Una joya única de la arquitectura talaverana

Raquel Jiménez
-

La Casa Forero, futuro Centro Profesional y Superior de Música, es un edificio en la plaza de Aravaca de finales de los años 20 de lenguaje ecléctico que incluye elementos autóctonos como decoración cerámica de Ruiz de Luna

Una joya única de la arquitectura talaverana

La Casa Forero, en la talaverana plaza de Aravaca, es actualidad estos días debido a que una iniciativa privada la convertirá en Centro Profesional y Superior de Música. Un edificio de finales de los años 20 construido por el contratista afincado en la ciudad Félix Forero Santoyo como vivienda familiar. Una figura vinculada a dos grandes obras que se realizan por aquellos años como el Puente de Hierro y la travesía de Talavera. Así lo expone, en declaraciones realizadas a este diario, Vicente Molina quien denominó su tesis doctoral ‘Desarrollo urbanístico y arquitectónico de Talavera de la Reina 1850-1950’; pero además «tiene innumerables trabajos de obras de fábrica y de inmuebles en la ciudad».
La información en torno a esta vivienda es escasa puesto que no se conservan expedientes, excepto un documento en el Archivo Histórico Provincial vinculado al Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario: «Es el único plano que se conserva del inmueble y no es completo, sino solo de la planta baja. Es de los años 80 ó 90, es decir, demasiado actual; un documento gráfico que refleja algunas modificaciones y la distribución del futuro IRYDA», apunta Molina. En definitiva, ·lo que le pesa a este edificio es el vacío documental que hay en torno a él».
Sus investigaciones le llevan a asegurar que Félix Forero tiene el primer contacto con este solar en 1909 cuando la Fundación Aguirre desiste, por recursos económicos insuficientes, de construir en este terreno un edificio de nueva planta, obra de la que se iba a encargar el contratista, y finalmente se instala en el llamado Asilo de San Prudencio, ahora futuro Centro Regional de Innovación Digital de Castilla-La Mancha.
En 1916 se llevarán a cabo las primeras obras en este solar que consistirán en labores de cerramiento y de alineación; junto a esto, Forero «construye un primer pabellón frente a la plaza de Aravaca, pero no es el edificio actual». En ese momento, el contratista reside en la calle Luis Jiménez y, en este sentido, Molina considera que «adquiere este solar para construir una nueva vivienda porque, hasta donde yo sé, se trata de una familia bastante numerosa».
Arquitecto. No sería hasta finales de los años 20 cuando se construye este edificio. En primer lugar hay que referirse al posible arquitecto del inmueble, Pedro Torres Moreno, que es un dato inédito que proporciona Vicente Molina, dejando claro que “no hay ningún documento que lo confirme». Su hipótesis se basa en «el lenguaje arquitectónico y los elementos definitorios de la fachada»; junto la vinculación laboral que se establece cuando «el arquitecto materializa los planos del primitivo proyecto de la Fundación San Prudencio que tiene a Félix Forero como contratista».
Un edificio de un lenguaje ecléctico puesto que «incorpora un variado repertorio decorativo de inspiración diversa». Los dos pequeños torreones de la fachada entronca con el Neorrenacimiento español; pero hay más porque «encontramos elementos de regusto clásico como los dos mensulones en los que se apoya el mirador principal en el eje de la fachada, con un remate con decoraciones geométricas de regusto decó». Inspiración clásica y decó también en las pilastras y en los capitales, respectivamente. Y no podían faltar los elementos autóctonos como «la cornisa dentellada que habla de la tradición talaverana». Un dato que refuerza la autoría como arquitecto de este edificio a Torres Moreno «es el tipo de vano en la segunda planta de la fachada, que también se pueden ver en obras suyas en Madrid».
La distribución interior «nos habla de la clásica casa patio talaverana». Es decir, toda el inmueble se estructura en torno a ese patio central con arcadas; el eclecticismo reina también dentro del edificio con una decoración en el zaguán de Ruiz de Luna estilo renacimiento, mientras que en el interior resulta más esquemática. Y es que los años veinte «sean posiblemente los de más éxito de la fábrica de Ruiz de Luna y esos recubrimientos cerámicos dotan a la arquitectura talaverana de unas características muy definidas en un período concreto».
En definitiva, Vicente Molina no duda en señalar que esta Casa de Félix Forero «me parece una joya ya que arquitectónicamente es de una singularidad tremenda, más que nada porque hay muy pocos edificios de estas características y de esta calidad en Talavera». Sitúa este inmueble en la línea de otro muy cercano como es colegio Juan Ramón Jiménez, construido por las mismas fechas y del que tampoco se conserva expediente alguno.