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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Galbana

09/07/2021

Cualquiera de las múltiples agresiones a la cordura que se perpetran desde las diversas maquinarias gubernamentales de fabricar disparates daría no ya para un artículo sino una recua de ellos y, de ponerse, hasta para un ensayo sobre el delirio.
Que resulte, y se esté ya a un paso de convertirla en la ley, la aberración contra el derecho universal que ya no será preciso probar una acusación ni demostrar la comisión del delito, sino que es el acusado quien debe de demostrar su inocencia y si no ya es culpable y reo. A eso, tócate las narices, lo bautizan con el mentiroso título de Ley de Libertad Sexual, cuando lo que es en realidad es una ley represora que nos decreta una especie de régimen de Sexualidad Notarial, que atenta contra la intimidad, la presunción de inocencia y el derecho a la defensa. Lo que viene es una cacería puritana, de esta neoinquisición progrecrática contra la liberación y la alegría sexual. Aquello que por aquellos 70 conseguimos, tras decenios de persecución al beso y ya no te digo a lo demás, al tiempo que la democracia. Hablo de que cuando el sexo era alegre, saben que ahora va a empezar a ser algo parecido al contrato de la parte contratante de la primera parte o algo así, pero sin Groucho ni Harpo que serían de inmediato conducidos a la hoguera por fachas y machistas.
 Esa es una, porque el día de antes, otra también lista para ser norma de obligado cumplimiento, se proclamaba ante el universo que la biología, la vida, lo que es conjunto de los seres vivos ya no tenían sexos (que confunden con género, además) y que esto era una cosa que se podía autodeterminar así y sin más y luego supongo que volver y después rebobinar otra vez. Uno y las ciencias y la vida terrenal planetaria han entendido siempre que existe el ‘genero’, en nuestro caso ‘homo’ y la especie, ‘sapiens’ y luego los sexos y que luego cada cual, eso no es privativo del humano, cada cual hace uso del suyo a su gusto y placer. Pero ahora ha dicho la Montero que ya no. Que no hay mujeres ni hombres, que eso ya es cosa muy baladí y superada. Y ahí tienes a las socialistas comiéndose el engrudo con patatas.
 Esa es la tercera, que hay mucho personal de quienes luego lo votarán y llamaran fascistas a quienes se opongan argumentando sobre todo que hacen eso porque quienes lo critican son fachas, que hace tan solo un parpadeo lo ponían exactamente a escurrir. Pero nos lo colocarán. Vos, no lo han colocado ya.
 Por ahora parecen haberse parado en el chuletón, que ha dicho Sánchez que eso, supongo que, por ahora, que no. Que le gusta al punto a él. Pero ya lo ha avanzado, como gran meta a conquistar por las clases obrera uy la famélica legión, que carne no hay que comer, que es cosa muy mala el solomillo y la chuleta que le voy a contar. Lo ha campaneado como alarde final en lo alto del podio de ministro más tonto de este Gobierno, que es un gran mérito dada la tremenda competencia existente. Y si, en efecto, tontos muy tontos, pero como se dice por la Mancha, sus ‘tontás’ se las venden al PSOE y pagamos los demás.
   Pero es que ya me da mucha galbana, ya con solo picar en estos tres capullos me cansa una barbaridad. Que con las ‘calores’ es aún peor y lo que te pide el cuerpo es un decir, “pues allá penas, que uno las sufrirá pero que serán muchos peor para los que ahora andan en lo de mañana que los que ahora ya estamos más en pasado.
 Por lo pronto y en cuanto doble julio, sino es antes, me he ganado y tengo decenios acumulados, me pienso entregar del todo a la galbana periodística total. O sea, que en cuanto consiga la licencia estival, y cuento como cuando acababa la mili, me voy a dar una puerta total del periodismo de por lo menos un mes, sino más, durante el cual pienso ya no escribir una línea de tales asuntos y otros de igual jaez, sino que además me declararé en huelga lectora, escuchante y oteadora de todo asunto que huela, aunque sea de lejos a política, sociología y en general todo aquello que enseñe la mínima patita de esta bicha que ya no hay quien la soporte más. La única letra en la que pondré el ojo o el dedo en la tecla tendrá exclusivamente que ver con la literatura y la creación. O sea que me voy a hacer una cura, una limpieza, un ramadán o como le quieran llamar. Que me quedan de tachar dos o como mucho tres más fechas de mili y luego hasta que llegue septiembre o las lluvias, si alguien me habla o pretende que escriba de la cosa, saldré huyendo despavorido o hasta puede que lo tiré a quien me lo insinúe o proponga por un terraplén.