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Un mes después de la muerte de Lorenzo

F. J. R.
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La investigación de la Policía Nacional sigue su curso con el secreto de sumario decretado y una sensación de inseguridad y psicosis en el barrio que no cesa a pesar del aumento de patrullas

No han dejado de acumularse flores y recuerdos en el lugar donde Lorenzo fue asesinado. - Foto: Y. L.

Esta próxima madrugada se cumplirá un mes exacto de la muerte del joven Lorenzo Pompiliu Cazacu. En el lugar de su asesinato se acumulan las flores en su recuerdo. No solo de amigos y familiares, sino de muchos vecinos del barrio del Polígono que aún están conmocionados por la brutalidad y el sinsentido de este ataque.

La Policía Nacional sigue investigando el caso, sobre el que está decretado el secreto de sumario, una señal que es vista por optimismo por el abogado de la familia de Lorenzo, que confía que en breve se produzcan novedades que ayuden a detener al autor material del asesinato.

Ocurrió en la madrugada del 30 al 31 de noviembre, en la noche de Halloween, cuando Lorenzo caminaba junto a un amigo por el parque Lineal del Polígono. Eran sobre tres de la madrugada, coincidiendo con el cambio de hora, lo que provocó que su fallecimiento quedara fijado por los servicios médicos a las 2:20 horas. No pudieron hacer nada por salvar su vida. Presentaba un salvaje corte en el cuello, producido por un machete, según confirmó a la policía el único testigo presencial de los hechos.

Este amigo de Lorenzo desveló además otro detalle que hace especialmente siniestro el caso, el atacante  llevaba oculto el rostro por una máscara, blanca, como la de la película Scream.

Este individuo se acercó al parecer a los jóvenes para atracarles, y cuando Lorenzo procedió a entregarle un billete de 10 euros se produjo la agresión que terminó violentamente con su vida.

El asesino se dio a la fuga, y su amigo resultó también herido en el rostro, toda vez que logró esquivar otro machetazo dirigido a él.

En el punto justo donde Lorenzo falleció se levantó desde el primer momento un altar improvisado en su honor. Ahora es una estructura fija en torno a la que se acumulan las flores y carteles solicitando «justicia».

La atroz muerte de este joven toledano ha conmocionado a la ciudad, pero especialmente a un barrio en el que se llevaba tiempo alertando sobre el aumento de la inseguridad.

El alumbrado público del parque donde falleció Lorenzo llevaba años sin funcionar tras ser sustraído el cableado de las farolas, y aunque el Ayuntamiento tardó días en solucionarlo, ahora es difícil ver a alguien paseando por esa zona al caer la noche.

En el Polígono hay miedo. Hay un asesino suelto y eso ha generado cierta psicosis. Los teléfonos de la Policía Local han registrado más de una llamada anónima de gente que dice haber visto al presunto asesino con la máscara, pero cuando los agentes llegan al lugar ahí no hay nada de nada. Falsas alarmas que no ayudan en la investigación.

También hay testimonios, como el de unos jóvenes que afirman que vieron minutos antes a alguien de similar descripción, pero con otro tipo de máscara (exactamente la de Jason, de la película Viernes 13). Un montón de incógnitas a las que la policía trata de poner orden y sentido.

Es cierto que la presencia policial en el barrio se ha incrementando, pero un mes después de su muerte, todos esperan que el asesino de Lorenzo sea al fin detenido para no tener que caminar con miedo y para que al fin se haga justicia.