Marsodeto roba el corazón a la Academia de Infantería

I.G.Villota
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Unas 100 personas de las asociaciones integradas en la federación de personas con discapacidad visitaron las instalaciones donde montaron en los carros de combate y descubrieron algunos detalles de la formación militar junto al coronel Armada

Marsodeto roba el corazón a la Academia de Infantería - Foto: Yolanda Lancha

«Buenos días, coronel, encantado». Así se presentaba Jorge, de la asociación Down Toledo, extendiendo su mano, al coronel Antonio Armada, director desde el pasado diciembre de la Academia de Infantería de Toledo. «Buenos días, bienvenido», respondía con una amplia sonrisa el responsable de la institución militar, quien se pasó unos minutos estrechando manos y dando besos, interesado por los más de 100 invitados que tenía en ‘casa’ llegados desde diferentes puntos de la provincia.
Se  trata de la tercera visita en menos de un año que realiza la federación provincial de personas con discapacidad intelectual, integrada por más de una decena de asociaciones, a las instalaciones de la Academia, en este año de apadrinamiento que arrancó el pasado abril y que ha servido para que ambas entidades estrechen lazos y se conozcan en profundidad. «Estamos orgullosos, desde el director y hasta el último soldado», indicó, subrayando que «nos sentimos muy indentificados con ellos por sus valores y porque viven entregados todos los días», dijo.
El coronel Armada, acompañado por varios colaboradores, recibió a los integrantes de Marsodeto, a sus familiares y monitores en los jardines del recinto, donde arrancó el encuentro. Primero se hicieron una foto de familia en la escalinata del edificio principal, precisamente donde posan las autoridades cuando se celebra algún desfile militar en las instalaciones.
Marsodeto roba el corazón a la Academia de InfanteríaMarsodeto roba el corazón a la Academia de Infantería - Foto: Yolanda LanchaDespués todos se dirigieron al interior del edificio para conocer distintas dependencias y llegar al salón de actos. Allí el coronel les explicó que en esas mismas butacas se sientan habitualmente quienes  serán los futuros sargentos y tenientes de las unidades de infantería del Ejército.
«Este es un trabajo duro, físico y psicológico, y por eso la preparación también es dura y debe ser progresiva. Es una cuestión de crecimiento», les explicó Armada, quien les enseñó a perfeccionar el saludo militar, en un tono distendido, indicándoles que «la mano tiene que subir rápido y bajar rápido».
Recibió un par de preguntas, ambas relacionadas con el tipo de vehículos que utilizan los alumnos de la Academia. Unos vehículos que posteriormente pudieron ver in situ y también montar en ellos.
Marsodeto roba el corazón a la Academia de InfanteríaMarsodeto roba el corazón a la Academia de Infantería - Foto: Yolanda LanchaEl coronel les invitó a ver un breve vídeo sobre el trabajo que se realiza en esas instalaciones, paso previo para el recorrido por grupos acompañados por varios subtenientes, y se comprometió a devolverles la visita en las sedes de sus distintas asociaciones.
Partieron el impresionante patio de armas para después pasear por esta ‘mini ciudad’ y ver los edificios donde se encuentra la escuela de gimnasia, que acaba de celebrar su primer centenario de actividad, y las instalaciones deportivas donde se ejercitan los alumnos y hacen algunas prácticas, por ejemplo dos inmensas piscinas, varias pistas de frontón o una pista de atletismo que   intuyeron a lo lejos.
Después, estuvieron en las cocheras donde duerme más de una decena de carros de combate y otros vehículos, montándose en un par de ellos durante un buen rato, sin dejar de fotografiarse. «Cuando llegue a casa se lo voy a enseñar a mi familia», comentaba emocionado uno de los visitantes a sus compañeros, precisamente el que había formulado la pregunta minutos antes.  
Marsodeto roba el corazón a la Academia de InfanteríaMarsodeto roba el corazón a la Academia de Infantería - Foto: Yolanda LanchaEn declaraciones a La Tribuna, el coronel Armada valoró como «fundamental la labor de Marsodeto» basada en acercar el mundo de la discapacidad y concienciar al resto de la sociedad sobre la diversidad. «Nos enriquece a todos», dijo, convencido también de la importancia también para la formación de sus alumnos. Y es que todo líder, dijo, tiene que ser capaz de contar con todos y sacar lo mejor de ellos exprimiendo sus distintas potencialidades, enfatizó.


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