El Ejército vuelve por sus fueros

J.M.
-

Más de un centenar de visitantes de diferentes provincias concurrieron ayer en la reapertura de las dependencias del Ministerio de Defensa. La entrada es gratuita hasta el 31 de julio. Solo 3 de las 21 salas están cerradas como medida extraordinaria

El Ejército vuelve por sus fueros - Foto: Yolanda Lancha

Una pareja se aproximaba ayer a la una de la tarde a la entrada del Museo del Ejército y, nada más descorrerse las puertas automáticas, recibieron la primera orden: «Por favor, límpiense los calzados». Vino a decir esta frase el vigilante como aperitivo de las medidas de higiene incorporadas a causa de la Covid-19. Unos 80 visitantes habían cruzado ya el arco de seguridad y se habían fatigado recorriendo las 18 salas abiertas con reliquias militares.
El Museo del Ejército, dependiente del Ministerio de Defensa, reabrió ayer con el horario habitual entre las 10 y las 17 horas pero con la ventaja añadida de la gratuidad. Porque hasta el 31 de julio (el recinto abre todos los días, excepto los lunes) no hay que rascarse el bolsillo por franquear las puertas para emprender un recorrido por la historia militar de España.
Eso sí, hay que restregarse los pies en el felpudo que incorpora gel, limpiarse las manos con un desinfectante, guardar el metro y medio de distancia, llevar mascarilla y seguir las indicaciones que dividen los pasillos entre itinerarios de entrada y de salida.
Así lo explicaba a este diario el subteniente de Infantería y encargado de comunicación del Museo del Ejército, Miguel Ángel Cobos. La exposición se mantiene intacta, a excepción de la imposibilidad de entrar a tres de las 21 salas del interior por las dimensiones reducidas de estas estancias. Quizá por ello, durante la primera hora del día, concurrieron hasta 50 visitantes, llegados de Madrid, Barcelona o Albacete, como comprobó el mismo suboficial.
La cifra quedó lejos claramente de los picos de 3.000 espectadores diarios de antaño o la media de 600, pero fue sorprendente en la reapertura de un edificio público después de 100 días de Estado de Alerta. En total, hollaron el felpudo 122 visitantes entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde.
El público disfrutó de esta manera de una visita gratis y sin el estorbo de una afluencia extraordinaria. Aunque entre las novedades, figure la anticipación en la orden de salida. Hacia las 16,30 horas, deben ir abandonando el edificio del Alcázar. Y la imposibilidad de recibir plano o folleto o de una visita guiada por los voluntarios del museo. Pero como compensación pueden ir acompañados de una audioguía
«Es la historia de España a través del Ejército», abrevia Miguel Ángel Cobos sobre la relevancia de las más de 36.000 piezas distribuidas por el edificio, Como una colección primorosa de armaduras militares. En este sentido, el Museo del Ejército conmemorará en plena coyuntura excepcional el décimo aniversario de la inauguración a cargo del, por entonces, Príncipe de Asturias Felipe de Borbón, actual rey Felipe VI.
«Los fondos que constituyen el Museo del Ejército son absolutamente singulares. Son objetos que, a buen decir, poseen  alma: al valor intrínseco del objeto como tal hay que unir su carácter de testigo de acontecimientos históricos, y de transmisor de los valores que a través de él se representan», presume el Ministerio de Defensa en la página de internet.
«Conjuntos como los formados por la artillería medieval, renacentista y contemporánea, la armería de la Casa Ducal de Medinaceli, la colección de armas querecoge el proceso evolutivo de las armas blancas y de fuego portátiles, las banderas históricas, los uniformes,   emblemas y condecoraciones o los   soldados-miniatura, constituyen las joyas del Museo del Ejército, a las que se suman piezas singulares y emblemáticas con una importancia histórica de primer orden, como la espada jineta de Ali-Atar, diversos objetos pertenecientes a Boabdil, último rey de Granada, o una tienda indo portuguesa, la llamada tienda de Carlos V», resume el Ejército sobre el reservorio de su propia historia.