás de esos números y esas cuentas pendientes existen personas y los importantes servicios que asumen las autonomías como la Educación, la Sanidad y parte de la Dependencia donde la colaboración del Estado es fundamental. Moncloa ha argumentado durante todo este tiempo que el ingreso a las comunidades no se podía hacer hasta la constitución de un Gobierno, límite que incluso fue ratificado por la Abogacía del Estado porque cualquier decisión presupuestaria de este tipo podía condicionar al futuro inquilino de la Moncloa este año. Ahora en cambio, han encontrado el hueco legal, argumentado que como mucho no habrá investidura hasta 2020, con lo cual los 4.500 millones que están pendientes por la actualización y mejora de los impuestos de este año no afectaría ya al futuro Gobierno. 
Sin duda, esta argucia no ha dejado indiferente a la oposición que desde que trascendió, el Partido Popular no ha dudado en criticar esta decisión de electoralista y recupera la polémica de los viernes sociales del anterior periodo electoral cuando el Consejo de Ministros de Sánchez dio luz verde a varias iniciativas de calado en plena campaña. 
El vicepresidente del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro, bendijo este mecanismo porque como él mismo reconoció sirve para mantener los servicios pero que no deja de ser una eventualidad y apela a que este tipo de pagos a cuenta estén “al margen de los avatares políticos”. Unos avatares que han sido este año motivados por el socialista de Sánchez, a principios de año, porque no consiguió sacar adelante los presupuestos para 2019 y ahora tras unos nuevos comicios se dilatan las decisiones y los presupuestos. 
En estas cuatro elecciones en cuatro años se ha evidenciado las costuras del sistema democrático estirado hasta el límite por el bloqueo de los políticos y lleva a la reflexión de adoptar alguna reforma que en cualquier caso necesitaría de un consenso del que nadie quiere hablar.