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Orgaz según las Descripciones del Cardenal Lorenzana

José García Cano*
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Si Orgaz ya en el siglo XVIII era una villa llena de historia, de tradiciones y de encanto, aún hoy sigue rezumando ese importante pasado que debemos de descubrir visitando sus calles y monumentos

Castillo de Orgaz. - Foto: Cristina Gómez

La ilustre villa de Orgaz y en su nombre don Tomás de Berico, su párroco, respondió el día 25 de junio de 1784 a las Descripciones del Cardenal Lorenzana dando cuenta de muchos detalles curiosos de la sociedad, historia y geografía de esta insigne localidad toledana. En aquellos momentos Orgaz contaba con una población de 1.800 habitantes. El titular de su iglesia parroquial es Santo Tomás Apóstol aunque también había mucha devoción a la imagen del Cristo del Olvido, patrón del lugar, que poseía una hermosa capilla y es protagonista de una curiosa leyenda que el médico natural de la villa y miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, don Juan de Mata Moraleda y Esteban, nos dejó escrita hace ya muchas décadas.

Cuenta esta leyenda que la imagen de este Cristo se guardaba desde el siglo XVI en una habitación en la casa de don Gervasio Cid, conocida como la casa de los Frailes, ya que allí se alojaban los religiosos del Castañar cuando iban a evangelizar a Orgaz. Encontrándose la imagen totalmente olvidada y descuidada, llegó la Semana Santa y con ella un religioso se hospedó en la citada casa; estando este repasando su sermón junto al Cristo, escuchó como la cabeza de la imagen comenzaba a moverse pronunciado acto seguido una frase que le dejó helado: «¡Qué olvidado me tenéis!». Entre asustado y perplejo el religioso se postró ante la imagen comenzando a llorar y pidiéndole perdón. Poco después habiendo llegado decenas de vecinos hasta el lugar del milagro decidieron retirar al Cristo de aquella casa para trasladarla a la parroquia, celebrándose aquella procesión con la total aclamación y júbilo de todos los vecinos y vecinas de Orgaz; a partir de aquel suceso se festeja anualmente la fiesta del Cristo del Olvido, el tercer día de Pascua de Pentecostés.

Se citan en las respuestas hasta tres ermitas: San Andrés (que pertenecía a un hospital llamado de igual forma), Nuestra Señora de la Concepción y la última de Santiago. Habla el párroco de una ermita más situada al norte en el camino de Toledo, con la advocación de Nuestra Señora del Socorro, que en el pasado tenía muchas visitas de peregrinos de todas partes. Sabemos de la existencia de dos hospitales, uno que ya hemos citado llamado de San Andrés donde se alojaban pobres transeúntes y se curaban enfermos y otro más denominado de San Lorenzo, el cual fue fundado por algunos presbíteros naturales de la villa en el siglo XVIII y donde se curaban pobres enfermos naturales de Orgaz. También había una escuela de primeras letras para niños, los cuales pagaban mensualmente al maestro, así como una cátedra de gramática fundada por don Francisco Calderón de la Barca, natural de la villa y obispo de Salamanca, quien la dotó con 6.000 ducados y donde estudiaban cuatro estudiantes naturales del lugar. Además del pósito que poseía el ayuntamiento había otros dos que tenían fundación religiosa, uno por parte de ciertos sacerdotes y otro más que creó el comisario del Santo Oficio don Alonso del Pozo Villanueva.

A nivel arquitectónico el sacerdote Berico informa que antiguamente la localidad tenía una importante muralla, conservándose por aquél entonces diversos restos de la antigua muralla y de algunas puertas. Se conservaban las paredes exteriores de un castillo y una casa, donde residían los señores de Orgaz y de hecho las armas de Orgaz son las mismas que las de los condes, es decir dos calderas jaqueladas de oro y gules -rojo-, con seis cuellos de sierpes, tres a cada lado, orlado de plata y seis armiños en campo azul. Desde el punto de vista económico y productivo, Orgaz poseía muchas encinas y de ahí la tradición de hacer carbón que tenían sus vecinos, que lo distribuían a otras tantas localidades; también se producía trigo, cebada, centeno, garbanzos, olivas y viñas. También había muchas canteras cuya piedra se usó en diversos lugares, señalando entre otros, la Puerta del Perdón de la catedral de Toledo (fachada occidental). No había apenas industrias, aunque años atrás (principios del XVIII) hubo hasta setecientos telares donde se empleaban las gentes de Orgaz. Se quejaba el párroco de la cantidad de impuestos que los vecinos debían pagar al rey y de ahí que la economía local no fuera lo boyante que todos deseaban.

El término de Orgaz también era fecundo en cuanto a plantas e hierbas medicinales, señalando que también en esta localidad han residido diversas hechiceras y curanderas a lo largo del tiempo, al igual que en la mayoría de localidades de nuestra provincia. En cuanto personajes ilustres nacidos en Orgaz, se citaron cuatro obispos que ya habían fallecido en 1784. Como acontecimientos históricos reseñables, recordamos el encuentro entre la reina doña Berenguela con su hijo don Fernando. Y sobre un tema desgraciadamente de moda, es decir las enfermedades, en Orgaz padecía: reúmas, cólicos, tercianas, parálisis, vómitos y carbuncos, los cuales era normal tratarlos con sangrías, que, a juicio del párroco, eran causa de muchas muertes en la localidad, estando en contra de su aplicación.

Si Orgaz ya en el siglo XVIII era una villa llena de historia, de tradiciones y de encanto, aún hoy sigue rezumando ese importante pasado que debemos de descubrir visitando sus calles y monumentos, entre los que destacamos el castillo que antaño perteneció a los condes de Orgaz, una importante familia de nobles de los que aún hoy seguimos hablando gracias al famoso cuadro que pintó El Greco, basándose en el milagro que ocurrió en la parroquia de Santo Tomé de Toledo en el siglo XIV.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.