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La importancia de la prevención

M.H. (SPC)
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Los incendios de este verano recuerdan lo esencial que es mantener los montes limpios de vegetación, una labor que realiza como nadie, y gratis, el ganado extensivo

La importancia de la prevención

Con el incendio de Sierra Bermeja (Málaga) recién controlado y aún reciente la devastación del que se produjo en Navalacruz (Ávila), vuelve a abordarse el asunto de la limpieza de montes en España. Nuestro país cuenta con unos extraordinarios medios de extinción, pero las áreas forestales son cada vez más extensas. Aunque muchas veces se tienda a pensar lo contrario debido a la multitud de mensajes alarmistas que se difunden en los medios, la realidad es que la superficie cubierta de bosques ha aumentado en los últimos años (aquí, y también en el resto del mundo).

Jesús Casas, presidente del Grupo Tragsa, revelaba antes del verano que, en lo que vamos de siglo, el número de hectáreas arboladas en España se ha incrementado en dos millones «de manera silenciosa y de forma natural». Señalaba que, a partir de los años 80, a consecuencia del abandono rural, se ha reforestado una media de 100.000 hectáreas al año. «Sin que nos enteremos».

Además, no es solo cuestión de extensión, también es clave el estado en el que se encuentran esos bosques. Aparte de facilitar la reforestación natural, el abandono de los pueblos trajo consigo también masas de árboles menos cuidadas, más densas, más sucias (esto también ha favorecido la proliferación de especies de caza mayor como el corzo, el ciervo o el jabalí, azote de los agricultores en muchas zonas). La cabaña ganadera extensiva va menguando y cada vez se saca menos leña para consumo doméstico, con lo que gran cantidad de combustible va quedando en el suelo del monte esperando un rayo, la chispa de una locomotora o el mechero de un indeseable. Y cuando prende, apagarlo es complicado.

Las administraciones regionales, que ostentan las competencias en este campo, llevan a cabo tareas de limpieza preventiva, pero es imposible abarcar toda la superficie que sería necesaria, más cuando disfrutamos de primaveras lluviosas como las de estos últimos años que provocan un importante crecimiento de la vegetación; vegetación que el verano seca y convierte en excelente combustible. Por eso tiene tanta importancia el mantenimiento de rebaños de ganadería extensiva, ya sea de vacas, cabras u ovejas, que se encarguen de pastar esos montes.

El ganado trabaja todos los días del año. Además, no solo lo hace gratis, sino que en casi todos los casos paga a los ayuntamientos (o al eventual dueño del terreno) por el aprovechamiento de esos pastos. Además ayuda a fijar población y genera alimentos de calidad. Sin embargo, las administraciones están permitiendo que un aliado tan importante vaya muriendo.

PROVACUNO, Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno, ha recordado esta semana la importancia de la ganadería en la prevención de incendios destacando la importante acción de limpieza que realizan la vacas en los montes al desbrozar o limpiar estas zonas. No en vano, insisten, el ganado lleva muchos años siendo una de las vías de prevención de incendios por la limpieza de ciertas zonas de montes que no se siegan ya, ni a mano ni con maquinaria especializada, y a las que las cuadrillas de limpieza no llegan. La ganadería bovina se convierte así en una gran medida preventiva en la limpieza de pastos con las llamadas vacas bombero, que suponen una solución para mantener los montes limpios y libres de material inflamable, tal y como destacan desde la organización.

También han aludido a que los incendios forestales son uno de los principales emisores de gases del mundo y la ganadería es la principal herramienta para eliminar biomasa, actuando como un «cortafuegos» eficiente, que además evita la contaminación atmosférica y de acuíferos procedente de los incendios. El mantenimiento de la ganadería en el medio rural y la utilización de las superficies de pastos genera un amplio abanico de servicios ecosistémicos, entre los que destacan el secuestro de carbono, la retención de agua y recarga de las masas de agua subterránea, la lucha frente a la erosión, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad.

 

Cuadrillas a cuatro patas.

Desde hace años en Andalucía hay grupos de ganaderos junto con personal de la Consejería de Ganadería y Medio Ambiente que han desarrollado lo que se llama la red de pasto-cortafuegos de Andalucía (RAPCA). Una magnífica herramienta de prevención que aprovecha las actividades tradicionales, facilitando el desarrollo sostenible y resaltando la figura y labor tradicional del ganadero. De esta manera, la acción del ganado ordenada y controlada mantiene limpias las áreas de cortafuegos, provocando así discontinuidades en los bosques que impiden la propagación de los potenciales incendios forestales.

Incluso dando un paso más, en algunos círculos se contempla no ya la idea de aprovechar a los ganaderos existentes, sino de ponérselo fácil a los jóvenes. ¿Cuánto cuesta mantener limpia, a base de cuadrillas, durante 25 años, la extensión que pastan mil ovejas o cabras? ¿Cuánto cuesta ese rebaño y una infraestructura en la que mantenerlo? Cabe la posibilidad de que las administraciones regionales hicieran contratos a jóvenes ganaderos, sobre todo en zonas despobladas y sin ganado, proporcionándoles un rebaño y lo necesario para manejarlo, a cambio de su compromiso por un tiempo acordado (25 años es un buen ejemplo) de pastar un área determinada (y asequible) y mantenerla en buenas condiciones. El Gobierno regional de turno solo tendría que hacer una inversión inicial y el ganadero se ganaría la vida con la leche, la carne o la lana del que sería su rebaño. Un habitante más en el mundo rural, montes más limpios y menos peligro de incendios devastadores.