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Al CD Toledo le puede la impotencia (0-1)

J. M. Loeches
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El Atlético Pulpileño sale del Salto del Caballo con la victoria a pesar de acabar con dos menos ante un cuadro verde inoperante y deprimido

Al CD Toledo le puede la impotencia (0-1) - Foto: Laura Pérez

Los indicios de días anteriores no terminan de cristalizar. Se quiso y se persiguió, pero el CD Toledo acabó en el suelo. De donde no sale ni atacando más de 50 minutos con uno más y diez con dos más. Ya no da ni con una posesión abrumadora. No hay un ataque fiable. Ni en el orden ni en el caos. Y en esto último, con poco, el rival sale beneficiado.

Un minuto y medio tardó el cuadro verde en meterse en el área del rival. La salida frenética de los últimos días (era preJaviSánchez o no) se repitió, con cierto dominio de la pelota y sin presión excesiva de los de enfrente.

La baja deMigue García se cubrió con Esparza, mientras que Arturo Segado fue el 'parche' para el puesto de central, lo que devolvió a Mamau al centro del campo. En diez minutos no sucedió nada. Principalmente, porque los el Atlético Pulpileño se quedó recogidito atrás, sin asumir riesgos.

Al CD Toledo le puede la impotencia (0-1)Al CD Toledo le puede la impotencia (0-1) - Foto: Laura PérezEso sí, en un saque de banda de Chele, Cédric recibió y, con un tiro a la media vuelta, probó los reflejos de Héctor Pizana. No pasó ni un minuto antes de la réplica, con un lanzamiento escorado de Cristo García que taponó la defensa. El CD Toledo tampoco estaba inquietando en exceso al contrario. Y a balón parado, no fue una excepción. Sigue sin explotarse la estrategia. Ni siquiera un poco. Absolutamente nada. Lo que se dice ni tocar bola. Y mira que se intenta.

Sin llegar, sin entrar en el área, los tiros del Pulpileño encogieron más el corazón. Y una muestra fue el de Álvaro Garrido, que obligó a Olmedo a irse al césped. Los de Javi Sánchez tuvieron otra opción, en una entrada de Chele por la derecha, en la que Rubén Moreno cometió falta sobre el portero al rematar.

En los minutos siguientes, el CD Toledo siguió coleccionando más jugadas a balón parado, pero con la misma eficacia. Ninguna. Esa efervescencia de otros días se pasó demasiado rápido y, si hubo llegadas, fueron a trompicones. Es que la vida no rueda como con Migue García.

Lo cierto es que no había agobios en defensa, pero tampoco en ataque. Rodri optó por el recurso de sorprender desde lejos a Pizana. Y lo mismo hizo Cristo García con una salida de muchos metros de Olmedo. Estuvo más cerca el vallisoletano que el ocañense. Pero 0-0.

Repitió intención el Pulpileño, y el de Cobeja la cogió desde la misma línea. Se estaba empezando a dividir el encuentro. ¿Era bueno o malo? Solo había que esperar un poco para responder a la pregunta. Al menos, el camino se despejó de piedras con la expulsión de Peli, que vio dos amarillas en apenas tres minutos. Pero este equipo ya se ha visto en esta tesitura en varias ocasiones, y no sacó el jugo. Restaban siete minutos para el descanso. El panorama no cambió demasiado. Dieguito mantuvo sus conducciones y el CD Toledo basó su catálogo ofensivo en centros y faltas al área. Con eso seguía sin dar para hacer un gol. Los del Atlético Pulpileño parecían más altos, más fuertes y más rápidos. Y Arturo tuvo que parar a Cristo García porque se iba directo hacia la portería para resolver en solitario. Fue lo último de los primeros 45 minutos, que encima acabaron con susto, tras un disparo de falta de Juan Martínez que Olmedo rechazó porque no vio que pudiera coger la pelota con seguridad.

Al menos, Javi Sánchez se dio cuenta de que, con una posesión alta, contar con Mamau en el medio campo era desaprovechar a un futbolista. Y sacó a Víctor Andrés. El primer lanzamiento fue de... Cristo García. El Pulpileño no renunció a seguir atrás, pero sus salidas siempre pillaron en un renuncio a los verdes. Terminaba todas las jugadas.

El partido no estaba siquiera en el frontón del día del Alzira. Los verdes se empeñaron en llegar creando, pero ni precisión, ni fuerza, ni puntería. Blandura. El entrenador recurrió a Alberto Bernardo, para proteger a Arturo Segado. No había forma de encontrarle las vueltas al Atlético Pulpileño. Sin desequilibrio, a vía principal fue de nuevo el balón parado, pero con el resultado habitual. Y así se encontró en la media hora final. Con sopor. Mucho sopor.

La mejor acción de ataque llegó en el minuto 63, con un taconazo de Alberto que permitió a Gomis ganar la línea de fondo. Su centro lo remató desviado Cédric con la pierna izquierda. Javi Sánchez sacó toda la pasta del bolsillo y la puso a la victoria del Toledo con la entrada de Valentín por Chele. A cerrar con tres. Y con tres 'nueves'. Lo nunca visto. Recientemente.

Lo cierto es que los cambios, lejos de dar frutos, desordenaron bastante al equipo local, que estaba ya en la fase de atacar como pollo sin cabeza. Incluso así, Valentín dispuso de un cabezazo previo centro desde la derecha que peinó en vez de atacar con decisión. Para colmo, en el minuto 77, el Atlético Pulpileño asestó una puñalada dolorosa al CD Toledo. En un centro desde la banda izquierda, Pablo Aguilera solo tuvo que remachar de cabeza con ese empeño que les faltaba a los de casa.

Lo de que Juanra viese la roja directa es casi ya algo anecdótico. Todavía hubo quien lo celebró en la grada. El CD Toledo no tenía argumentos y estaba deprimido. Ni aunque se jugase un descuento eterno habría llegado la victoria.