'Los pinos', como un campo de batalla

J. Monroy
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Filomena y el viento han devastado el parque forestal, donde han destrozado la mayor parte de los pinos, de los que todavía cuelgan enormes ramas, cuando no la copa entera

‘Los pinos’, como un campo de batalla - Foto: David Pérez

Un año normal por estas fechas, encontrar mesa un fin de semana en el parque forestal de Los Gavilanes, popularmente conocido en Toledo como ‘los pinos’ debía ser misión imposible. Se trata de un pulmón verde de la ciudad, muy utilizado para el ocio en familia o amigos. Este año, entre el Covid y los efectos de la nieve, su utilización es imposible. Los guardas forestales han precintado las entradas y no es nada aconsejable saltarse la prohibición.

Ya desde antes de la entrada al parque en sí, se comprueban los devastadores efectos de la nevada. Hay ramas de varios metros partidas y colgando hacia el suelo. El parque en sí está precintado por los agentes forestales para evitar desgracias (hay que tener en cuenta que a la nevada intensa y el frío le sucedieron unos días de viento). Desde fuera se ve un panorama devastador, con todos los pinos del parque dañados. Algunos incluso están tronchados por la mitad, con toda su copa caída. Hay ramas grandes y pequeñas por todas partes, muchas en el suelo, otras tantas todavía colgando, cuando no encima de los parques infantiles o las papeleras que se quedaron llenas antes de la nevada y que no se han podido recoger.

Fuentes de la Consejería de Desarrollo Sostenible, encargada del mantenimiento del parque, han confirmado que, en primer lugar, se ha decretado su clausura, porque con el estado actual de los árboles, su tamaño y además el viento, puede suponer un peligro para quien entre. De momento, no se baraja fecha alguna para su reapertura. Los técnicos están haciendo un censo de árboles, para ver el estado de cada uno de ellos, para ver cómo se tendrá que actuar, si se cortan ramas o se hacen otras actuaciones. En muy pocos casos también podría haber que talar. En realidad, la Junta confía en que, a pesar de los efectos catastróficos de la nevada, se salven la mayoría de los pinos.

‘Los pinos’, como un campo de batalla‘Los pinos’, como un campo de batalla - Foto: David PérezPara el doctor en Medio Ambiente, vicedecano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Enrique García Gómez, ‘los pinos’ han quedado como «un campo de batalla». Se trata, recuerda, de una plantación que se hizo a mediados del siglo XX de pinos mediterráneos en una zona en la que previamente no había nada. Todos los árboles afectados, por lo tanto, tienen la misma edad y no hay ninguno histórico. El problema es que están todos dañados. Vivirán, pero con crecimiento muy irregular.

Suceso «inevitable». Para García Gómez, una devastación como la que ha sufrido esta zona en unas circunstancias tan poco usuales es «inevitable». Por un lado, no se podrían hablan plantado en su día especies como almeces o encinas, que no habrían prosperado porque necesitan previamente otras plantas pioneras que no había en aquel erial. Además, esta nevada también ha afectado de igual forma a los encinares de los Montes de Toledo, a encinas muy grandes. Es decir, habría afectado exactamente igual. Se optó por pinos carrascos, propios de la costa mediterránea, que están preparados para la sequía, pero no para un temporal de nieve como Filomena. Si hubiera sido una borrasca más pequeña, habría caído la nieve sin problema, pero no en esta intensidad. La evolución los ha preparado para sequías estivales e inviernos normales, «no para nevadas, porque se desarrollan en climas mediterráneos, no en Escandinavia». Se trata en definitiva de una circunstancia excepcional, para la que no se puede estar preparado, y volverá a pasar si vuelve a nevar igual dentro de veinte o cien años, «porque no nos podemos dedicar a poner abetos del norte de Europa, porque aquí se mueren al no estar en sus condiciones».

El doctor en Medio Ambiente coincide con Desarrollo Sostenible en que a partir de ahora los pinos dañados van a sobrevivir, aunque bastante afectados. El problema, apunta, es que se han roto sus vías principales (algunos ha quedado totalmente descabezados, sin copa), de forma que el pinar va a quedar más destartalado. Los pinos vivirán, pero creciendo de una forma todavía más irregular. Va a dejar su crecimiento natural, para hacerlo de forma lateral «y vivir algo más peor de lo que vivían hasta ahora». Es algo que ocurre con normalidad en la naturaleza y sería más preocupante si fueran árboles para madera, porque van a torcerse mucho.

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‘Los pinos’, como un campo de batalla - Foto: David Pérez
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‘Los pinos’, como un campo de batalla - Foto: David Pérez
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‘Los pinos’, como un campo de batalla - Foto: David Pérez