El castillo de Peñas Negras de Mora, en la Lista Roja

Redacción
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Recuerda Hispania Nostra que el castillo, «en peligro de abandono y progresiva degradación», fue frontera entre los dominios musulmán y cristiano.

El castillo de Peñas Negras de Mora, en la Lista Roja

 
El castillo musulmán de Peñas Negras, en la localidad de Mora, se acaba de sumar a los elementos arquitectónicos que pasan a engrosar la Lista Roja del Patrimonio elaborada por la asociación Hispania Nostra debido a su estado ruinoso.
De este modo, y junto al Puente Romano de la Canasta de San Martín de Montalbán (incluido el 26 de marzo) y el Castillo de Monreal en Dosbarrios (incluido el 5 de febrero), son ya tres los elementos arquitectónicos de la provincia de Toledo que este año 2020 han pasado a fomar parte de una lista de bienes patrimoniales que por «su abandono y falta de mantenimiento» están incluidos en una lista cuyo fin « es dar a conocer y proteger aquella parte de nuestro Patrimonio cultural y natural que se encuentra en abandono y en peligro».
En conjunto, la provincia tiene ahora en esta lista, 21 elementos patrimoniales, de los que dos pasaron a la lista verde, el Mausoleo hispano-romano de Las Vegas de San Antonio y la Atalaya de Valmojado.
 Según explica desde el punto de vista histórico la asociación Hispania Nostra, el castillo de Peñas Negras es la ocupación más antigua del cerro del castillo de Mora y se remonta a periodos prehistóricos y protohistóricos. Recuerdan que la primera mención de Mora surge en la Edad Media, concretamente en la etapa islámica, y además aparece en las crónicas de Ibn Hayyan, haciendo referencia a la expedición de castigo que el califa Abderramán III emprendió contra la rebelde ciudad de Toledo.
El castillo fue entregado en 1171 a la Orden de Santiago, con el fin de que los monjes soldado defendiesen y repoblasen la zona.
Felipe II, en 1568 segregó Mora de la Orden de Santiago y la vendió al regidor toledano Francisco de Rojas, manteniendo el castillo en régimen de tenencia con reparos y armamento a cargo del rey.
En el siglo XVIII, ya se dice que es una fortaleza en decadencia; un siglo más tarde, Pascual Madoz se refiere al inmueble como «famoso castillo ya arruinado».
Durante la Guerra de la Independencia, ante la amenaza de ataque por parte de las tropas españolas, el general Dijon ocupa la población con un destacamento; no se conoce qué papel desempeña la fortaleza, que por aquel entonces ya estaba en estado ruinoso.
Durante la Guerra Civil, el Castillo de Peñas Negras fue ocupado por las tropas republicanas, acondicionándolo a modo de puesto fortificado, según el relato de la asociación.
Desde el 15 de enero de 1970, el Castillo de Peñas Negras es propiedad del Ayuntamiento de Mora, y desde 2012, por permuta con los sucesores de los Condes de Mora, la sierra del Castillo es propiedad del mismo municipio.
El Castillo de Peñas Negras, construido mediante la técnica de la mampostería, cuenta con una singular planta en forma de buque ya que, debido a la irregularidad del terreno, su estructura es alargada y estrecha.
En el centro del recinto principal se ubica la torre del homenaje, que divide el espacio en dos partes hoy incomunicadas. Esta torre es de planta cuadrada y contó al menos con dos pisos. También se pueden encontrar en esta zona los restos de una atalaya.
Está catalogado como BIC, «pero, a pesar de que ha pasado por varias restauraciones, el castillo se sigue encontrando en mal estado de conservación». «El inmueble presenta, a rasgos generales, un progresivo deterioro que se evidencia en sus materiales constructivos y en su estructura», alertan desde la asociación. 

intervenciones. Hispania Nostra recoge en el informe de inclusión del Castillo de Peñas Negras las intervenciones realizadas entre  2005 y 2010. En estos cinto años, expone el informe, ha habido intervenciones y colaboraciones de las distintas Escuelas Taller -Escuela Taller ‘Centro de Interpretación Ruta de Don Quijote’ (2005-2007) y Escuela Taller ‘Peñas Negras’ (2008-2010)- «para conocer mejor el registro y trazar plantas y alzados de las estructuras medievales, tanto cristianas como islámicas».
Antes, en 2001, se llevó a cabo una campaña en el recinto superior del Castillo. «La intervención se llevó a cabo en el acceso a una estancia del extremo norte, que a partir de entonces y como hipótesis no confirmada, fue considerada la capilla utilizada por los freires de la orden», indica Hispania Nostra.
La primera de las acciones dirigidas a la conservación de este elemento patrimonial moracho que recoge el informe de Hispania Nostra se remonta a 1999, año de redacción de un plan de actuación que contemplaba el análisis arqueológico y rehabilitación del conjunto, señalándose las partes que debían conservarse.