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La ofensiva rusa pierde fuelle en Donetsk

EFE
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Occidente asegura que las fuerzas invasoras no han logrado grandes éxitos en el noreste de Ucrania en los últimos días pese a redoblar los ataques aéreos y fijarse como objetivo la captura de infraestructuras críticas, como centrales eléctricas

La ofensiva rusa pierde fuelle en Donetsk - Foto: GLEB GARANICH

Tres semanas después de hacerse con el control de casi toda la región de Lugansk, las fuerzas rusas aún no logran avances importantes en la vecina provincia de Donetsk, donde hoy continuaron sus esfuerzos en dirección a Bajmut para tratar de tomar la ciudad y la central termoeléctrica de Vuhlehirska.

Analistas del estadounidense Instituto de Estudios de la Guerra (ISW) han advertido de que la actual ofensiva puede reportarle a Rusia limitadas ganancias territoriales al noreste de la estratégica carreta E40, en la región de Donetsk.

 

Una ofensiva con poco fuelle

Pero, según el ISW, esta ofensiva probablemente concluirá antes de la captura de las ciudades de Sloviansk o Bajmut, dos plazas fuertes ucranianas en esa zona.

"En las últimas semanas las tropas rusas no han conseguido éxitos importantes en dirección a Sloviansk o lo largo del saliente Síversk-Bajmut y continúan disminuyendo su potencial ofensivo en combates por pequeñas localidades relativamente poco importantes en toda la región de Donetsk", señaló en ISW en su informe diario.

Según el Servicio de Inteligencia del Ministerio de Defensa del Reino Unido, que coincide con el ISW en que la ofensiva rusa en el frente del Donbás se reduce a "ataques en pequeña escala", las fuerzas rusas se acercan a la segunda mayor central eléctrica ucraniana, la de Vuhlehirska, en el noroeste de la ciudad de Donetsk.

 

Objetivo: infraestructuras críticas

"Rusia está priorizando la captura de infraestructuras críticas, como centrales eléctricas", se afirma en un tuit publicado por Defensa, que admitió sin embargo que el avance sobre Vuhlehirska puede ser un intento de recobrar el impulso de su ofensiva sobre las ciudades de Kramatorsk y Sloviansk.

Según informó hoy el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, las tropas rusa lanzaron varios ataques con el propósito de hacerse con el control de la central termoeléctrica de Vuhlehirska pero fueron repelidos.

"Los militares ucranianos obligaron a los ocupantes a darse a la fuga", señaló.

Vuhlehirska se encuentra a unos 35 kilómetros al sureste de Bajmut, la puerta para acceder desde el sur a Sloviansk y Kramatorsk, bastiones militares ucranianos claves para la defensa de la parte de la región de Donetsk controlada por el Gobierno de Kiev.

Mientras, en el frente sur las fuerzas ucranianas atacaron por tercer día consecutivo el puente Antónivka, junto a Jersón, ciudad en la margen derecha del Dniéper controlada por las tropas rusas desde marzo pasado.

"Hubo un intento de atacar el puente Antonivka. Fueron doce cohetes. Todos fueron abatidos por la defensa antiaérea, parte de ellos cayeron al Dniéper. No hubo impactos ni destrucciones", dijo subjefe de la administración regional instalada por Rusia, Kiril Stremoúsov.

Precisó que las fuerzas ucranianas lanzaron contra el puente dos andanadas, de seis cohetes cada una, con lanzaderas estadounidenses HIMARS.

Este miércoles, Stremaúsov admitió que tras dos días de ataques el puente había quedado "prácticamente destruido".

El puente Antónivka, que enlaza a Jersón con la margen izquierda del Dniéper y tiene una extensión de 1,4 kilómetros, es la única vía de abastecimiento para las tropas rusas que se encuentran en la ciudad.

 

Rusia redobla los ataques aéreos

Ante los magros resultados de su ofensiva terrestre, Rusia redobló los ataques desde el aire en el este y en sur de Ucrania.

"Como resultado de un ataque con cohetes Uragán esta madrugada contra uno de los barrios de Járkov hay 21 heridos. Cuatro de ellos de gravedad, dos personas murieron", denunció en Telegram el gobernador de la región oriental de Járkov, Oleg Sinegúbov.

Agregó que todas las víctimas son civiles y que la zona en que impactaron los cohetes no había instalaciones militares.

El gobernador de la región sureña de Mykolaiv, Vitaliy Kim, denunció a su vez que esta madrugada dos misiles rusos destruyeron un centro de acopio de ayuda humanitaria.

"Ardieron miles de toneladas de alimentos destinados a niños, ancianos, a gente necesitada", escribió Kim en su cuenta de Twitter.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia en su parte diario de hoy puso el acento en las acciones de las Fuerzas Aeroespaciales.

"Más de 600 efectivos fueron eliminados el 16 de julio en un ataque con armas de alta precisión de las Fuerzas Aeroespaciales rusas (...) en la localidad de Konstantinovka, región de Odesa", dijo el portavoz de Defensa, general Ígor Konashénkov.

Según el militar ruso, entre los muertos en Konstantinovka había "hasta 130 mercenarios extranjeros".

En otro ataque de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, el pasado día 17, murieron más de 320 militares ucranianos, añadió.

Las cifras de bajas enemigas ofrecidas tanto por la parte rusa como por la ucraniana son imposibles de confirmar con fuentes independientes.

De conformidad con el Estado Mayor General ucraniano, las bajas mortales rusas en casi cinco meses de guerra ascienden a cerca de 39.000, casi el triple de las que sufrió el Ejército soviético en los diez años que duró la guerra de Afganistán.