Lección de vida de un millenial

MARÍA TORRE - lunes, 21 de enero de 2019
Lección de vida de un millenial
Adrián Peñalver, autor de 'Mejillón-Cebra / Tiburón-Sirena', de la editorial Flores Raras, cree que escribir poesía supone todo un trabajo de autonocimiento, transformación y crecimiento

«La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma», dijo Pablo Neruda. Adrián Peñalver quizá podría añadir que, gracias a la poesía, el dolor puede transmutar en alegría. Porque este poemario de título intrigante e ilustraciones inquietantes es la historia de una liberación. Al cabo, su autor quizá esté homenajeando al Lorca que en algún momento expresó su convicción de que «la poesía no quiere adeptos, quiere amantes».
Adrián Peñalver contesta a nuestras preguntas desde Londres, donde se desempeña como arquitecto, diseñador de servicios... «Vivo aquí porque en España no he encontrado las condiciones laborales que consideraba justas. Prefiero no pensar demasiado en ello porque me entristece. Conservo un recuerdo bastante crudo de la figura del eterno becario, que se somete al abuso de la empresa con tal de conseguir un puesto de trabajo. Mi última experiencia laboral duró ocho meses como arquitecto-becario en el sector del retail de lujo, con unas condiciones vergonzosas y miserables». Fue una opción que pudo elegir gracias a la ayuda de sus padres: mejorar lejos de casa. Y en ello está, trabajando pero también escribiendo: «Escribir poesía es hacer terapia para el sentir y el estar vivo. Al menos esto es para lo que yo la utilizo: para redimirme de mis rarezas, dejarlas en un papel o en una pantalla y poder mirarlas a los ojos». 
Sostiene que no se nos educa en las habilidades emocionales que necesitamos para desarrollarnos como adultos. A menos que vayas a terapia, dice, nadie te habla de cómo encajar la ira, la frustración o la tristeza y son parte de nuestra rutina. «Vivimos desconectados de lo que sentimos porque no sabemos procesarlo ni utilizarlo a nuestro favor. Leemos poca poesía porque sentimos pánico de conocernos a nosotros mismos y, sin embargo, es una necesidad de primer orden». 
Y lo demuestra con este poemario, que quiere colarse en las casas de todos los adolescentes que un día se sintieron extraños, que pensaron que no habría un lugar para ellos y que han recorrido un largo camino hasta conocer lo que son. «Mejillón-cebra / Tiburón-sirena es un libro que habla sobre las múltiples salidas del armario que he vivido como homosexual. Con este título quería sintetizar dos formas de sentir en torno a estas primeras veces. Mejillón-cebra corresponde al de comunidad que encontré al mudarme de Cartagena a Madrid, en 2007. El tiburón-sirena es el animal fantástico que mejor explica en lo que me he convertido». 
una dura coraza. Abriendo el foco, tiburones-sirena son todos los seres humanos que han tenido que construir una coraza y armarse para sobrevivir al día a día. Al principio, dice el poeta, esas defensas nos eran algo ajeno, pero su uso continuado las ha integrado en nuestro carácter y casi en nuestro cuerpo. «¿Bullying? ¿Homofobia? Lo hemos vivido. Los millennials somos la generación que ha pasado de reivindicar sus derechos a ponerlos en práctica para enseñarle al mundo que somos merecedores de la vida que queremos. ¡Y no solo una vida digna! Hemos venido a demostrar que lucharemos con aletas y dientes para poder vivir como seres fantásticos».
¿Es la poesía un arma cargada de venganza? «Siempre escribo desde el amor. Incluso cuando las cosas que digo describen una herida o un daño. Mi pasado es lo que me ha hecho quien soy y no renuncio a él. Pero sí que escribo con la intención de equilibrar una balanza en la que siempre ganan los mismos», asegura este joven artista. 

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