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La aventura de un paseo en automóvil

Esther Rodríguez López
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El Peugeot Phaeton, un coche de finales del siglo XIX en el Museo del Ejército

La aventura de un paseo en automóvil

En la gran Exposición Universal de París de 1889, la Galería de las Máquinas y el Palacio de las Artes Liberales, destacaron por mostrar nuevos inventos, entre ellos los vehículos a motor de uso particular. La casa Peugeot, presentó su primer automóvil a vapor, el 'Serpollet-Peugeot' y los alemanes Daimler y Maybach, exhibieron un automóvil con motor de explosión con capacidad para cuatro pasajeros. Ambas marcas, pioneras en el desarrollo de la automoción, están presentes en el vehículo  Peugeot que forma parte de la colección del Museo de Ejército, uno de los primeros coches que circularon en España y el primero en formar parte del ejército español.

No sabemos si don Luis de Carvajal y Melgarejo, su propietario, Conde de Cabrillas y Marqués de Puerto Seguro, visitó la exposición parisina, pero pasados unos años, en 1899, hombre de su tiempo y conocedor de los progresos del nuevo invento, adquirió un automóvil en París, de la citada marca, modelo Phaeton, con motor Daimler bicilíndrico horizontal y 10 caballos de potencia. 

Estos coches pioneros no diferían mucho en su aspecto exterior al de los carruajes de tracción animal. El Peugeot del Museo del Ejército es un vehículo de cuatro plazas y sin techo, para evitar añadir peso al conjunto. Sus ruedas son de diferente tamaño, mayores las traseras que las delanteras, formadas con radios tipo carro recubiertos con goma. La fuerza motriz se transmite a las ruedas traseras mediante una cadena siendo el volante una barra recta con una manivela doble, el tipo circular apareció en 1894 y su uso no se extendió hasta principios del siglo XX. Es un coche repleto de novedades pero, como vemos, aún muy rudimentario.

Conducir en este momento era toda aventura, la velocidad del Peugeot Phaeton superaba los 30 km por hora pero su autonomía no llegaba a los 120 km y conseguir llenar el depósito era una tarea laboriosa. Las gasolineras no existían todavía, el combustible se compraba en droguerías y farmacias, y los viajes se hacían llevando garrafas llenas de gasolina con el consiguiente peligro de incendio.  

Aún con todas estas dificultades, los vehículos a motor facilitaron el transporte de mercancías y personas, una ventaja que no podía pasar desapercibida para unos ejércitos siempre necesitados de movilizar hombres y materiales con rapidez. En España, el Marqués de Puerto Seguro tuvo un papel fundamental en el desarrollo del parque automovilístico del Ejército. En 1903 donó dos Peugeot de su propiedad, uno de ellos el Phaeton que hoy forma parte de la colección del Museo del Ejército, al 2º Regimiento Mixto de Ingenieros, siendo utilizados en la instrucción de oficiales y personal de tropa para el manejo y reparación de vehículos. 

En 1909, en la Escuela del Centro Electrotécnico y de Comunicaciones Militares creada solo tres años antes, se ofrecía con ellos la enseñanza adecuada para la conducción, mantenimiento y reparación de los automóviles pertenecientes a los servicios especiales del Cuerpo de Ingenieros. Estos dos vehículos fueron los primeros con los que contó el ejército español, ambos estuvieron en uso hasta 1911, cuando se dieron de baja para aquellas labores al contar con modelos más modernos. 

El Peugeot Phaeton, que se expone en el espacio de acogida de nuestro Museo, fue protagonista de aquellas primeras aventuras automovilísticas, siendo uno de los pocos ejemplares que de este modelo quedan en España, reflejo del progreso que supusieron los primeros vehículos a motor.