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«El empresario está harto de que se le culpabilice de todo»

M.G
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El secretario general de Fedeto, Manuel Madruga, ve que el Gobierno está asfixiando a las empresas por mantener el bienestar del Estado. asegura que tenemos un gasto público "ineficaz" y desmesurado y una reforma laboral que no funciona

El presidente de Fedeto, Javier de Antonio Arribas, y el secretario general de Fedeto, Manuel Madruga - Foto: Y. Lancha

Ni culpables, ni tampoco verdugos. La delicada situación ecónomica que atraviesa el país desde hace meses está influyendo notablemente en la actividad empresarial, pero el secretario general de la Federación Empresarial Toledana, Manuel Madruga, considera que hay que alzar la voz para defender  a un sector «que lo está aguantando todo» intentando salir adelante y ya está cansado de seguir siendo la diana de los dardos cuando la economía se resiente.

«El empresario está harto de que se le culpabilice de todo», subraya Madruga bastante enfadado con la situación. No es la primera vez que se  pronuncia así, pero entiende lo importante que es realizar un buen análisis sobre la situación ecónomica que sufre nuestro país, la falta de medidas y un desbocado gasto público que traerá consecuencias muy negativas a la larga. 

Al secretario general de Fedeto le gusta ilustrar sus reflexiones económicas con datos para probar que el sistema es insostenible aunque desde el Gobierno lo pinten de otra manera. Critica una y otra vez a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a la que responsabiliza de que se culpe a los empresarios de los males económicos cuando se arrastran desde 2008. Al respecto, no entiende por qué se les coloca en la picota diciendo «que la culpa de la inflación la tenemos nosotros por los márgenes empresariales cuando el propio Banco de España te demuestra que el 60% de las pymes no han subido  los precios para seguir siendo competitivas». Por tanto, deja claro que el empresario «no está repercutiendo en el mercado de la energía y de las materias primas», que han experimentado una subida espectacular de precios, y tampoco puede tolerar la mala prensa que alimenta que el empresario se opone a la subida de salarios porque «no es real».

Si bien, Madruga destaca que sería «de una irresponsabilidad brutal» que los empresarios ajustaran los sueldos conforme al IPC, puesto que «17 millones de personas en estos momentos están manteniendo a otros 15 millones entre funcionarios, jubilados y desempleados» y esta ecuación no se puede aprovechar, en su opinión, para criticar que los empresarios pagan más o menos, porque no depende «de si somos egoístas o generosos, depende exclusivamente de cómo funciona el mercado y de la coyuntura económica». En cambio, Madruga insiste en que sí depende del Gobierno lo que esos 17 millones de personas que recaen directamente en el empresario pagan en impuestos y cotizaciones porque repercute finalmente en el gasto público, que es «ineficiente» y también lleva disparado mucho tiempo, con una deuda pública de 1,5 billones de euros, «más o menos lo que recauda la Agencia Tributaria en siete años».

Madruga alerta de la situación y de la falta de medidas para controlarla, «pero a su vez nos comparamos con Europa en términos de igualdad y no de equidad cuando no tenemos nada que ver porque acumulamos un 22% de economía sumergida, doble que en Europa, una tasa de paro del 12,6% y una renta per cápita de 25.500 euros siendo generosos, un 20% menos que en Europa». Por tanto, insiste en que un país como Alemania, «con sus cuentas muy saneadas», puede añadir planes de ayudas para empresas, pero en España «no tenemos con qué hacerlo y se nos culpa encima a los empresarios».