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Gaitán, un toledano de leyenda con mucho 'fondo'

Mario Gómez
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Campeón de España de largas distancias en los años 1976, 77 y 78 y exconcejal de Deportes recibirá mañana en Puertollano el título de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha en reconocimiento «por su trayectoria en el deporte nacional»

Gaitán recogerá el reconocimiento mañana, 31 de mayo, en Puertollano. - Foto: David Pérez

Hablar de Fernando Fernández Gaitán, es hacerlo de una leyenda del atletismo toledano. Es hacerlo de vivencias de «una pista de atletismo de ceniza», donde entrenaba todos los días tras levantarse a las cuatro de la mañana y para después irse a trabajar y volver a ella para abrochar el día, y lograr sumar treinta campeonatos de España en diversas distancias de fondo, uno de Europa y otro del Mundo. Hablar de él es hacerlo del que fuera capitán de la sección de atletismo del Real Madrid durante nueve años y recordar que «Santiago Bernabéu es la persona más inteligente que ha conocido», o que durante su faceta como concejal de deportes hubo momentos de encuentro y de desencuentro por algunas instalaciones. 

Hablar con Fernando Fernández Gaitán es hacerlo con una persona de 'juventud acumulada' que a pesar de los obstáculos que la vida le plantea, como buen atleta que es, los salta como si fuera un 3.000 obstáculos. Y es que para encontrarle el mejor sitio es la Pista de Atletismo del Parque de las Tres Culturas.

Es un espacio en el que Gaitán creció como atleta, y que aún hoy no tiene un nombre dedicado a ningún atleta, y en el que narra como la superficie era de ceniza, «con el polvo que ello supone» y con el handicap de que no había agua corriente, y el aseo se producía «con una palangana». De ahí comenzó a correr, y de correr a ganar, y «la mejor satisfacción era hacer feliz a la gente», no hay más secreto. Ahora, varias décadas después «ha cambiado mucho todo». Los chavales tienen muchos más medios, «pero no lo tienen más fácil», explica. El atleta recuerda que en su época su padre le preguntaba que «para qué aquellos sofocones durante los entrenamientos», y sin embargo ahora «las familias enteras vienen a ver entrenar a sus hijos o nietos», que en su época los tacos de salida se «escarbaban con las manos».

Su huella le recuerda en la Pista Atletismo Toledo, una instalación que no lleva el nombre de ningún atleta.Su huella le recuerda en la Pista Atletismo Toledo, una instalación que no lleva el nombre de ningún atleta. - Foto: David PérezEl reconocimiento de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha, le llega en un momento que ya ha cosechado todos los premios posibles, reconoce que no era esperado, que «a estas alturas uno no pretende que se acuerden de él», y no le duele en prendas reconocer que sus reconocimientos a nivel local y regional han venido de gobiernos socialistas, a pesar de haber sido concejal de Toledo por el PP, «los míos no me dijeron ni adiós, y sin embargo, Bono, Page y Tolón, me han reconocido, la política es así».

Precisamente de su etapa como concejal recuerda la recepción de la propia pista, la proyección de un Estadio Deportivo en la zona de contacto del Polígono, «Toledo necesita un estadio con al menos 5.000 espectadores», para poder celebrar pruebas de alto nivel, reclama, ya que los graderíos de dichas pistas, y la escasez de aparcamientos dificultan acoger ninguna prueba de calado internacional.

Los problemas de aparcamiento son un condicionante en Toledo que también vivió como concejal, cuando recepcionó las obras de la Piscina Cubierta Municipal del Casco, «a ver dónde aparcamos», cuenta que le espetaron los trabajadores y usuarios en aquel momento. Pensaron habilitar los jardines como aparcamiento, pero no era buena idea.

Recuerda vivencias de su etapa de atleta, como cuando ganaba una prueba y al día siguiente volvía a los entrenamientos «no como ahora, que compiten y al día siguiente es de recuperar», reconoce la cantera «de presente y futuro» que tiene el atletismo toledano, pero recordando que «la ciudad necesita no solo una ciudad deportiva para el Toledo, sino un complejo deportivo de primer nivel», aunque es consciente que «Toledo tiene el espacio que tiene y los habitantes que tiene». Proyectos que se quedaron en el tintero o momentos que quedarán para la historia como cuando el Betis visitó el Salto del Caballo «y no quiso vestir con otra camiseta que no fuera verdiblanca», o el velódromo proyectado sobre lo que ahora es el Anexo Salto del Caballo y que contó con el visto bueno del al Federación Ciclista.

Desde hace años corre la carrera más complicada de su vida, pero lo hace transmitiendo entereza y vitalidad contagiosa, ayudado por su laringófono, agota las baterías antes que se vea mermada su capacidad de comunicar. Ahora vive una vida «tranquila», haciendo lo que «no ha hecho nunca», asegurando que se levanta a las 9 de la mañana, cuando siempre ha madrugado mucho, y que a pesar de que la pandemia lo recluyó en el campo, la visita de un amigo le motivó a volver a la pista, de donde realmente nunca se marchó, y donde una huella lo recuerda día tras día. «Toledano típico», bautizado en Santo Tomé y habiendo hecho la primera Comunión en San Marcos, lleva con orgullo la bandera de la ciudad y quien sabe si el futuro, no muy lejano, pudiera depararle algún reconocimiento más.