Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


¿Alguien estará a la altura?

Quizá sea por aquello de que tendemos a idealizar el pasado. Es posible que, conforme cumplimos años, vemos a las generaciones más jóvenes ‘más tiernas’. Seguramente es verdad eso de que los grandes pueblos no precisan de grandes hombres, a diferencia de los pueblos menos aventajados, que viven de los ‘héroes’. También es posible que la vida fácil y cómoda que vivimos no favorece la madurez de las personas. Algunas, estoy seguro, morirán siendo niños. Sea como fuere, el asunto es que, al menos en el ámbito público, cada vez se ven menos personas con ‘cuajo’, madurez, solvencia, sentido de estado o altura.
El resultado político está a la vista, aunque el pasado siglo e incluso en el XIX ya tuvimos gobiernos que duraron días, y no uno solo. De todas formas pareciera que la mayor cultura de la sociedad actual debería evitar estar ‘charlotadas’ de andar con las urnas en danza cada rato.
Seguramente estamos obteniendo el fruto de nuestras rogativas, porque muchas veces los dioses castigan a los humanos concediéndoles lo que les piden. La familia Sánchez debe haber gastado toneladas de cera en todos los altares para que el Olimpo los permitiera dormir en la Moncloa. Los españoles estábamos ávidos de unas Cortes con más colores que una competición ciclista. Los dioses nos lo han concedido. El resultado es que con tanta pluralidad, con tanto colorido, tenemos que seguir abrigándonos con los presupuestos confeccionados por un tal Montoro ¿hace cuánto?
Obvio que Sánchez no ha estado a la altura pero no me dirán que esperaban más de él. Ha tenido la oportunidad de gobernar con su izquierda y con su derecha. De las dos formas le salían las cuentas, pero se ha mirado al espejo y se ha dicho a sí mismo que no merece tener que pactar con nadie y ha consentido que tengamos que volver a las urnas «para que hablemos más claro». Realmente, si tuviéramos un mínimo de dignidad nos habría ofendido: un político de baja estofa diciéndole al pueblo que lo amamanta que no le basta con la leche que le da… increíble.
Pero ¿a quién tiene enfrente? Por la izquierda, comunistas con diversos  nombres pretendiendo hace de España una Cuba o una Venezuela. Como si no supieran cual es nuestra ubicación geográfica y nuestra cultura política. Es decir, nada con un mínimo de viabilidad… Aunque parece que en España se crían los jóvenes más extremistas de Europa…
Por la derecha, que debería ser la alternativa a estos desafueros, personajillos que despotrican contra la situación pero que no hacen lo que deberían para llegar al gobierno. De tres, hay uno que parece que sí se ha dado cuenta de eso de que juntos son muchos más, pero hay otro que quiere mantener su poder tribal aunque cueste no llegar más que a la oposición. Quizá es que gobernar España, que no es gobernar una Comunidad Autónoma, le parezca demasiado difícil y prefiera permanecer en la oposición. Es posible que no asistiera a clase el día que se estudiaban las sinergias y aún no comprenda que en política, sobre todo con el sistema electoral que tenemos, cuatro son muchos más que dos más dos.
La altura política está desaparecida y los españoles seguimos esperando que alguien con lucidez dé la voz de partida. Una verdadera pena.