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Un sueño y una deuda pagada con Canogar

J. Monroy
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Roca Tarpeya contará con una exposición permanente de 32 obras del autor toledano, que ha pedido poder traer más obras en muestras temporales

Un sueño y una deuda pagada con Canagar - Foto: Yolanda Lancha

Por difícil que pueda parecer, hasta el momento los toledanos tan solo podían disfrutar en la ciudad de su vecino Rafael Canogar, una en la colección Roberto Polo, y la escultura junto al Cambrón en homenaje a las víctimas del Covid. Hasta ahora. Porque fruto de sendos convenios firmados en el palacio de Fuensalida, la Roca Tarpeya, sede de la Real Fundación Toledo, va a acoger al menos durante los próximos diez años 31 obras, muchas de gran formato, del autor toledano, tres esculturas y 28 pinturas. Este puede ser tan solo el inicio de un proyecto expositivo que traiga muestras temporales con otras obras del artista e incluso de sus fondos personales. Así lo expresaba justo tras las firmas y tanto la presidenta de la Real Fundación, Xandra Falcó, como el presidente regional, Emiliano García-Page, tomaron buena nota de ello.

El 'Espacio Canogar' estará instalado en el tallerón del museo Victorio Macho, acondicionado por José Ramón de la Cal y Josefa Blanco Paz (Estudio Paz y Cal). Permitirá recuperar este inmueble levantado como taller de escultor. Así la Fundación completará su oferta cultural y permitirá el diálogo entre la obras de Victorio Macho y Canogar.

Esta muestra permanente, explicó el propio Canogar, es fruto de varios años y por fin se puede poner iniciar. Ahora, apuntó el artista, «espero que esto sea un hito en mi carrera artística». Ilusionado, explicó que aunque salió joven de la ciudad, se siente toledano. De cara a este espacio en su ciudad, después de setenta años trabajando, ha decidido traer obras de su segundo periodo, desde la llegada de la democracia, «y he dejado de lado las obras del informalismo de los años anteriores, quizás para una exposición más adelante en la Fundación, porque me gustaría que este fuese un centro con cierta agilidad, donde hacer ciertas actividades e incluso exponer obras de mi propia colección, un proyecto abierto que ojalá podamos realizar».

Un sueño y una deuda pagada con CanagarUn sueño y una deuda pagada con CanagarEmiliano García-Page describió este espacio como «un pago muy retrasado de esta ciudad». A su juicio, no contar todavía con un museo de Canogar era «un debe de la ciudad». Ahora no solo «sale ganando mucho»,

El presidente de honor del Patronato de la Real Fundación, Gregorio Marañón coincidió con García-Page en que «Toledo debía este reconocimiento» a Canogar, este espacio y esta presencia, «se lo debía a sí mismo», la propia ciudad tenía también una deuda consigo. Ahora sale enriquecida. También destacó la enorme discreción y austeridad de Canogar. Ahora crece el patrimonio cultural de la ciudad, una ciudad «en la que cada generación tiene que dejar huella».

Sandra Falcó, coincidió en que con esta firma, se culminaba «el sueño de muchos años y de muchas personas», un nuevo proyecto que espera que dará muchas alegrías.

La Real Fundación quiere con este espacio «saldar la deuda pendiente y ofrecer un espacio permanente de encuentro con la obra del artista, al ofrecer una selección cuidada y significativa de su extensa producción». Falcó recordó que Canogar es uno de los principales representantes del informalismo en España, un artista multidisciplinar, que domina la pintura, la escultura y el grabado, «capaz de romper con la figuración para buscar nuevos leguajes como forma de rebeldía y confrontación». Su espíritu de búsqueda de nuevas vías de expresión le llevaron en 1957 a participar en la fundación del Grupo El Paso, «colectivo que desarrolló un papel fundamental en las segundas vanguardias españolas, con las que se consiguió renovar el deprimente panorama artístico de la postguerra».