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De mano en mano

J. M. Loeches
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Desde su conversión en sociedad anónima deportiva, el CD Toledo ha sufrido ya varias compraventas, y ninguna ha conseguido liquidar la deuda y dar estabilidad deportiva

El cuadro vere no ha conseguido una continuidad en las últimas décadas - Foto: David Pérez

A este ritmo, el paso de Domenica Sports por el CD Toledo apenas va a durar un año. Ya está en ciernes la siguiente venta del club, que parece tiene la intención de recuperar el pulso y recomenzar desde un estadio más estable, al menos económicamente. Ya se verá en lo deportivo.

El caso es que desde la conversión del club en sociedad anónima deportiva, en 1995, son ya varias las manos por las que ha pasado, sin haber encontrado nunca una luz de guía para retomar el pulso a la historia. No ayudan los Años Dorados. Esa presión por reverdecer el pasado ha impedido poner la cabeza por encima del corazón. Y el mejor ejemplo es el último ascenso. Había ansiedad por lograrlo, pero sin pensar bien un proyecto que está a pocos partidos de desmoronarse de manera definitiva.

El CD Toledo SAD se creó el 6 de julio de 1995, después de presentar la documentación el último día de plazo y a contrarreloj. El grupo Toledo, junto a los entonces presidente, Emiliano Carballo, y vicepresidente, José Luis García Paniagua, fueron los valedores, junto al Ayuntamiento y Caja Rural. En total: 298 millones de las antiguas pesetas.

Pero las deudas ahogaron muy pronto las arcas de la entidad, y en 1998 se produjo el desembarco del grupo Ceratres, que pasó del éxito al fracaso en pocos meses, con un casi ascenso a un descenso que todavía se está pagando. En la campaña 2002/03, se encomendó la parcela deportiva a la agencia de representación de futbolistas Boss, que acabó asumiendo la gestión tras el paso al lado de Eduardo Herrera.

A través de Paco Gómez, se intentó buscar un comprador que sacara al club del atolladero. Pero fue el propio empresario murciano el que adquirió la mayoría accionarial, y empezó el lío. Su intento de traslado a Cartagena lo evitó en el último momento el grupo Salvatol, encabezado por Ramón García Samaranch, Juan Bueno y Manuel Torres Astilleros.

Hasta que entregaron las lleves, en el verano de 2007, hubo algún intento de compraventa, como el que se produjo con el emiratí Homammed Ben Butti, que no llegó a cristalizar. Las riendas las tomó finalmente Arquinver, con un desembolso desorbitado que terminó en desastre: Sangonerazo.

Ahí aparece el germen del agujero actual, que nadie ha conseguido taponar. En noviembre de 2008, la empresa Essentium, liderada por la directiva del FC Barcelona Susana Monje, absorbió Arquinver e inyectó 150.000 euros€al CD Toledo.

Y pasaron casi ochos años hasta el siguiente traspaso, en concreto, en febrero de 2016, con la llegada de los mexicanos Gonzalo del Val y Jorge Berlanga, apoyados por el madrileño José Expósito, que, sin embargo, acabó saliendo de la ecuación. Se puede decir que el club verde vivió una de las mejores épocas recientes, con dos 'playoff' consecutivos a Segunda División y el paso de jugadores de nivel, hasta que el descenso de 2018 destrozó el ánimo de Berlanga, cansado de invertir a fondo perdido y de que la afición no entendiese sus modelos de negocio. Tampoco es que ayudase su política de imagen.

El caso es que tras buscar compradores, apareció Domenica Sports, con Joaquín Sánchez-Garrido como valedor institucional y Luis Puebla para liderar la parcela deportiva. La gestión no ha salido como se espera. Con decisiones precipitadas y una falta de liquiedez precoz, el empresario argentino alzó la voz y encontró varias vías de escape. Una de ellas, un grupo norteamericano, con presencia en clubes de baloncesto de Estados Unidos que, finalmente, se ha echado para atrás por la situación del club en la clasificación.

Hay que conocer a los nuevos, que pretenden adquirir el 70 por ciento de las acciones, además de saldar la deuda y realizar una ampliación de capital. Todas las ventas suenan bien, pero, de momento, ninguna ha puesto al CD Toledo donde dice su afición que se merece.