Del Pino: «El agua de los botijos sigue siendo milagrosa»

C.M
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El edil de Seguridad Ciudadana apuntó que los técnicos municipales «todavía no han determinado la procedencia» del vertido de gasoil en los torrentes subterráneos de agua cercanos a la Catedral

Vertido de gasoil en las aguas subterráneas del Casco - Foto: Á?ngeles Visdómine

Tal y como publicó este periódico, el Ayuntamiento de Toledo confirmó a La Tribuna que los análisis habían demostrado que el vertido aparecido en los torrentes subterráneos de agua cercanos a la Catedral son de gasoil y que todavía se está investigando para conocer su procedencia. Sobre el asunto, el concejal de Seguridad Ciudadana  aseguró que son los agentes de la Patrulla Verde de la Policía Local de Toledo quienes están «actuando» para «una vez determinada la procedencia» del vertido «acotarlo en cuanto lo tengamos».
En este sentido, y ante al cercanía del día, 15 de agosto, en el que la tradición manda beber el agua de los botijos de la Virgen del Sagrario, apuntó Pérez del Pino que «no hay ningún problema» porque los niveles del agua «vienen siendo controlados por los técnicos municipales» y, además, «el mismo día 14 de este mes se realizará otro control».
Por ello, afirmó que la calidad de las aguas está «totalmente garantizado para que no surja ningún problema». Eso sí, el porcentaje por él fijado fue del «99,9%» porque «siempre hay alguna posibilidad de que las cosas no salgan como están previstas». Ante ello reiteró «la total garantía de que el agua de los botijos va a seguir siendo milagrosa y va a seguir curando muchas enfermedades».
Sobre el origen de este vertido que todavía está siendo investigado, dio cuenta La Tribuna de que se localizó gracias a la llamada del propietario de un inmueble de la zona, situado concretamente en la Cuesta Ciudad, alertando el pasado martes de la existencia de un líquido denso, de color marrón y con un fuerte olor, que había comenzado a llenar uno de los tres pozos que existen en ese local.
Por su parte, y ya que existe la posibilidad de que el vertido de gasoil se haya podido filtrar hasta los cercanos pozos de la Catedral, el deán de la catedral, Juan Miguel Ferrer, aseguró a este periódico no tener constancia de esta incidencia. El agua del pozo de la Catedral se emplea para el riego de la vegetación del claustro, y apuntó que no han notado ninguna tonalidad u olor extraño en los últimos días.